Inflación empobrecedora. Deflación empobrecedora. Salvador Borrego E.

Inflación empobrecedora” es un libro con información económica escrito por Salvador Borrego. Afirma que el poder adquisitivo que pierden los pueblos es absorbido por cúpula económicas. Expone que el conflicto bélico sobre Irak es una guerra del Gobierno Mundial. Expone que tanto la inflación como la deflación son tenazas del supracapitalismo. Se han publicado 7 ediciones siendo la primera la de 1980 y la más reciente de 2003.

Este libro no habla de teorías económicas que tan frecuentemente resultan irreales en la práctica o que están más bien enfocadas a engañar. Este libro expone la trayectoria de la economía que han venido viviendo realmente los pueblos. Se remonta al año 800, antes de Cristo, y llega al Clobalismo que tan rudamente se desenvuelve en 2003.

Es una exposición histórica, original, porque identifica a las fuerzas que han venido imponiéndose en la economía mundial. Y de acuerdo con antecedentes y proyecciones precisa la génesis y las metas del “Mundialismo”.

¿A qué obedece la descomposición económica que vive el mundo?

El lector encuentra en estas páginas las respuestas más convincentes.

En suma, este es un libro que contiene revelaciones históricas y que ayuda al lector a librarse de muchas ficciones y trampas de la economía en boga.

Lie. jesús F. Benítez

Mediante su trabajo, un pueblo acumula un patrimonio de “X” poder adquisitivo, pero al año siguiente (debido a la inflación), ese patrimonio -vale por ejemplo- 20% menos. La diferencia le ha sido arrebatada…

El beneficiario es una Cúpula de poder económico-político. En este se aportan multitud de datos precisos.

Dicha cúpula crece a costa del patrimonio de los pueblos y dispone así de fondos para financiar la creación de un Gobierno Mundial.

En la Deflación se desploma el empleo, en tanto que la usura tiene más oportunidades de enriquecerse.
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Economía de Éxito.

 

Portada del libro Economía de Éxito

Es el título de una obra editada en México que contiene al Programa de los 25 puntos del NSDAP como parte toral.

Federico Rivanera Carlés

La concepción doctrinaria del Nacionalsocialismo -cuya enorme significación histórica huelga resaltar- ha sido completamente ocultada a los ojos de los pueblos a través de una montaña de mentiras y de burdas patrañas e incluso, paradójicamente, hasta no pocos de sus partidarios actuales poseen sobre él un conocimiento rudimentario. Durante la existencia del Tercer Reich, la imperiosa necesidad de contrarrestar, aunque fuera parcialmente, la descomunal y calumniosa propaganda aliada, impidió la divulgación masiva fuera de Alemania de los textos fundamentales de un pensamiento filosófico-político al que puede calificarse sin exageración, como el más revolucionario de la historia.

La agobiante e ininterrumpida campaña de acción psicológica, de escala mundial, orquestada por el judaísmo internacional y sus agentes liberales y marxistas ha cubierto de ludibrio y de fango todo lo que sea Nacionalsocialismo y esto ha sido realizado de modo tal, que para la mayoría de la gente se trata de un movimiento de feroces y peligrosos monstruos preocupados exclusivamente en someter al universo y satisfacer sus enfermizos y sádicos instintos. En semejante clima, hábilmente prefabricado, no puede pretenderse no ya la menor simpatía por los camisas pardas, sino ni siquiera interés alguno en conocer su ideario.

Se puede sostener cualquier ideología por más absurda y antinatural que ella sea, se puede profesar abiertamente el marxismo -que circula tranquilamente por el mundo libre -, pero los campeones de la libertad de pensamiento (una de las muletillas utilizadas contra la Alemania de Hitler), no permiten que nadie proclame su fe nacionalsocialista, bajo amenaza de ser fulminado por los rayos de los dioses del Olimpo democrático. ¡Hasta se deforma el nombre de la doctrina, llamándola peyorativamente “nazismo”!

Pese a todo, algunos sectores de las nuevas generaciones, hastiados del infierno de la sociedad de consumo, no son ya atrapados por las seducciones del “paraíso” rojo. Observan desdeñosamente las mistificaciones que los rodean y los que aún no han abrazado el estandarte de la cruz gamada, han comenzado a prestarle respetuosa atención, encontrando en él, con razón, una atracción irresistible. ¡Es que empieza a descubrirse que los enemigos del Movimiento Nacionalsocialista son justamente los verdugos y los explotadores de la humanidad!

