Las causas de fondo de las recurrentes crisis financieras globales

Henry C.K Liu

Graves crisis financieras globales se han venido sucediendo década tras década: el desplome de 1987, la crisis financiera asiática de 1997 y la crisis crediticia de 2007.  Esa recurrente pauta ha sido generada por la total desregulación financiera a escala planetaria. Pero las causas de fondo han sido la hegemonía del dólar y el consenso de Washington.

El caso de Grecia

Siguiendo un mal dado asesoramiento neoliberal y fundamentalista de mercado, Grecia abandonó su moneda nacional, la dracma, a favor del euro en 2002. Este paso, críticamente cargada de consecuencias, permitió al gobierno griego beneficiarse de la fortaleza del euro no derivada, huelga decirlo, de la fortaleza de la economía griega, sino de la fortaleza de las economías más fuertes de la eurozona para contratar préstamos a tasas de interés más bajas, respaldadas con el colateral de activos griegos denominados en euros. Con nuevo crédito disponible, Grecia se emborrachó con el gasto financiado por la deuda, con proyectos de elevado perfil, como las Olimpíadas de Atenas 2004, que dejaron a la nación griega con una enorme deuda soberana no denominada en su moneda nacional. Estos empréstitos públicos en tiempos de auge significaban una manifiesta distorsión de las políticas económicas keynesianas de financiación del déficit, consistentes en enfrentarse a las recesiones cíclicas respaldándose en los excedentes acumulados en los ciclos de auge. Lo que hizo Grecia, al revés, fue acumular masivamente deuda mientras se hinchaba su burbuja económica inducida por la deuda.

La trampa del euro

Al adoptar el euro, una moneda gestionada por la política monetaria del supra-nacional Banco Central Europeo (BCE), Grecia abdicó voluntariamente de su soberanía en materia de política monetaria nacional, y eso en la confianza, falsamente confortable, de que una política monetaria supra-nacional diseñada para las economías más robustas de la eurozona funcionaría también para una Grecia endeudada hasta las cejas. Como Estado miembro de la eurozona, Grecia puede ingresar y tomar prestados euros sin verse afectada por tasas de cambio, pero no puede emitir euros aun a costa de inflación. La incapacidad de emitir euros expone a Grecia al riesgo de quiebra de la deuda soberana en caso de déficit fiscal prolongado, y la deja sin las opciones abiertas a una solución monetaria nacional independiente, como la devaluación de la moneda nacional. A despecho de la verborrea sobre el euro como incipiente alternativa al dólar como moneda de reserva, el euro no es en realidad sino otra moneda derivada del dólar. A pesar de que el PIB de la Unión Europea es mayor que el de los EEUU, el dólar sigue dominando los mercados financieros en todo el mundo como moneda de referencia a causa de la hegemonía política del mismo, que exige la denominación en dólares de todas las mercancías básicas. El petróleo puede comprarse con euros, pero a precios sujetos al valor de cambio del euro en relación con el dólar. Ocurre, simplemente, que la Unión Europea, no posee el poder geopolítico que los EEUU vienen teniendo desde el final de la II GuerraMundial.

La hegemonía del dólar y el Consenso de Washington

El crecimiento económico bajo la hegemonía política del dólar exige que las naciones que participan en los mercados sigan las reglas del Consenso de Washington, un término acuñado en 1990 por un economista del Institute of International Economics, John Williamson, para resumir la sincronizada ideología de los economistas del establishment radicados en Washington, una ideología que reverberó a escala planetaria durante un cuarto de siglo como evangelio de las reformas económicas indispensables para el crecimiento en una economía de mercado globalizada. Esa ideología ha metido a buena parte del globo en crisis financieras recurrentes. Inicialmente aplicado a América Latina, y finalmente a todas las economías en vías de desarrollo, el Consenso de Washington ha terminado por ser sinónimo de la doctrina del neoliberalismo globalizado o fundamentalismo de mercado y a describir,en un angosto marco de limitaciones ideológicas, un conjunto de prescripciones políticas universales fundadas en principios de libre mercado y disciplina monetaria. Promueve para todas las economías control macroeconómico, apertura comercial, medidas microeconómicas favorables al mercado, privatización y desregulación en beneficio de una fe ideológicamente dogmática en la capacidad del mercado para resolver más eficientemente cualesquiera de los problemas socio-económicos. Con el obscurantismo dogmático va también la resuelta negativa a admitir la obvia contradicción entre la pretendida eficiencia teórica del mercado y la empírica incapacidad para erradicar la pobreza o las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza.

Vuelve la pugna entre el capital y los salarios

El crecimiento del capital financiero ha de lograrse a expensas del crecimiento del capital humano. El equilibrio monetario sin perturbaciones inflacionarias ha de lograrse manteniendo los salarios bajos a través del desempleo estructural. Las bolsas de pobreza en la periferia se consideran en el precio necesario para la prosperidad del centro. Dogmas de ese jaez confieren al desempleo y a la pobreza, verdadera catástrofe económica, una inmerecida aura de respetabilidad conceptual. La intervención del Estado ha sido traída acolación sobre todo para reducir el poder de los trabajadores en el mercado a favor del capital y favorecer mecanismos de mercado descaradamente predatorios.

El conjunto de reformas prescritas por el Consenso de Washington se compone de 10directrices: 1) disciplina fiscal; 2) reorientación del gasto público hacia áreas que ofrezcan rendimientos económicos elevados; 3) reformas fiscales para bajar los tipos marginales y ensanchar la base fiscal; 4) liberalización de los tipos de interés; 5) tasas de cambio competitivas; 6) liberalización del comercio; 7) liberalización de la inversión exterior directa (IED); 8)privatización 9) desregulación; y 10) afianzamiento de los derechos depropiedad privada.

Los Estados abdican de sus responsabilidades

Esas directrices vienen a sumarse por doquier a a una reducción generalizada del papel central del Estado en la economía, de su primaria obligación de proteger a los débiles frente a los fuertes, de fuera y de dentro. El desempleo y la pobreza son entonces vistos como fenómenos temporales, morralla transitoriamente caída en el proceso de selección natural de los mercados, efectos inevitables de una evolución económica que, a largo plazo, generará una economía más robusta.

Los economistas neoliberales arguyen que el desempleo y la pobreza,plagas económicas letales en el corto plazo, pueden traer consigo beneficios macroeconómicos en el plazo largo. Hay gente para todo: también algunos historiadores arguyen perversamente que la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias beneficiosas a largo plazo para la sociedad europea.

La resultante escasez de fuerza de trabajo empujó, a corto plazo, al alza los salarios a mediados del siglo XIV, y el súbito incremento de la mortalidad trajo consigo una sobreabundancia de bienes, lo que hizo que se desplomaran los precios. Esas dos tendencias provocaron causalmente un incremento del nivel de vida de los supervivientes. Sin embargo, la escasez de mano de obra causada por la Peste Negra forzó a los terratenientes a frenar el proceso de liberación de los siervos y a extraer más trabajo de ellos. En reacción a eso, los campesinos se sirvieron en muchos frentes de su acrecido poder de mercado para exigir un tratamiento más equitativo o para aligerar las cargas soportadas. Frustrados,los gremios se rebelaron en las ciudades y los campesinos se rebelaron en el campo. La Jacquerie francesa de 1358, la Revuelta Campesina en la Inglaterra de1381, la Rebelión Catalana de 1395, así como muchas revueltas en Alemania, muestran hasta qué punto llegó la mortalidad a quebrantar las relaciones económicas y sociales tradicionales.

El neoliberalismo ha generado en el último cuarto de siglo una situación que se traduce en violentas protestas políticas en todo el globo, siendo la forma más extremista de las mismas el terrorismo. Pero al menos la plaga bubónica fue desencadenada por la naturaleza, no por una idea fija ideológica humana. Y el neoliberalismo mantiene a los trabajadores en el desempleo, pero vivos, con ayudas de subsistencia, al tiempo que conserva una perpetua reserva de trabajo excedente para evitar que los salarios suban a causa de escasez de fuerza de trabajo, lo que monta tanto como eliminar hasta los crueles beneficios a largo plazo de la Peste Negra.

Encogimiento del Estado

El Consenso de Washington ha venido siendo caracterizado como un encogimiento del Estado (Informe anual de la las NacionesUnidas, 1998) y un nuevo imperialismo (M Shahid Alam, Does SovereigntyMatter for Economic Growth?, 1999). Pero el daño real provocado por ese Consenso dista aún por mucho de ser comúnmente reconocido: en lo que realmente consiste es en un conjunto de prescripciones para generar Estados fracasados entre las economías en vías de desarrollo que participan en los mercados financieros globalizados. Incluso en las economías desarrolladas, el neoliberalismo genera un síndrome, tan peligroso como generalmente inadvertido, de Estadofallido. [1]

 

NOTA: [1] Véase mi artículo del 3 de febrero de 2005: World Order, FailedStates and Terrorism, señaladamente la primera parte (de 10): The FailedState Cancer.
El presente artículo resume un trabajo extenso publicado Aquí.Henry C.K. Liu es un reconocido analista económico y político que escribe regularmente en Asia Times. Es consejero del RooseveltInstitute norteamericano, y forma parte del equipo rector de la revista New Deal 2.0.

Fuente: http://www.nextnewdeal.net/root-causes-recurring-global-financial-crises

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Frases II

Algunos conceptos que a simple lectura parecen contradictorios pero que hacen al equilibrio.

1)-La economía es libre, pero se halla entrelazada con la política y el estado.
De ahí se deduce, con respecto a la relación entre el estado y la economía, en primer término, el derecho de vigilancia, del estado sobre la economía, y en segundo término, el derecho de intervención del estado mediante policiales, administrativas y de política financiera, en caso de que así lo exija el interés de la comunidad (G. Feder)
-En un estado fuerte, expresión de las fuerzas morales de la nación, no es necesario dar a la economía una forma que la constriña artificialmente. En tal estado, la economía puede ser libre tranquilamente…No es necesario atarla con disposiciones especiales, dado que ya está ligada por el predominio de la vida política.
En cuanto la economía, en ejercicio de su libertad, pueda dañar en lo más insignificantemente el bien común, tiene el estado, en todo momento, la posibilidad de intervención.
-El Gobierno y la conducción del partido se han expresado drásticamente contra la intervención injustificada de la economía. La liga par la defensa de la clase media industrial, ha sido disuelta en su forma actual. Tales medidas deben asegurar a la economía un desarrollo libre y tranquilo.

Arthur Reinhold Herrman y Arthur Nitsch.

Frases I

”EL pueblo y la nación significan, en el socialismo internacional, tanto en la realidad como en la teoría, residuos y estorbos, en el camino hacia el socialismo que deben ser apartados de raíz, sin miramientos tan pronto como sea posible” (Reventlow)

Por el contrario, para el socialismo nacional el pueblo como tal es principio y fín, potencia y acto.
”El pueblo es para el, una idea, cuya realización tan completa como posible, significa el contenido de su aspiración” significa además el total rechazo de la ideología del capitalismo que coloca al capital y no al hombre como eje de la economía.

El enigma capitalista.

Recuerdo que en mis tiempos de universitario, los catedráticos de cualquier tendencia política hablaban del señor Marx con un tono siempre apologético y casi de santidad. Uno, que por naturaleza era algo curiosillo, muy desconfiando y bastante rebelde, decidió por cuenta y riesgo propios adentrarse en los mundos nirvánicos de la mencionada santidad de los barbudos y así fue cómo empecé a leer El Capital. Nunca terminé de leerlo. De hecho sólo conozco un ser humano que ha sido capaz de tal proeza.  Me acuerdo que, a medida que avanzaba en la soporífera lectura, iba en aumento mi grado de estupefacción. Me habían explicado que ese libro tenía todas las claves para conocer y explicar el capitalismo. Pero una vez puesto en faena, constaté que las dudas del principio persistían a lo largo de sus cientos de páginas. El mamotrético libro de la suprema santidad de los acólitos de Tréveris, sólo me proporcionaba decepciones. Pues decepcionante es abrir el libro de las supuestas fórmulas que todo lo resuelven  y no hallar ninguna respuesta a tus interrogantes. El libro en cuestión se pierde en una interminable retahíla de ejemplos descriptivos que a nada conducen. Pero de todo lo expuesto por el santo padre de la supuesta economía alternativa, no hay un sola clave de cuál es la raíz del problema capitalista. El barbudo sólo insiste, obsesivamente, en un punto: la plusvalía ¡pues vale! ¡Vale!, y ¿qué más es el capitalismo?, ¿dónde está su matriz?, ¿dónde su esencia originaria? Preguntas que no son contestadas y ni siquiera planteadas.

No había respuesta a mis interrogantes. La religión del hijo de Tréveris nada me había resuelto. Y no dejaba de estar sorprendido de que al mentado santo se le atribuyeran tantas virtudes, aportando tan pocas respuestas.

Pasaron los años y un día adquirí  El enigma capitalista, de un desconocido señor, que respondía al nombre de Joaquín Bochaca. Caballero desconocido para la multitud, sin barbas, sin pretensiones de ninguna santidad, sin ribetes de aspirar a crear ninguna religión, pero certero, muy certero en sus conclusiones. Supongo que por esto ha pasado desapercibido. La lectura de ese poco conocido libro fuer para mí una revelación, un impacto. En 123 páginas, contestaba todo lo que el prominente barbudo no había ni tan siquiera intuido en centenares y centenares de hojas.

A veces lo difícil, no es saber las cosas sino saberlas explicar fácilmente. Lo complicado de los conocimientos no es adquirirlos sino, muchas veces, saberlos transmitir de manera asequible pero sin desnaturalizarlos. De la sabiduría lo difícil es la pedagogía. La virtud del libro del señor Bochaca es que supo hacer claro, sencillo y evidente, aquello que es muy complejo. Es, sin duda, el mejor estudio que existe sobre qué es el capitalismo.

Con un lenguaje asequible a todos los públicos, con los ejemplos justos y necesarios y sin perderse en una innecesaria exhibición de conocimientos, va directo a la sustancia del problema. Desde la primera página ha cogido el toro por los cuernos. Y empieza a dar respuestas, una detrás de otra, a todas las dudas que, durante años, habían barruntado por mi, entonces joven, mente.

¿Qué es el capitalismo? ¿Cuál es su verdadera base? ¿Cuál es su auténtica esencia? La respuesta es tan elemental que tal ver por eso pasa desapercibida: el dinero. Curiosamente el barbudo de Tréveris, no dedica ni una sola palabra no al origen, ni a la importancia de quienes controlan en dinero, ni al mundo de la banca. ¿Cómo se puede pretender analizar el capitalismo, sin haber estudiado de dónde sale el dinero, quién lo crea y por qué lo crea? No deja de sorprendernos este preocupante desconocimiento del barbudo. Pero prosigamos…

La clave es el dinero. Pero ese dinero es de propiedad privada. ¿Sorprendente? Sí, pero tan cierto como que el sol sale todas las mañanas. Todas las grandes entidades financieras del mundo, empezando por la Reserva Federal de los EE.UU son privadas. Quien tiene la potestad de ordenar la creación del dinero, es quien tiene el verdadero control de la savia de la economía. Sobre esta savia, y en un segundo círculo, se crearán los bancos, los empréstitos, las hipotecas, las transacciones, las grandes operaciones financieras y un largo etc. Quien tiene el control del dinero, controla este segundo círculo que, convencionalmente llamamos economía, y quien controla la economía, controlará la política: quien controla el dinero, la economía yl apolítica, es el amo del mundo e impone sus criterios. Así de simple.

Puesto ante esta evidencia ponernos a habla de burguesía, superestructura, macroeconomía, plusvalía, propiedad privada de los medios de producción, lucha de clases y similares, es puro bla, bla, bla… Una cortina de humo.

Es de sentido común que los amos del dinero  serán una minoría, un grupo reducidísimo de familias. Una verdadera elite del dinero.

Esta elite, estos verdaderos amos y señores del mundo, tienen en sus manos todos los resortes de la sociedad, absolutamente todos. Nada se les puede escapar pues sin ellos (más exactamente el dinero) nada funciona, nada es viable, en las actuales circunstancias. Por tanto ellos deciden el momento oportuno (oportuno para sus intereses, evidentemente) de las crisis, de las recuperaciones económicas, de las pérdidas de poder adquisitivo, de las deudas, de las inflaciones, de las ficción del patrón Oro, de la carta blanca otorgada a la baca, de qué países son de primera, segunda o tercera división y un largo etc.

Estos amos del dinero han perseguido desde el primer momento un único y prioritario objetico; la subversión del orden económico natural:

Este orden económico natural, se ha basado siempre en cinco premisas esenciales:

 

1)      La moneda es un instrumento de medida y cambio y no una mercancía (1)

2)      “La riqueza de una nación reside en el trabajo y la cultura de sus habitantes” (2)

3)      “Lo primero, lo esencial, es la agricultura y no sólo desde un punto de vista primario, existencial sino espiritual. La agricultura significa la asociación de los hombres con su tierra natal; es la vida misma de los pueblos y aldeas, es la raigambre a la que pertenecemos” (3)

4)      “Si la agricultura es imprescindible para existir, es decir, para sobrevivir, la industria lo es para vivir, materialmente hablando, y para llevar a cabo una gran política, si queremos referirnos al aspecto total, es decir, político de la nación” (4)

5)      “La finalidad del comercio exterior consiste en importar de otros países lo que no puede producirse –o se produce demasiado caro- en el propio, y exportar al extranjero los propios excedentes que allí se pueden necesitar” (5)

La consciente subversión de este esquema natural, ha tenido dos objetivos básicos

Romper el esquema de las sociedades europeas que, gracias a la agricultura, aún conservaban un cierto sentido de identidad y un cierto aire de espiritualidad.

Simple, lisa y llanamente, conseguir los mayores beneficios posibles en el menor tiempo posible.

La demolición de la economía natural ha sido sustituida por la prostitución de la economía ante la fianza (6). El modelo resultante es el actual: alta política financiera en todo su esplendor. De esta realidad han derivado todos los restantes problemas e incertidumbres.