Nada más indicado para aprehender la esencia de la cosmovisión hitleriana que recurrir a su fuente más autorizada: la Biblioteca Oficial del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (N.S.D.A.P.). Precisamente el Cuaderno Nº 1 de la misma lo constituye EL PROGRAMA NACIONALSOCIALISTA, analizado por su Director, el célebre Gottfried Feder -designado expresamente por el Führer responsable de la difusión y definición ideológica -, autor del no menos célebre Manifiesto para el quebrantamiento de la servidumbre del interés, uno de los ejes del Nacionalsocialismo.

Resulta sumamente difícil hallar las palabras adecuadas para poner de manifiesto la trascendencia, el sentido profundamente revolucionario y la tremenda vitalidad histórica que trasunta este Programa que modelará, a no dudarlo, el mundo del mañana.

Si bien EL PROGRAMA NACIONALSOCIALISTA es de una claridad y precisión tales que, prácticamente, nos eximen de todo comentario cabe, sin embargo, hacer una acotación en un punto crucial: el que se refiere al campo económico-social. Un análisis superficial que no tenga en consideración todos los datos del problema, puede hacernos incurrir en el grave error de suponer que el Nacionalsocialismo defendió las estructuras capitalistas, tal como sostiene la propaganda comunista. La lectura del Programa parecería ratificar esta afirmación dado que, efectivamente, la propiedad individualista de los medios de producción (que no otra cosa es el capitalismo) es, aunque con reservas, aceptada. ¿Cómo se entiende esto? ¿Cuál es realmente la postura nacionalsocialista en este aspecto? Veamos.

En primer término, reparemos que el Nacionalsocialismo, como los restantes Movimientos nacionales del siglo, a diferencia del demoliberalismo y del marxismo que son engendros de laboratorio, irrumpe en la escena histórica como una reacción natural, biológica, de la Comunidad avasallada, por tanto, es comprensible que encerrara inicialmente ciertas falencias en sus formulaciones teóricas que con posterioridad serían superadas sobre la marcha. Por otro lado, lo que cuenta en un movimiento revolucionario no es la letra sino el espíritu que lo anima. Y precisamente en el espíritu nacionalsocialista campea una radical y violenta oposición al capitalismo. ¿No se habla en el Programa, acaso, de la lucha entre el Trabajo -encarnado por el NSDAP – y el Capital – personificado en el judaísmo y los sistemas burgueses, democráticos y marxistas, que le sirven dócilmente?-. ¿No dice Feder que el Nacionalsocialismo es del todo distinto que el Capitalismo? Ha sido el propio Hitler quien calificó a la tesis del “quebrantamiento de la servidumbre del interés” -según podrá constatar el lector – como la esencia del Nacionalsocialismo (que, por lo demás, no se denominó así por simple capricho u oportunismo). Y la servidumbre del interés” es, a su vez, la esencia de la sociedad capitalista.

La coyuntura especialísima en que se desenvolvió la Revolución Nacionalsocialista, incidió negativamente sobre el desarrollo orgánico de su posición anticapitalista. Al acceder al poder, Hitler se encontró con una Alemania sumida en la ruina más indescriptible y cercada por poderosísimos enemigos. Había, por ende, forzosamente que efectuar el proceso revolucionario en dos etapas, la primera de las cuales tenía como fin la liberación política y la construcción del Estado Nuevo, única manera de enfrentar con alguna posibilidad de éxito a los enemigos externos que querían impedir a toda costa la resurrección alemana (en la que estaba implícita la resurrección de la Civilización blanca), lo que desgraciadamente a la larga sucedió.

La segunda fase revolucionaria, la liberación total de la Comunidad de las formas burguesas, debía quedar para más adelante, puesto que las alteraciones en el ritmo de la producción que automáticamente trae aparejada toda modificación de las relaciones en el seno de la empresa, acarrearían inevitablemente consecuencias fatales para Alemania, que no se hallaba en condiciones de derrochar energías de ninguna índole y que debía, con rapidez fulmínea, volear la totalidad de sus fuerzas en el plano de la política exterior.