Hecha la anatomía del capitalismo, el auto se dispone a darle al lector las indicaciones de cuáles pueden ser las soluciones (7). Cualquier posible solución pasa, evidentemente, por restablecer el orden económico natural y para este fin es imprescindible restablecer el control estatal del dinero. Una vez dado este paso se ha de crear un nuevo patrón económico que tenga como equivalente el trabajo, y finalmente la “admisión del principio de que la máquina debe quitar trabajo al hombre, y realizándolo de la mejor, más  rápida y más barata manera posible” (8). Operativamente el Estado creará una “hipoteca económica” sobre las capacidades, recursos, diseños, producción, potencialidades y habilidades de todo tipo que tenga la nación, en cualquiera de sus facetas. Es decir, se emitirá dinero sobre la capacidad real que tiene un pueblo para crear cosas reales, para crear una riqueza real. Es una economía ajustada a la realidad natural de los recursos y capacitaciones laborales de una sociedad. Y si queremos mantener el equilibrio económico en las relaciones exteriores, entonces se tiene que ajustar al principio del intercambio. Resumiendo: el trabajo genera riqueza y esta riqueza devenga en el que trabaja y todo ello garantizado por el interés del propio Estado. Esto es una economía real y natural. La actual es una economía virtual y que se sostiene casi de milagro, ya que no tiene ninguna sólida base, todo es ficticio.

Otro aspecto a tener muy en consideración en esta nueva economía, ha de ser la prohibición total de cualquier forma de usura o especulación (especialmente en productos de alimentación, ropa y otros productos que el Estado pueda considerar de interés prioritario), la existencia de una propiedad privada limitada y responsable, y la desaparición del mayor número posible de intermediarios, especialmente en los productos de primera necesidad. Este último paso facilitaría la congelación de la inflación. Los bancos volverían a su función natural; guardar los ahorros de sus imponentes.

El señor Bochaca (9) siempre ha dejado muy claro que cualquier alternativa económica nacida en el propio sistema, no es una alternativa creíble.  Cualquier pretendida alternativa que no aborde, prioritariamente, el problema de quién es el amo del dinero, tampoco es creíble. Los males del actual modelo económico, sólo se pueden resolver actuando sobre la auténtica esencia de todo el entramado y retornándole a la economía su codificación de instrumento diseñado para ayudar al correcto funcionamiento de una sociedad y nunca para someterla a la tiranía del dinero

 

Claudi Abril

Fuente: http://identidadytradicion.blogia.com/2010/110701-el-enigma-capitalista.php

  1. J. Bochaca El enigma capitalista, Barcelona 1977, p. 3
  2. 2.       Ídem
  3. Ob. Cit, p. 51. El autor en esta reflexión sigue el mismo orden de ideas que Napoleón ya expuso en su tiempo.
  4. 4.       Ídem
  5. 5.       Ídem
  6. Ob. Cit, pp. 56-68
  7. Ob. Cit, pp.101-123
  8. Ob. Cit, p.103
  9. En su libro ya citado o en La Finanza y el poder y en muchos otros artículos conferencias y entrevista personales.

 

Libro Completo PDF: El Enigma Capitalista – Joaquin Bochaca.
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/09/enigma-capitalista.pdf

Dinero a partir de la nada

Greg Johnson.
English original here

Todo el mundo sabe que necesitas trabajar por tu dinero. Y si alguien tan solo te da dinero, eso sólo puede ser por la expropiación del trabajo de alguien más. El dinero no crece después de todo en los árboles. 

¿Pero es esto realmente verdad? Sólo porque vos trabajes por tu dinero, ¿el hombre que te pagó también trabajó por él? ¿Y qué hay del hombre que le pagó a él? Si seguís el rastro del dinero por suficiente tiempo, vas a encontrar a alguien que no trabajó por su dinero. Él simplemente lo obtuvo por nada. Ni siquiera tuvo que tomarse el trabajo de recogerlo de los árboles. Él solamente lo creó de la nada mediante la contabilidad. Llamamos a este hombre un banquero.

A diferencia de las personas que tienen que producir cosas de valor real antes de que puedan contarlas y poner números en un libro, el banquero crea su producto simplemente por operaciones contables. Toda la panoplia de servicios bancarios –cuentas de cheques, cuentas de ahorro, tostadoras gratis, cheques con patitos o perros labradores de oro impreso en ellos- son, por decirlo de alguna forma, accesorios para disfrazar el hecho de que el núcleo del sistema bancario es la pura creación del dinero a partir de la nada.

Cuando era chico, uno de los bancos de mi ciudad natal daba alcancías con forma de cerdos a los niños.  Hoy, eso parece un golpe maestro de la propaganda, alimentando la impresión que los bancos reales, como las alcancías, sólo pueden dar el dinero que les es introducido. Pero los bancos no están requeridos de mantener los depósitos a mano. Ellos los prestan. Cada dólar en su cuenta de cheques o de ahorros está prestado diez veces. Así es como los banqueros de forma simple crean dinero a través de la contabilidad. Y eso es sólo el principio de como los banqueros crean dinero. Y los banqueros pueden hacerlo incluso si no operan en edificios con columnas griegas en la fachada y ventanillas dentro, incluso si ellos no tienen cuentas de cheques o ahorro y todos los otros accesorios que asociamos con los bancos.bancos-crean-dinero-reserva-fraccionaria

Pero incluso a el dinero que prestas que fue creado a partir de la nada, aún tienes que pagar por él, con interés. Y cuando lo pagas, no puedes solo crear el dinero. Tienes que trabajar por él. Tienes que proveer bienes y servicios reales. Entonces los banqueros, prestando el dinero que crearon a partir de la nada, ganan una hipoteca de la producción futura de bienes y servicios del mundo real.

¿Qué es el dinero de todas formas? El dinero es un medio de intercambio que permite a uno convertir los frutos del trabajo de uno en fichas fácilmente transportables que pueden ser intercambiadas por los frutos del trabajo de otras personas. Lo que uno elige como fichas realmente no importa. El dinero puede ser pedazos de metal brillante, papeles coloridos, información electrónica en las computadoras, o conchas, siempre y cuando sean aceptadas por el carnicero, el panadero, y el creador de velas.

El dinero no necesita tener ningún valor intrínseco. De hecho, ayuda si su valor intrínseco está cerca de la nada, de otra forma la gente lo acumularía en lugar de hacerlo circular, lo que causaría un problema económico conocido como deflación, en el cual el dinero es una comodidad la cual su valor incrementa porque su recurso disminuye. (Cuando el dinero es una comodidad en la cual su recurso aumenta y su valor decrece, es llamada inflación. Es digno de preguntarse: ¿Puede alguien evitar a ambos males si el dinero no tiene valor en sí mismo, por ejemplo, si no es una comodidad que puede ser comprada y vendida al lado de ladrillos y mantequilla?)

Si el mejor dinero no tiene valor intrínseco, entonces el peor tipo de dinero sería los metales preciosos. La mejor forma de dinero sería enteramente intangible, solo datos en una computadora. Incluso el dinero en papel puede ser acumulado, por ejemplo, cuando el precio del papel higiénico incrementa. (Quizás la mejor manera de asegurarse que el dinero no sea acumulado es simplemente imprimiendo una fecha de expiración en él.)

Idealmente el dinero debería ser un humilde sirviente de la economía real, que produce bienes y servicios reales. Pero el dinero creció y se convirtió en un tirano celoso que interfiere con la verdadera economía. El ejemplo más simple es tu crisis económica promedio. En una economía en depresión, la tierra no se vuelve de golpe estéril.  Las ubres de las vacas no se secan. Los hombres de pronto no se vuelven vagos y estúpidos. El sol sigue brillando; las cosechas siguen creciendo; las gallinas siguen poniendo; la gente sigue trabajando. Los bienes se apilan en depósitos y tiendas. Y del lado de la demanda, la gente aún necesita comer. Pero los silos están repletos y la gente está famélica porque, por alguna misteriosa razón, de pronto “no hay suficiente dinero”.

La gente no tiene dinero para gastar, o tienen miedo de partir con el dinero que si tienen, porque el clima es incierto. Después de todo, del otro lado del mundo, una estafa ha sido descubierta; un banco ha colapsado; una burbuja especulativa ha explotado. Entonces, naturalmente, de regreso en Hooterville, las tiendas están llenas de leche agria y vegetales descompuestos y los niños están yendo a dormir hambrientos.

Si un hombre sano naufragara en una isla fértil, el no pasaría hambre por falta de dinero. Pero en esta vasta y fértil isla que llamamos Tierra, la gente se muere de hambre en el medio de mucha comida porque hemos aceptado el dominio de una economía monetaria que interrumpe a la economía real. Esa no es forma de manejar un planeta.

La solución obvia es simplemente incrementar el suministro de dinero. Uno debe tomar la demanda del consumo efectiva así el mercado se limpia y la vida sigue. Y la forma más simple de hacerlo para el gobierno es imprimir dinero y dárselo a la gente. ¿Se acuerdan los “cheques de estímulo” de George W. Bush en el 2008? Ese fue dinero por nada, entregado a la gente para estimular la actividad económica. El efecto, por supuesto, despreciable. Pero era moralmente y económicamente más aceptable que los masivos “rescates” y el plan de estímulo de Obama que lo siguió.