Ante ello, el régimen nacionalsocialista evidenciando una vez más su autenticidad revolucionaria, decidió llevar a cabo una serie de experiencias pilotos en el ámbito económico-social, destinadas inteligentemente a preparar el camino que la Nación transitaría en el porvenir, superadas las graves contingencias del presente. En tal sentido se fomentó la creación de empresas basadas en la propiedad comunitaria de las herramientas de trabajo como la famosa Volkswagen, ejemplo de capacidad productiva y de eficiencia técnica. Paralelamente, se instauró el Frente del Trabajo Alemán, cuyas características eran las siguientes: 1. Integración de todas las empresas industriales y agropecuarias de Alemania, a la que se definía -en este aspecto – como una gigantesca comunidad de producción; 2. Modificación sustancial de la sociedad anónima, lo cual significó: a. transformar las acciones en simples obligaciones; b. traspasar casi íntegramente la plusvalía a manos del Estado, quien la distribuía en función de las necesidades nacionales; el capitalista recibía un ínfimo porcentaje que a partir de 1939 quedó reducido sólo al 3 % anual; responsabilizar ante la Comunidad al jefe de la empresa del desempleo eficaz de la misma. (Esta fiscalización se realizó por intermedio de diversos organismos, el principal de los cuales era el originalísimo Tribunal de Honor Social).

Asimismo se prohibió bajo pena de muerte el interés del dinero, hecho inédito en las sociedades contemporáneas. El préstamo recuperó su antiguo sentido comunitario, dejando de ser usura legalizada. El dinero volvió a ser concebido como mero instrumento de intercambio de bienes y servicios en lugar de medio de lucro y de opresión de la Nación, como sucede en la democracia. La economía se apartó del patrón oro para basarse, como corresponde a su naturaleza, en la capacidad de producción nacional.

Como puede comprobarse de hecho el Capitalismo había desaparecido. Aunque no se podía en ese momento, como hemos visto, efectivizar el cambio integral de la infraestructura económico-social, el sistema nacionalsocialista no se limitó -como en otros países – a paliar o suprimir sólo los efectos de aquél sino que lo hirió de muerte. La clase burguesa casi no existía y había sido despojada de todo su poder.

En el terreno de las realidades concretas, ¿quién ha aventajado al Nacionalsocialismo? El tan declamado socialismo de los países marxistas es sólo una máscara que no logra ya disimular un brutal capitalismo de Estado, más tiránico aún que el de tipo demoliberal por su grado de concentración, en el cual una nueva clase de oligarcas lleva al paroxismo la expoliación de los productores. El Nacionalsocialismo, en cambio, ha sido y es el único movimiento genuinamente revolucionario y liberador. Es el verdadero socialismo, esto es, la síntesis totalitaria y armoniosa que resulta de la complementación orgánica de los conceptos de propiedad y de sociedad.

La circunstancia de que el régimen hitleriano haya tenido sólo doce años de vida, la mayor parte de los cuales fueron absorbidos por la guerra y sus prolegómenos, hacen aún más sorprendente y encomiable la inmensa obra realizada. ¡Qué metas se habrían alcanzado con un margen sólo un poco más dilatado de tiempo! Sus adversarios lo sabían y actuaron en consecuencia para impedirlo.

Valiéndose de las más descaradas y cínicas provocaciones, obligaron al enemigo mortal de su intereses a una guerra prematura en la cual una colosal desproporción de efectivos, frustró la empresa casi increíble de la Alemania Nacionalsocialista.

Queremos señalar, por último, que la creencia bastante extendida que circunscribe el Nacionalsocialismo a Alemania, es absolutamente equivoca y entraña un prejuicio acientífico forjado deliberadamente por los sofistas burgueses. Por el contrario, en tanto es la expresión orgánica del orden social natural, posee validez universal e implica la única respuesta histórica válida para nuestra hoy sojuzgada raza aria, creadora de las más elevadas manifestaciones de la cultura y del espíritu humanos.

Adolf Hitler sucumbió voluntariamente con su pueblo -en la catástrofe histórica de mayor dimensión que haya sufrido Occidente – en cumplimiento del Programa que el lector tiene entre sus manos. A través del mismo, sin embargo, el Führer sigue viviendo en sus fieles combatientes que día a día se acrecientan. El Nacionalsocialismo constituye la garantía de su eternidad.

De ahí la importancia excepcional que revista EL PROGRAMA NACIONALSOCIALISTA, basamento inesquivable de un Nuevo Orden que inexorablemente se impondrá y cuyos signos germinales comienzan a vislumbrarse.