Mientras los cheques de Bush fueron directamente a millones de consumidores, que inyectaron el dinero directamente en la economía cuando compraron bienes y servicios, los gastos de los rescates y estímulos fueron a un grupo pequeño de personas acomodadas políticamente. Resulta que, además, muy poco de ese dinero fue para estimular a la economía de EEUU. En realidad, mucho fue invertido afuera. Otros recipientes de los rescates retuvieron su dinero, con la esperanza de que ellos pudieran comprar verdaderos recursos por poco dinero si la economía seguía avanzando hacia la depresión. Aún más, cualquier dinero que entró en la economía de EEUU vino con hilos atados: la necesidad de repagar el principal y el interés. Al menos con los cheques de Bush, el dinero iba directamente a la economía sin hilos atados en compras directas de bienes y servicios.

Pero, como hemos visto, el dinero a partir de la nada no es simplemente una parte ocasional de una medida de estímulo de emergencia. Es el negocio normal de los bancos.

Pero si el dinero es creado a partir de la nada todo el tiempo, nos tenemos que preguntar: ¿Esto se le debe dejar a los bancos, o hay una forma mejor de hacerlo?

¿Por qué no simplemente dejar que el gobierno cree el dinero y lo envíe a cada individuo en un cheque mensual, para que lo gaste como le parezca adecuado? Este dinero estimularía la economía de forma directa, a través de la compra de bienes y servicios, mientras que el dinero creado por los bancos en la forma de préstamos debe ser pagado, con interés, creando una clase parasitaria de gente que obtiene una parte de la producción real mediante el préstamo con interés una mercancía que ellos obtienen por nada.

Una vez más, todos los sectores de producción de bienes y servicios reales tienen costos contables y de inventario pero la producción real tiene que venir primero. Tienes que hacer los juguetes antes de que puedas contarlos. Con los bancos, el dinero es creado por simples operaciones contables, por ejemplo, la concesión de préstamos. Los banqueros “producen” meramente haciendo malabares con los números.

Pero si el dinero por nada es simplemente una característica de la economía moderna, ¿por qué no cortar los parásitos intermediarios del “sector privado” y simplemente disponemos del gobierno a crear dinero y distribuirlo directamente a los consumidores?

¿Por qué es preferible el gobierno al sector privado como creador del dinero? Porque, a diferencia de los negocios privados, el gobierno le responde al público. Su propósito es asegurar el bien común. Aún más, cuando el sector financiero privado está en crisis, los banqueros miran al gobierno para que los rescate –a expensas de los que pagan impuestos. Es tiempo que el gobierno rescate a la gente- a expensas de los bancos. Repudiemos todas nuestras deudas y empecemos de nuevo con un nuevo sistema financiero.

“¡Pero simplemente crear dinero y enviarlo sería inflacionario!” algunos podrán decir. Verdad. Pero no sería más inflacionario que permitir a los bancos crear dinero.

Aún más, hay un problema más profundo aquí: ¿Es la inflación o deflación simplemente un producto de la comodificación del dinero? La comodificación del dinero significa que el dinero no es simplemente una herramienta de cambio, pero una comodidad que es intercambiada, una comodidad con un costo en sí mismo (interés). ¿Sería posible el decomodificar el dinero, por ejemplo, al eliminar el interés y un mercado secundario en el dinero, de forma particular o conjunta? ¿Acaso la creación de dinero que expira después de un tiempo corta con la comodificación del dinero?

 

“¡Pero el dinero por nada sería socialismo!” algunos dirán. Sí, estoy proponiendo la socialización de la creación y distribución del dinero. Pero lo que hace la gente con el dinero en ese punto es a su propio criterio. El sistema que propongo es completamente consistente con la propiedad privada y las empresas privadas. De hecho, le daría más fuerza y seguridad a ellos, porque eliminaría a la clase parasitaria de gente que sigilosamente daña a la verdadera economía, y ocasionalmente la lleva a crisis, por crear y prestar dinero que es gratis para ellos y debería ser gratis para todos.

 

“¿Pero cómo los negocios se capitalizan a sí mismos sin los préstamos bancarios?” Esa es una buena pregunta. Quizás la mejor respuesta es decir que igual a como los consumidores individuales podrían obtener dinero a partir de la nada del estado, los productores encomiables podrían hacerlo también. Pero nada de mi propuesta podría prevenir a los bancos y uniones de crédito de formarse para capitalizar negocios. Pero a ellos no se les estaría permitido crear dinero a partir de la nada. Ellos tendrían que atraer fondos pagando interés, y luego prestarlo de sus depósitos –y sólo de sus depósitos- a interés a empresarios con valor crediticio. Para hacer esto, los bancos deberían de ofrecer  serio interés para los ahorros y cobrar serio interés en los préstamos, pero se podría hacer. Sería definitivamente dinero apretado, aunque, podría ser algo bueno a la larga, ya que desalentaría a las inversiones especulativas. Por supuesto si el dinero sería inutilizable a la larga por su vencimiento, no tendría sentido ahorrarlo. Pero nada de esto debería ser necesario si es viable la opción del estado que financia libre de interés. Es ciertamente una pregunta que vale explorar.

 

Nada, por otra parte, prevendría a los empresarios de capitalizarse a sí mismos vendiendo partes y pagando dividendos.

 

“¿Pero no debería la gente trabajar por su dinero?” Sí y no. El dinero necesita entrar en circulación. Y la asistencia social moderna del estado le da a la gente dinero para nada todo el tiempo en forma de seguro de desempleo, pensiones jubilatorias, pagos de bienestar, ayuda alimenticia, seguro médico, etc. ¿Por qué no juntar todos estos beneficios en un singular pago mensual? Estos pagos serían suficientes para asegurar la seguridad básica social que todos tenemos de todas formas. Además también sería más justo que el sistema presente, en el cual se expropia de los frutos del trabajo de unas personas para redistribuírselos a otras. Sería, en efecto, una asistencia social sin redistribución.

 

Pero los pagos básicos que yo imagino no permitirían a la gente vivir en opulencia. Entonces la mayoría de la gente elegiría trabajar. Algunos incluso elegirían invertir sus cheques mensuales. Algunos otros preferirían diferirlos así pueden disfrutar mejor sus pensiones jubilatorias. Pero el entero carácter del trabajo sería cambiado, porque la gente trabajaría no porque tiene que. Sino que trabajaría porque quiere. El sueño socialista de la “decomodificación” del trabajo sería realizado.

Seguro, alguna gente podría elegir pasar su vida consumiendo drogas y tocando la guitarra. Pero uno de ellos puede ser el próximo Goethe o Wagner. Y seguramente haríamos mejor en extender la adolescencia de un millón de bohemios que soportar miles de ladrones como los Wolfowitzes, Madoffs, y Shylocks junto a todos sus sedientos de guerra y pornógrafos primos.

“¡Pero este sistema crearía deuda pública!” algunos pueden decir. Pero yo estoy hablando de la creación del dinero, no del préstamo. ¿Por qué el gobierno debería permitir a los bancos crear dinero y luego prestarlo, a interés, al gobierno, cuando el gobierno puede crear el dinero el mismo? La misma existencia de deuda pública va al tiempo en el cual el dinero tenía valor intrínseco (como el oro) que los bancos podían poseer y que el estado no podía inventar. Un gobierno que puede simplemente crear dinero no tiene necesidad de deuda pública.

“¡Pero este sistema crearía ociosidad!” esa es otra objeción. Sí, pero no hay nada de malo con el ocio. De hecho, como yo lo veo, el punto mismo del progreso social y tecnológico es crear un mundo en el cual las maquinas nos sacan todo el trabajo. El propósito de una política social sería crear las condiciones de una siempre creciente productividad a través del progreso científico y tecnológico.

Pero sería ecológicamente irresponsable, de hecho catastrófico, si la gente tomaría ganancias de la creciente productividad en la forma de más bienes de consumo o floreciente crecimiento demográfico. Entonces el final de la política social sería de mantener al mínimo el consumo apenas estable y cobrar las ganancias de productividad en términos de semanas cortas de trabajo. Mientras la productividad incrementa, sería posible de mantener un modo de vida medio confortable con 20 horas de trabajo por semana, luego 10, luego 5 y luego 1.

 

Cuando el trabajo semanal se acerque a las cero horas, estaríamos viviendo en una economía de “Star Trek” en la cual la escases de bienes físicos es abolida a través de la invención de fuentes de energías baratas, limpias e ilimitadas y el “replicator” que puede transformar energía en cualquier bien deseado, simplemente haciéndolo aparecer en la existencia. En un mundo así, la única escasez sería la capacidad de carga ecológica, que tendría que ser vigilada celosamente por la población  -o mandarlos para colonizar las estrellas, terraformar planetas muertos, crear imperios galácticos, etc

¿Pero qué haría la gente con su tiempo libre? Tal sociedad sería la culminación (y, yo sostengo, siguiendo a Hegel, el propósito interno oculto) de todo esfuerzo humano, desde el momento en el que el hombre se diferencia a sí mismo del animal y entró en la historia. Sería obviamente una farsa si la humanidad luchó por milenios tan sólo para darle vida a un mundo de indolentes, idiotas sin poder. Imagínense a Homero Simpson creando donas y Duff a partir de la nada mientras mira holoporno hasta que se vuelve una gelatina sin huesos flotando en una silla voladora como se mostró en Wall-E.  Esta Utopía sería un desperdicio de gente. Entonces, junto al progreso científico, tecnológico y social, necesitamos también perseguir progreso cultural, espiritual, y progreso genético para crear una raza digna de utopía.

Un trabajo es sólo algo que haces para hacer dinero para que puedas hacer las cosas que realmente disfrutas. Un trabajo sólo es un medio para hacer las cosas que son medios en sí mismos. Una vez que las máquinas nos pongan fuera del trabajo y los vagos y comedores de lotos se queden fuera de la pileta genética, la gente puede ocuparse en hacer las cosas que encuentran intrínsecamente satisfactorias: criar niños, escribir libros, tocar y componer música, escribir software, inventar máquinas, jugar deportes, tender jardines, perfeccionar recetas, avanzar la ciencia, pelear por la justicia, explorar el cosmos, etc.

Sería un reino de la libertad en la cual el potencial humano de crear belleza, de hacer bien y experimentar alegría estaría sin obstáculos de necesidad económica.

Esto es de lo que las cosas de ciencia ficción y otras utopías, marcan en la imaginación estadounidense. Pero el paradigma político dominante en estados unidos y en el resto del mundo blanco es profundamente regresivo y disgénico. Mientras los blancos sueñan de la Era Espacial, nuestro sistema se acerca a la Era de Piedra, adorando negros como héroes y dioses (Morgan Freeman actuó como Dios) y poniendo productos de mezcla disgenica en la oficina más alta de la tierra.

Si hemos de resumir el camino a las estrellas, deberíamos empezar por atender los cuatros principales males: la disgenesia,  la economía global,  la diversidad racial (incluyendo la inmigración no blanca), y capitalismo financiero.

ezra-pound--large-msg-138314185662¿Cómo llamamos a este paradigma económico alternativo? En el fondo, yo lo llamaría Nacional Socialismo. Pero el pequeño florilegio de las herejías que he compuesto arriba es en base principalmente a las ideas del Crédito Social de Clifford Hugh Douglas (1859-1952) y Alfred Richard Orage (1873-1934), parcialmente por Alan Watts, quien fue el que primero me introdujo a estas ideas, y Ezra Pound, que es el exponente más famoso del Crédito Social.

 
Es mi convicción que la Nueva Derecha de Norte América, sea provista de una alternativa genuina al existente sistema, debe romper con todas las formas de “libre mercado” económico ortodoxo y trabajar para recuperar y desarrollar la matriz rica de las teorías económicas de la Tercera Vía, incluyendo Crédito Social, Distribucionismo, Asociación de Gremios, Corporativismo, y Populismo. Este ensayo y otros, incluyendo los que han de venir, son mis intentos ingenuos de empezar una conversación con la esperanza de que pueda atraer a otros escritores que están más calificados de construir una crítica al capitalismo ortodoxo.

Crear un mundo ideal nos costaría, y a nuestros enemigos, un gran problema en términos reales. Pero el primer paso hacia la libertad,  tan solo el acto de imaginarlo, es totalmente gratuito.

Max-Neef: “El rescate financiero es la mayor inmoralidad de la historia de la humanidad”

BARCELONA // Manfred Max-Neef (Valparaíso, Chile, 1932) redescubrió la economía en los montes peruanos. Cara a cara con las comunidades indígenas, se dio cuenta de que todo lo que sabía como brillante profesor de Berkeley no le servía para nada a la hora de comunicarse con esas gentes. “En el momento en que miré a lo ojos a la pobreza, me quedé mudo”, afirma este economista y ambientalista chileno, que en 1983 obtuvo el Right Livelihood Award, considerado el Premio Nobel Alternativo de Economía.

En la década de los 50 llegó a ser directivo de la petrolera Shell. Hasta que decidió dejar la empresa privada y, como afirma, “poner los pies en el barro”. Algo que, asegura, es el gran déficit de los economistas actuales, que “son los que menos entienden el mundo real”. La Marea ha tenido la oportunidad de conversar con él en una fugaz visita a Barcelona. Con la experiencia de su avanzada edad, augura un futuro muy negro para las generaciones futuras. Más cuando, desde la crisis de 2008 y el rescate de los actores financieros que la provocaron, se ha llevado a cabo “una de las peores monstruosidades de la historia”.

Este otoño se cumplirán seis años de la caída de Lehman Brothers, considerado el pistoletazo de salida del crack financiero que aún sufrimos. ¿Cómo valora la gestión de la crisis que han llevado a cabo las autoridades económicas, capitaneadas por el FMI?

Todo lo que ha ocurrido es una conexión de cosas que no hay que hacer. Para mí, lo más desconcertante y preocupante es que no importa cuántas veces quede en evidencia que ciertas políticas económicas son desastrosas; se sigue insistiendo en las mismas. Los economistas se creen científicos, por lo menos decidieron ser científicos los neoclásicos, a finales del siglo XIX. Para ser científicos decidieron que la economía se pareciera lo más posible a la física, con lo cual hicieron una serie de inventos absurdos y modelos matemáticos que son verdaderos disparates. Además, si la economía fuese una ciencia y los economistas, científicos, actuarían como científicos; ¿y cómo actúa un científico cuando una teoría determinada falla? Inmediatamente se ponen con toda la intensidad a buscar cuál es la alternativa a esa teoría, porque esta no funciona, y ¡se destierra y se acabó!

Pues eso no es exactamente lo que los economistas parecen hacer.

¡No lo hacen! Tienen actitud científica cero, se insiste en los mismos errores. Lo que ocurrió desde octubre de 2008 es, a mi juicio, una de las peores monstruosidades de la historia. Con todas las especulaciones, la basura que vendían los bancos, absolutamente repugnante… de repente se ven en una situación crítica y hay que hacer todo lo imaginable e inimaginable para salvar a los delincuentes. O sea, no se salva a las víctimas, las víctimas no tienen ninguna importancia, lo que importa es salvar a los delincuentes, a los que provocaron la crisis. Y en cuestión de un par de meses logran juntar a nivel de todo el mundo, para salvar a esos delincuentes, del orden de diecisiete billones de dólares.

Sí que había dinero…

El informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), de poco antes de octubre de 2008, indicó que para superar el hambre en el mundo se necesitan del orden de 30.000 millones de dólares al año. Divide diecisiete billones por treinta mil millones: obtienes seiscientos años de un mundo sin hambre. ¿Dónde estaba esa plata? Yo mismo, que trabajé en las Naciones Unidas años atrás, hasta hace poco estaba convencido de que era verdad que no alcanzaban los recursos para resolver el hambre. ¡Pero sí hay mil veces más recursos para salvar a los delincuentes! Eso, para mí, es tal vez el acto inmoral más grande que se ha cometido en la historia de la humanidad.

Cómo explica que se recete austeridad a Europa y luego el economista jefe del FMI reconozca el “error” a la hora de valorar el impacto de las medidas. ¿No sabían lo que iba a ocurrir?

No hay que ser economista, ¡es cuestión de sentido común! Si tú no tienes nada, perdiste la casa, perdiste tus ahorros, y yo te digo: ‘¡Pero sé más austero!’, se llega a lo que llegaron ustedes aquí en España; nunca había ocurrido, que en España llegara un momento en que muera más gente por suicidios que por accidentes de tráfico. Y yo pregunto, ¿esos suicidios eran realmente suicidios? ¿O eran asesinatos de un sistema económico perverso? ¿Qué manera tienes de ser más austero cuando no tienes nada? ¡Pegarte un tiro! ¡Esa es la máxima austeridad! Eres un patriota, porque ayudas a la economía al eliminarte. Esa es la situación. Para mí, desde un punto de vista científico, ético, moral, desde todo punto de vista, todo lo que ha ocurrido es una asquerosidad inconmensurable, y que va además contra el más elemental sentido común. ¿Qué lógica tiene hacer sufrir a una población hasta los extremos más indecibles para beneficiar a la economía? ¡Si la cosa es al revés! La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía. ¡La economía no es Dios! Las consecuencias son que una economía como esta mata a más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, pero no hay culpables. Todos esos muertos son muertos impunes.

¿Responde a una cuestión de ineptitud o de intereses?

Es perversidad. A menos que sean absolutos imbéciles, que supongo que no lo son. Pero les conviene más eso que lo otro. La gente no interesa, la gente es prescindible, y eso está dentro de la teoría económica neoclásica. ¿Sabes que en un libro de texto de economía neoclásica, la solidaridad es un acto irracional? ¡Si eso te lo enseñan! Lo de que la única racionalidad es maximizar tu utilidad, todo lo otro es irracional…

Así que el problema comienza en la educación económica… ¿No se forma correctamente a los economistas?

No. En la época en que yo estudié Economía estudiábamos todas las escuelas económicas. Dos cursos fundamentales del currículum eran Historia Económica e Historia del Pensamiento Económico; ninguna de esas está en ningún currículum hoy día. Los economistas no tienen ni idea de la historia económica del mundo ni de qué otros economistas pensaron qué cosas, porque este ya es un modelo definitivo para la eternidad, o sea que ¿para qué quieres saber lo que pensaban otros? Fíjate qué estupidez. Y eso en todas las universidades, se pueden contar con los dedos de la mano las que se han zafado de eso. En consecuencia ahí tienes una institución que en estos momentos tiene una inmensa responsabilidad, y es la Universidad.