FEDERICO RIVANERA CARLES.
Buenos Aires, octubre de 1975.


Notas:
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El Puente del Diablo.

Este es un capítulo del libro “El enigma capitalista” de Joaquín Bochaca. Describe descaradamente las artimañas de las finanzas internacionales gráficamente. Editado en 1977, mucho antes del boom sobre “economía para principiantes”, nos habla del tinglado montado por los amos del dinero y por tanto del poder. No ha cambiado nada desde entonces. ¿Ni cambiará? Depende de nosotros. Al final, os dejo el link del libro completo en pdf.  Imagen

Es imprescindible tener una idea totalmente clara de esa función de engarce llevada a cabo por las Finanzas. Un ejemplo que ilustra de una manera insuperablemente gráfica tal función nos lo facilita el llamado “ejemplo del puente”, que ha sido utilizado por cinco escritores, como mínimo 1. Un puente que, por las cosas y raras y nocivas que en el mismo ocurren llamaremos el Puente del Diablo.

Dicho puente une las dos riberas de un río, las cuales representan a la Producción y al Consumo. El puente, por supuesto, son las Finanzas, y el tráfico que por él transita son las mercancías y servicios, es decir, la riqueza de una comunidad. Y damos por sabido que en todo sistema económico, aparte los niños, los ancianos y los impedidos, todos viven una doble vida, es decir, son, a la vez, productores y consumidores. Así un industrial produce, por ejemplo, lingotes de acero y consume alimentos, ropa, etc. y un agricultor produce cereales y consume semillas, tractores, así como los servicios de los
detallistas en el mercado central y, por supuesto, también una parte de sus propios cereales. Es decir, todos trabajan en la ribera de la Producción y viven en la del Consumo.   Imagen

El puente presenta las siguientes características:
a) Es un artificio para que el tráfico cruce la orilla, y nada más.
b) Ha sido construído en beneficio exclusivo de la comunidad.
c) Aparte del servicio que ejecuta, carece de todo valor artístico; no es más que piedra, acero, cables y andamiaje.
d) Es obra humana, no divina, y en consecuencia pueden introducirse en la misma todas las modificaciones que su mejor aprovechamiento hagan aconsejable, y, como dice Colbourne, “no debe ser reverenciado ni por el beneficio que reporta ni por el hecho de que fuera una cosa extraordinaria para nuestros abuelos” 2.
e) Pertenece a la comunidad que lo necesita y emplea, y no al personal que se cuida de su mantenimiento y de cobrar el peaje de tránsito.
f) En consecuencia, incumbe a los propietarios de dicho puente, tomar todas las decisiones que consideren necesarias para el normal funcionamiento del mismo, y contratar al personal que se ocupe de la ejecución de tales decisiones; este personal,
naturalmente, será pagado por los propietarios del puente y a ellos deberá rendir cuentas de su gestión.

Y no obstante…   Imagen

Veamos las cosas rarísimas que suceden en este diabólico puente. Para ello, comparémoslas, párrafo por párrafo, con las cosas que deben suceder en un puente bien administrado.
a) Es una ciencia cuya finalidad es la obtención del poder político. En la actualidad, no hay un sólo gobierno en el mundo que no se halle compuesto, esencial o mayoritariamente, por testaferros de la Alta Finanza. No se excluyen de esta aseveración, como luego veremos, los gobiernos de los llamados países socialistas.
b) Es considerado (el puente) como si, en vez de haber sido construído en beneficio de la comunidad, hubiera sido construído en beneficio de los encargados del cobro del peaje de tránsito, pues el Dinero ha llegado a ser una mercancía más, sujeta a los avatares del negocio, en vez de ser un instrumento de medida y cambio.
c) Para contribuir al engaño colectivo, se ha rodeado al puente de una leyenda dorada, segun la cual, para transitar por el mismo los usuarios deben dejarse guiar por los consejos de los magos, expertos en los arcanos de la hermética bancaria.
d) Aún cuando el puente sea obra humana, se actúa como si fuera pura emanación de la voluntad divina, tan alejado, pues, de nuestra capacidad de comprensión, que en vez de ensanchar el tamaño del mismo para acomodarlo al tráfico, es precisamente éste el que, con perjuicio para toda la comunidad, debe amoldarse a las inmutables dimensiones del puente.
e) El puente NO pertenece a la comunidad que lo necesita y emplea, sino que los instrumentos de la Finanza, es decir, los bancos, son entidades privadas, incluyendo a los llamados bancos nacionales, o Centrales, como la Banque de France, el Bank of England, el Federal Reserve Bureau, etc.
f) En consecuencia, los empleados del puente no son designados por los propietarios(?)- -usuarios, ni son pagados por éstos, ni, lógicamente, rinden cuentas de su gestión a los mismos. Muy al contrario, obtienen inmensos beneficios personales y, paralelamente, poder político, en su propio beneficio. Imagen