¿Qué implica este tipo de educación?

Que son economistas absolutamente incultos, y además con teorías que impiden que entiendan el mundo real. Lo único que tienen es un modelo matemático, y ese modelo es la realidad. Y si resulta que ese modelo no funciona no es porque el modelo esté mal, sino que la realidad hace trampas, y la función de la realidad es adaptarse a tu modelo. Esa es la actitud. Mientras sigan produciéndose economistas así no hay manera de cambiar, porque son los economistas los que tienen acceso al poder: los políticos, los empresarios, consultan a los economistas. O sea, ¡le consultan al que menos entiende el mundo real! Es una comedia dramática. Completamente absurda.

¿Qué implicación tiene en ello la entrada de grandes empresas y bancos a las universidades?

Uno de los problemas que tiene la Universidad hoy en día es que dejó de ser lo que era y terminó vendida al mercado. La Universidad funciona de acuerdo a lo que le pide el mercado. Y el mercado son las empresas… Hay muchas empresas que hacen donaciones sabrosas a muchas universidades para que eduquen de la manera en que a ellos les conviene. Harvard educa a niños para Wall Street, esa es la función. Se llamará la mejor universidad del mundo, que yo tengo mis serias dudas, pero los educa para Wall Street. Está todo determinado para satisfacer las codicias de grupos de poder.

Ha afirmado usted en reiteradas ocasiones que los economistas no entienden lo que es la pobreza.

Una cosa es saber y la otra comprender. Saben todo lo que se puede saber sobre la pobreza, pero no la comprenden. Tienen todas las estadísticas, y sobre eso hacen planes para la superación de la pobreza. Pero no han estado en la pobreza, no han convivido en la pobreza, no han olido, ni han comido ni han dormido la pobreza. Y eso es tremendamente importante y fue gravitante en mi vida. Yo era un joven brillante profesor en Berkeley, una de las mejores universidades del mundo. Tenía 27 años, orgulloso. Cuando me fui a trabajar con organismos internacionales a zonas de pobreza, recuerdo que estaba en la sierra peruana, en una comunidad indígena, un día muy feo, había llovido… Yo estaba parado en el barro y frente a mi, otro hombre pequeño, flaco, sin trabajo, cinco hijos, una mujer, una abuela… Y nos miramos, y en ese momento fue para mí como una puñalada, ¿qué le puedo decir a este hombre? Y me di cuenta de que no tenía lenguaje. No tenía nada coherente que poder decirle. En el momento en que miré a lo ojos a la pobreza, me quedé mudo.

De ahí acuña después el concepto de economía descalza

Me di cuenta de que todo lo que había estudiado no me servía para nada. Ahí cambié radicalmente como economista y surgieron mis principios de economía descalza, desarrollo a escala humana, etc. Una cosa es tener información y la otra es comprender. Y yo diría que, como problema general, nuestra época se caracteriza porque sabemos muchísimo pero comprendemos muy poco. Y la diferencia entre saber y comprender te la puedo ilustrar de mi manera favorita: puedes estudiar todo lo que se pueda estudiar, desde una visión teológica, antropológica, sociológica, biológica, química, bioquímica, neurológica… sobre un fenómeno humano que se llama amor. El resultado es que vas a saber todo lo que se puede saber sobre el amor, pero nunca vas a comprender el amor a menos que te enamores. Es decir, que sólo puedes comprender aquello de lo eres parte. Si no eres parte, sólo tienes información.

Información no nos falta hoy en día…

Piensa que nunca en la historia de la humanidad se ha juntado tanto conocimiento como en los últimos cien años, ¡y mira cómo estamos! Me pregunto para qué diablos sirvió todo ese conocimiento con un mundo destrozado, hecho pedazos, como en el que estamos viviendo ahora. No necesitamos saber más, lo que necesitamos es comenzar a comprender, y para comprender tienes que integrarte. Mientras no nos demos cuenta de que todo está integrado con todo, mientras sigamos con un mundo atomizado, con una visión cartesiana, no se resuelven los temas. La pobreza es eso. Tú eres parte de los pobres. Por eso yo siempre he dicho que uno no puede hacer nada por los pobres, uno sólo puede hacer con los pobres. Métete, ve qué potenciales hay en una comunidad pobre, y sobre esos potenciales, construye. Pero desde tu oficina, con aire acondicionado y con todas las estadísticas, hacer el gran plan como lo hacen en el Banco Mundial no sirve para nada.

Desde 2008 hasta ahora. ¿Podemos encontrar algún ejemplo de medidas económicas bien aplicadas en algún país?

El ejemplo más notable y más espléndido es el de Islandia. Es el único país que no socializó el disparate. Islandia tenía cuatro bancos, que eran bancos nacionales. Privatizó los bancos, que se metieron inmediatamente en el baile de todos los otros bancos. A la vuelta de seis meses ya tenían deudas que eran como cinco veces el PIB de Islandia. Llegó el momento del colapso, y la reacción de toda la ciudadanía de Islandia fue ‘nosotros no pagamos un centavo, si quebraron, que quiebren, y además que se vayan a la cárcel’. Quebraron los cuatro bancos, juzgaron a los tipos, fueron a la cárcel y están presos. El único país que lo hizo. Ahora, llama la atención de que se sepa tan poco eso, que no se haya divulgado, y la razón es obvia, imagínate que hubiese provocado contagio, y que ustedes hubiesen hecho lo mismo. ¿Te das cuenta qué terrible para los pobres banqueros? Eso me recuerda a una propuesta muy simpática que hizo mi amigo Galeano, por qué no creamos el movimiento ‘sea generoso y ayude a una banquerito’. Islandia hizo lo que había que hacer, y mira cómo está Islandia ahora, espléndida.

¿Por qué no se hizo en otros lados?

Si los otros lo hubieran hecho se habría resuelto el problema. Pero surgen conceptos como ‘es que es demasiado grande para que caiga’, ‘es demasiado poderoso para ir a la cárcel’, todo ese tipo de conceptos, ‘too big to fail’, ¡demasiado grande para fracasar! Todos esos conceptos estúpidos. Si tú quieres ser delincuente impune tienes que ser lo más grande posible. Pero anda a robar una gallina porque tienes hambre, que vas a pasar cinco años preso. Eso sí que es inaceptable, es un peligro para la sociedad. Estos monstruos ahí están, más gordos que antes. En medio de la crisis, la plata para salvarlos se la repartieron con bonos multimillonarios para que se fueran a casa. El que menos se llevó 20 millones de dólares en el bolsillo, por el buen trabajo realizado. ¿Y los que perdieron la casa porque no pudieron pagar la hipoteca? ¿Los que perdieron el trabajo, el ahorro? Bien, gracias, ahí están.

Ha mencionado antes el concepto de desarrollo a escala humana, ¿en qué consiste?

Es un desarrollo que está orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Y no está basado meramente en el crecimiento, porque el crecimiento y el desarrollo son dos cosas completamente distintas. Y el desarrollo no necesita necesariamente de crecimiento. El crecimiento es una agregación de magnitudes cuantitativas, y el desarrollo, de elementos cualitativos, creativos. El desarrollo no tiene límites y el crecimiento sí: no hay nada que pueda crecer para siempre. Y como decía Kenneth Boulding, ‘el que piensa que en un mundo finito el crecimiento perpetuo es posible, o está loco o es economista’. Lo que yo propongo hoy día para una nueva economía, coherente con los problemas que tenemos, es una economía que se basa en cinco postulados y un principio valórico irrenunciable:

– La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
– El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.
– El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no implica necesariamente crecimiento.
– Ninguna actividad económica es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas.
– La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito que es la biosfera, en consecuencia el crecimiento permanente es imposible.

Y el principio valórico en que debe sustentarse es que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia por la vida. Recorre esa lista uno por uno y verás que lo que tenemos hoy es exactamente lo contrario.

¿Y llegaremos, como humanidad, a darnos cuenta a tiempo de esto?

No sé, porque no tengo una bola de cristal, pero el ser humano es siempre lo suficientemente estúpido para no reaccionar mientras no se haya llevado un golpe. De manera que creo que queda mucho sufrimiento por delante todavía. Y en muchos aspectos ya hemos cruzado el punto de no retorno. El mundo ya nunca volverá a ser lo que fue.

Si tuviese la oportunidad de tomar las riendas de la economía mundial, ¿por dónde comenzaría a corregir errores?

Ya te dije antes, primero educar a economistas que entiendan el mundo. Eso para mí es el paso número uno. Y en seguida, reforzar al máximo el mirar hacia adentro, fortalecer las economías locales y regionales, fortalecer lo pequeño y lo mediano, y olvidarse de la pura globalización. Porque esta globalización ha terminado siendo tremendamente destructiva, con impactos espantosos en el planeta, llena de absurdos y de disparates que son imposibles de comprender. Donde vivo yo, en el extremo sur de Chile, que es una zona agrícola maravillosa, el otro día, cuando fui a comprar la verdura, estaba sacando unos ajos, y resulta que ahora los ajos que se venden en Valdivia ¡son ajos que vienen de China! Cuando nosotros producimos ajos maravillosos.

Efectos de la globalización…

¡30.000 kilómetros de viaje de ajos a un lugar donde se produce ajo! ¿Puedes entender una estupidez como esa? Y el argumento del economista es que es más barato. Claro, ahí está la trampita genial de los economistas, que inventaron esa cosa que se llama externalidades, que los impactos que provoca es una externalidad que no tiene nada que ver conmigo. El impacto que significa ese traslado en términos ambientales, de emisión de gases, etc. eso no entra en el precio. El hecho de que vas a destruir el producto local tampoco entra en el precio. Que ese ajo viene subsidiado por el gobierno chino, eso tampoco se considera en el precio. Simplemente se cuenta que este vale 3 y este otro 3,50. Los economistas están llenos de esos trucos, y lo de las externalidades es uno de los más escandalosos, porque es no hacerte responsable de los efectos que tú estás provocando. Eso es inaceptable. Anticientífico por definición.

Tiene que ver con no tener en cuenta escenarios que vayan más allá de lo inmediato…

Claro que sí. Yo siempre me pregunto, toda esta gente que está destruyendo el medio ambiente de forma escandalosa, ¿ninguno de estos tíos se ha puesto a pensar que va a tener nietos, biznietos, y en el mundo que les van a dejar? ¡Creo que no se les pasa ni siquiera por la mente! El negocio está en la plata que voy a ganar de aquí al próximo año con esta especulación. Eso es lo que interesa, el resto no tiene ninguna importancia. ¡Por eso es muy perverso!

Fuente: http://www.lamarea.com/2014/07/06/manfred-max-neef-el-rescate-de-los-delincuentes-financieros-es-la-mayor-inmoralidad-de-la-historia-de-la-humanidad/

 

Respuesta a Paul Krugman sobre deificar la Deuda Pública. Por David Stockman.

Traducción del Artículo original en Ingles De David Stockman ”Krugman’s Dopey Diatribe Deifying The Public Debt”

Artículo completo de Paul Krugman Aqui (La deuda es Buena)

David Stockman.

Actualmente, idiotez ni siquiera comienza a describir el último artículo de Paul Krugman. Así que aquí les comparto sus propias palabras – para que al menos no parezca que al buen profesor se lo está caricaturizando injustamente. En un mundo ahogándose en deuda pública lo que necesitamos desesperadamente, mira por dónde se lo mire, es más de lo mismo:

  • ‘’ Es decir, hay un argumento razonable para afirmar que parte de lo que aqueja a la economía mundial en este momento es que los gobiernos no están lo suficientemente profundo en deuda.’’

Sí, en efecto. Actualmente hay alrededor de $ 60 billones de dólares de deuda pública en circulación en todo el mundo en comparación con menos de $ 20 billones de dólares a finales de siglo. Pero de alguna manera esto no es suficiente, a pesar de el aumento de la deuda pública — desde los EE.UU. a Europa, Japón, China, Brasil y el resto del mundo de la deuda saturada -actualmente supera el crecimiento de $ 35 mil millones del PIB mundial durante los últimos 15 años.

Pero en lugar de explicar por qué el crecimiento económico en la mayoría del mundo se está desacelerando a un rastreo a pesar de esta erupción sin precedentes de deuda pública, Krugman optó por golpear a uno de sus hombres de paja patentados. Tomando nota de que Rand Paul había lamentado de que 1835 fue la última vez que los EE.UU. estaba “libre de deudas”, el ganador del premio Nobel ofreció una gran falacia non sequitur:

  • krugman

    Paul Krugman

    ‘’Los graciosos no tardaron en señalar que a la economía de EE UU, en general, le ha ido bastante bien durante los últimos 180 años, lo que indica que el hecho de que la Administración le deba dinero al sector privado tal vez no sea tan malo. El Gobierno británico, por cierto, lleva más de tres siglos endeudado, un periodo que abarca la Revolución Industrial, la victoria sobre Napoleón y demás.’’

 Ni Rand Paul, ni ningún otro fiscal conservador nunca dijeron que la deuda pública per se congelaría el crecimiento económico o el progreso tecnológico con fuerza en la era del carro a caballo. La cuestión de grado es si en los niveles de deuda pública sin precedentes de hoy tenemos el crecimiento económico – incluso a un ritmo tibio – a pesar de la más que por alta deuda pública.

Un breve recuento de la historia fiscal de Estados Unidos deja pocas dudas sobre el argumento de hombre de paja de Krugman. Durante los ochenta años después que el presidente Andrew Jackson pagara la deuda pública a través de la víspera de la Primera Guerra Mundial, la economía de Estados Unidos creció como frenética. Sin embargo, la nación esencialmente no tenía ninguna deuda, como se muestra en la tabla a continuación, a excepción de cantidades modestas temporales a causa de las guerras que se pagaron rápidamente.

De hecho, entre 1870 y 1914, la economía de Estados Unidos creció a una tasa promedio del 4% anual – el crecimiento más alto y largo sostenido de las normas de producción de bienes y de vida jamás alcanzados en América, ya sea antes o después. Pero durante todo ese lapso de 45 años la edad de oro de la prosperidad, la proporción de la deuda pública de EE.UU. relativa a_ la renta nacional estaba cayendo como una piedra.

De hecho, en la víspera de la Primera Guerra Mundial, los EE.UU. sólo tenía $ 1400 millones de deuda. Esa es la misma cifra que se había alcanzado antes de la Batalla de Gettysburg en 1863.

Eso es correcto. Durante el transcurso de cuatro décadas, el nivel nominal de la deuda pico Guerra Civil quedó reducido de manera constante hacia abajo; el presupuesto federal se encontraba en equilibrio o superávit la mayor parte del tiempo; y al final del período de la economía estadounidense en auge tenía una deuda de menos del 5% del PIB o unos $ 11 per cápita !.

En pocas palabras, casi un siglo de fuerte crecimiento económico después de 1835 fue acompañado por casi ninguna deuda pública en absoluto. Los hechos son casi lo opuesto a la insinuación poco afortunada de Krugman que el gigante de hoy, con una economía tecnológicamente mas avanzada no habría ocurrido sin la totalidad de la deuda pública masiva de hoy.

De hecho, en términos netos cada centavo que se añadió a la deuda nacional entre ceremonia de quema de hipoteca de Jackson en 1835 y 1914 fue 100% de deuda de guerra que nunca contribuyó al crecimiento económico nacional y fue pagado en su mayoría en tiempos de paz. En efecto, Rand Paul tenía razón: En un sentido keynesiano moderno, los EE.UU. fueron “libre de deudas” durante los 80 años, cuando surgió como una gran potencia industrial con el nivel de vida más alto del mundo.

A partir de entonces, hubieron dos enormes oleadas de deuda en tiempos de guerra, pero esas erupciones no han tenido nada que ver con la prosperidad nacional en tiempos de paz; y ellos se devolvieron rápidamente después de que las emergencias del tiempo de guerra terminaron. Es fácil de ver en el siguiente gráfico.

Durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, la deuda nacional ascendió de $ 1.4 mil millones a $ 27 mil millones, pero el gran Andrew Mellon, como Secretario del Tesoro durante tres administraciones republicanas, pagó eso a menos de $ 17 mil millones, aun cuando el ingreso nacional casi se duplicó durante los rugientes años veinte. Eso significaba que la deuda pública estaba de nuevo debajo del 20% a finales de la década de 1920.

Sin duda, durante los últimos 70 años el profesor keynesiano ha estado culpando falsamente a la gravedad y la duración de la Gran Depresión en las políticas de equilibrio presupuestario de Herbert Hoover durante 1930-32. Pero ninguno ha acusado nunca que haber pagado la deuda de la Primera Guerra Mundial ha causado la Gran Depresión. Tampoco han los doctores económicos keynesianos jamás afirmado que A. Mellon no haya pagado por el ratio de deuda pico de la Primera Guerra Mundial de alrededor de 45% del PIB que los locos años veinte hubieran rugido aún más poderosamente!

 

Así mismo, la deuda nacional se disparó desde menos del 50% del PIB en 1939, a pesar de los crónicos déficits Nuevo Trato, a casi el 120% en el pico de 1945 de la Segunda Guerra Mundial. Pero esto no era tampoco el ratio de deuda benéfica de Krugman. Tampoco se trata de una prueba, de acuerdo con su diatriba actual, que el reciente aumento a $ 18 billones de dólares de la deuda nacional se ha hecho antes y ha demostrado ser útil para el crecimiento económico.

En cambio, la relación de 1945 era un artefacto temporal y completa de una economía de guerra de comando y control. De hecho, la movilización total de la vida económica de los organismos del Estado, durante la Segunda Guerra Mundial fue tan completa que Washington había desterrado esencialmente bienes civiles, incluyendo los coches nuevos, casas y la mayoría de los bienes de consumo duradero, y también había fuertemente racionado todo lo demás, incluido el azúcar, la mantequilla, la carne, los neumáticos , zapatos, camisas, bicicletas, maní y confitadas.

Con estantes minoristas vacíos la tasa de ahorro de los hogares pasó de 4% de la renta disponible en 1938-1939 a un asombroso 35% para el final de la guerra.