Más adelante, veremos que aún suceden muchísimas más cosas raras en ese puente del Diablo. Pero una cosa es evidente, y es que el puente no funciona como debiera; pues bien, cuando la administración deficiente es causa de que el tráfico no funcione con fluidez y se transforme en una auténtico tumulto, lo lógico es pedir cuentas de su gestión a los encargados de su mantenimiento y, si procede, echarlos a la calle. Pero ello no ocurre así en la realidad; muy al contrario, se le hace creer a la gente que la única manera de que las cosas marchen bien en el futuro consiste en confirmar en sus puestos de privilegio a los empleados del puente. Cualquier debate acerca de la función económica de la Distribución, es decir , de las Finanzas, es tabú para nuestros expertos en Economía. Así lo han decretado los budas financieros que les pagan su miserable pitanza.
—–
1 “The Green Magicians”, de Thomas Porter.- “The ABC of Money”, de Felix J. Imagen
Frazer.- “La Economía Nueva” de Maurice Coulborne.- “Le Crédit Social et le
Catholicisme”, de G. H. Lebesque.- “The Paradox of Capitalism”, de Richard R.
Morrisson.
2 M. Coulborne: Ibid Id. Op. Cit.

http://www.nacionalsocialismo.org/Bochaca-El%20enigma%20Capitalista.pdf

Teoria Cualitativa de la Moneda – Walter Beveraggi Allende.

Ramon Bau, sobre la teoria cualitativa de la moneda del Prof Walter Beverragi Allende:
El dogma liberal se ha basado siempre en la teoria cuantitativa. Para ella el valor de la moneda es homogéneo e igual en toda nueva emisión, y por tanto sea cual sea el destino de la creacón de moneda, siempre esta creación favorece la inflación.
Para la teoria cualitativa de la moneda sostiene que el nivel de precios P no depende tanto de la cantidad de moneda M como de la calidad del uso de la nueva creación de moneda. De forma que si se genera moneda con fines productivos no solo no es inflacionaria esta nueva moneda sino incluso puede ir contra la inflación.
Esta diferencia tiene repercusiones enormes en todo el proceso económico. Frente a la restricción del crédito, los altos intereses y consecuentemente el nivel del paro alto ligado al nivel alto del interés del dinero (dificultades a la inversión), la aplicación cualitativa de la moneda indica que crear dinero por parte del estado (dar creditos baratos) es precisamente la mejor cura para la recesion y el paro, SI ese crédito se asigna
cualitativamente a procesos productivos.
El mundialismo liberal se niega a aplicar estas fáciles conclusiones sólo porque abaratar el crédito va contra los intereses de la finanza mundial. Si los Estados general dinero no lo piden a la Banca Mundial y no se endeudan, con lo que la finanza pierde el control político de los Estados.
Bien sabemos que la inmensa mayoria del ”capital financiero” o ”dinero bancario”, que los banqueros privados (y, en muchos casos ”oficiales”) de casi todo el mundo crean a voluntad, no es en absoluto resultante de ningun ahorro representativo de bienes producidos por sus titulares, sino tan sólo el resultado de artificios contables, por los cuales se generan ”depositos bancarios” o ”moneda corriente”, sin otra
limitación que la muy relativa ”tasa de efectivo minimo” o ”reserva legal”, lo cual no supone -repetimos- respecto de dicho ”dinero” que haya mediado producción o ahorro de ninguna naturaleza.
Mientras la creación de este capital financiero, que empobrece a los pueblos y la producción suele ser la receta predulecta del mundo liberal, la creacion de moneda cualitativa enfocada en la producción, que potenciaria las riquezas nacionales, suele ser tildado de pecado económico ante la ignorancia de los verdaderos mecanismos económicos que las teorias liberales difunden.

Libro completo PDF:
Beveraggi Allende Walter – La teoría cualitativa de la moneda