En consecuencia, los keynesianos nunca han reconocido la sola estadística más relevante acerca de la deuda de guerra: a saber, que la carga de la deuda en realidad cayó durante la guerra, con la proporción de la deuda total del mercado de crédito al PIB disminuyendo del 210 por ciento en 1938 a un 190 por ciento en el 1945 pico!

Obviamente, esto sucedió porque la deuda de los hogares y negocios fueron virtualmente eliminadas por la juerga de ahorro de tiempo de guerra, pasando de 150 por ciento del PIB en 1938 a casi 60 por ciento en 1945, y con lo que se generó gran espacio libre para el aumento temporal de la deuda pública.

En resumen, la nación no pidió prestado su camino a la victoria a través de un milagro keynesiano. El PIB medido resucitó inteligentemente porque la mitad de los gastos de la guerra era no recurrente. Pero incluso entonces, la verdad es que la economía estadounidense ha “reglamentado” y “salvado” su camino a través de la guerra.

Una vez que la movilización de guerra había terminado Washington redujo rápidamente su masivo endeudamiento de tiempos de guerra, y emprendió una trayectoria 35 años de reducir drásticamente la carga de la deuda del gobierno en relación con la producción nacional. Observando a la tabla, un verdadero descenso desde 120% del PIB en 1945 a casi 30% del PIB, cuando Reagan asumió el poder en 1980, se podría pensar que la economía de Estados Unidos debería haber sido enterrada en la depresión durante ese período si los silogismos del professor Krugman tuvieran algún crédito.

Por supuesto, todo lo contrario es cierto. El mayor período sostenido de crecimiento del PIB real de la posguerra se produjo entre 1955 y 1973, con el crecimiento de la producción de bienes con un promedio de casi el 3,8% anual. Pero después de eso, como lo demuestran las tasas de crecimiento relativo de las ventas finales reales en la tabla de abajo, la tasa tendencial de crecimiento fue erosionada de manera constante. Por lo tanto, la prosperidad económica en realidad alcanzó su nivel más alto, precisamente cuando la relación deuda nacional fue acelerando su caída.

De hecho, durante el período en que el déficit fiscal se salió de control durante la década de 1980 debido a la ecuación presupuestaria imposible de la Administración Reagan de alza de la defensa, los recortes fiscales profundos y la moderación tibia sobre el gasto interno, el joven profesor Krugman estaba trabajando duro en la Casa Blanca como miembro del personal del Consejo de Asesores Económicos.

Durante los oscuros días de la recesión de 1981-1982, cuando la economía se derrumbaba y el déficit se había disparado oí algunas ideas bastante estrafalarias de los economistas de la Casa Blanca sobre la manera de revertir la marea. Pero ni una sola vez he oído algo como lo del profesor Krugman y argumentar que con el El PIB en alrededor de $ 3500 mil millones, mientras que la deuda pública se situó en menos de $ 1.5 billones de dólares o el 40% del PIB que ya era hora de encender el gasto deficitario post-quemadores y obtener el nacional la deuda hasta el 100% del PIB en el acto.

No, todo el caso de la mega deuda-pública ha surgido desde el año 2008. Por el amor de Dios, antes de la gran crisis financiera Krugman fue una de las voces más ruidosas en el coro que denunciaban los recortes masivos de impuestos de George Bush con el argumento de que iban a añadir a la deuda nacional, que era entonces $ 6000 mil millones, no $ 18 billón.

El hecho es que la crisis financiera fue causada por la impresión de dinero masivo en las campañas de la Fed. en los años posteriores a que Greenspan asumió el timón en 1987. La resultante falsificación de los tipos de interés del mercado monetario y la distorsión de los precios y los rendimientos en los mercados de capitales dio origen a una serie de auges y quiebres en Wall Street. Pero estas deformaciones del mercado financiero no tenían prácticamente nada que ver con la política fiscal y con toda seguridad no reflejaban una insuficiencia de la deuda pública.

Estos bustos destructivos – la caída de las puntocom, el busto de hipoteca 2008, la crisis de Wall Street y la caída de la bolsa — se deben al hecho de que Wall Street se ha convertido en un casino de juego por la Reserva Federal y los otros grandes bancos centrales.

Pero en vez de reconocer esa obvia realidad, Krugman en realidad se las arregla para darle vuelta al revés. A saber, argumenta que la reparación de los mercados financieros quebrados de la nación después de septiembre 2008 requirió la creación de “activos seguros” en la forma de deuda pública para que los inversionistas tengan presumiblemente un lugar para ”protegerse” de los residuos tóxicos de Wall Street:

  • Aparte de eso, los bajísimos tipos de interés nos están dando una pista sobre lo que los mercados quieren. Ya he mencionado que tener al menos un poco de deuda pública pendiente de pago contribuye a que la economía funcione mejor. ¿Cómo es eso posible? La respuesta, según Ricardo Caballero (del MIT) y otros, es que la deuda de los Gobiernos estables y fiables proporciona “activos seguros” que ayudan a los inversores a gestionar los riesgos, facilitar las transacciones y evitar una destructiva lucha por el dinero en efectivo.

 Ahora que entramos de lleno en la mente del joven que mató a sus padres y luego se arrojó sobre la merced de los tribunales con el argumento de que era un huérfano. Es decir, después de haber experimentado una burbuja financiera fuera de control debido a la excesiva monetización de la deuda pública durante la era Greenspan, la economía del país necesita ahora incluso más deuda pública con el fin de sojuzgar a los jugadores de Wall Street a las mismas condiciones que las imprentas de la Fed. habían desatado.

Cada frase en el pasaje citado más arriba es una locura, incluso si es atribuible a un genio del MIT, quien al parecer generosamente ha pagado por publicar tonterías. Después de todo, los inversores en el mercado libre han sabido gestionar verdadero riesgo financiero desde tiempos inmemoriales; ellos no necesitaban actualmente enormes emisiones de deuda pública para ayudarlos.

De hecho, las notas del Tesoro y bonos no tienen ninguna relación lógica con la cobertura honesta en primer lugar. El caso más notable de cobertura basada en el tesoro fue el espectacular golpe de marcha de capital a largo plazo en 1998. En esa particular instancia, los jugadores que corrieron un libro de billones de dólares de activos especulativos, incluyendo decenas de miles de millones de alto rendimiento de la deuda rusa se inmolaron provocando cortocircuito del mercado atesorando para cubrir su riesgo de tipo de interés. Luego, durante el vuelo de los inversores en pánico a la seguridad en agosto de 1998, sus pérdidas gigantes en los activos de riesgo se vieron agravados por las pérdidas aún mayores en su cobertura de tesorería a corto.

De hecho, el punto real sobre el mercado de deuda del gobierno en el actual amañado sistema financiero por el banco central es que se ha convertido en un lugar para el robo patrocinado por el estado. Es decir, cuando la Fed impone clavijas del extremo frontal de la curva en cero para 80 meses en ejecución y luego vierte $ 3,5 billónes de poder de compra fiat en la compra del resto de la curva de tesorería, incluidos los valores de agencia respaldados por hipotecas, con el fin de impulsar la precios de los bonos y de los rendimientos, se está creando un arbitraje prácticamente libre de riesgo para los jugadores de Wall Street. Y que sirve a ningún propósito público alguno, excepto para transferir enormes ganancias inesperadas a los jugadores más adeptos entre el 1%.

Profesores Krugman y Caballero en realidad piensan que esto ayude?

El problema es que como todos los keynesianos no saben la diferencia entre el crédito fiat, que es fabricado de la nada por los bancos comerciales de reserva fraccionaria o bancos centrales de emisión , y la deuda honesta que se financia de ahorro genuino de la renta actual de los hogares y las empresas.

La asignación de ahorro genuino al público frente a la inversión de capital privado casi siempre resulta en una disminución de la productividad y la eficiencia, reduciendo así la riqueza y el nivel de vida de la sociedad, no aumentendolos. Eso es porque los gobiernos están siempre controlados por la rueda chirriante de grupos de intereses especiales y grupos de presión que se suceden en la obtención en los pasillos del Congreso de lo que no pueden justificar en el mercado privado. Amtrak, los servicios subvencionados de transporte y autobuses en masa, Cuerpo de Ingenieros, proyectos de agua y los subsidios de exportación a Boeing y GE son casos evidentes de ello.

Pero nuestros profesores keynesianos no tienen sentido de la eficiencia asignativa. Ellos piensan que cualquier gasto – incluyendo tener los agujeros de excavación desempleados con cucharadas y llenarlos con cucharitas– suma al PIB:

  • Una de las respuestas es que emitir deuda es una forma de pagar cosas útiles, y deberíamos hacerlo más si el precio es el adecuado. Estados Unidos sufre deficiencias evidentes en materia de carreteras, ferrocarriles, agua potable y alcantarillado y cosas por el estilo; y ahora mismo, el Gobierno federal puede pedir al mercado con tipos de interés más bajos que nunca. Así que este es un buen momento para tomar dinero prestado e invertir en el futuro, y muy mal momento para lo que de hecho ha sucedido: que se produzca un declive sin precedentes del gasto público en construcción, si lo ajustamos al crecimiento demográfico y la inflación.

No se puede inventar estas cosas. Y aquí está el resto de la misma a los efectos de cualquier duda restante.