Banca Central y Esclavitud Moderna: Las Obras de Stephen Mitford Goodson

Banca Central y Esclavitud Humana:

Las Obras de Stephen Mitford Goodson

por Kerry Bolton

5 de Noviembre de 2014

historyofcentralbanking

Stephen Mitford Goodson, “A History of Central Banking and the Enslavement of Mankind”, Londres, Black House Publishing, 2014, 2 vols.

Inmediatamente el lector perspicaz será consciente de diversas características prometedoras de este libro: el segundo apellido del autor es Mitford, lo que indica la probabilidad de una propensión hacia la rebeldía [1]. Luego, la dedicatoria del autor de “Una Historia de la Banca Central” (A History of Central Banking) a Knut Hamsun, “un faro de luz y esperanza del orden natural del mundo”, el gran novelista noruego que fue un hombre de honor que rechazó inclinarse ante la venganza talmúdica contra los derrotados de la Segunda Guerra Mundial. El siguiente rasgo prometedor es una cita de Ezra Pound (un personaje similar a Hamsun en cuanto a que luchó contra las mismas fuerzas malévolas, defendió los mismos ideales heroicos y padeció grandes persecuciones en la época de posguerra) que marca el tono del libro: “Y usted nunca entenderá la historia estadounidense o la historia del Occidente durante los últimos 2.000 años a menos que usted tenga en cuenta uno o dos problemas; a saber, los judíos [sheenies] y la usura. Uno o el otro, o ambos. Yo diría ambos” [2].

[1] Goodson es descendiente de la aristocracia intrépida y de una larga línea de activistas, entre ellos Diana Mitford Mosley y sus hermanas Unity, admiradora de Hitler que fue a la propia Alemania, Jessica y Nancy, hijas de David Mitford, barón de Redeshale, un ardiente partidario de los fascistas. Diana terminó casándose con sir Oswald Mosley, el político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, en una casa de Goebbels en Berlín, con la presencia de Hitler. Otra tía suya fue la esposa de Félix Yusupov, el aristócrata ruso que organizó el asesinato de Rasputin.

[2] En cuanto a Pound y Hamsun véase: K. R. Bolton, Artists of the Right (San Francisco, Counter-Currents, 2012). También: Stephen M. Goodson, “Knut Hamsun: The Soul of Norway”, Inconvenient History, vol. 5, Nº 2, http://inconvenienthistory.com/archive/2013/volume_5/number_2/knut_hamsun.php

Otro rasgo interesante que inmediatamente enfrenta el lector es que el larguísimo prefacio está escrito por el príncipe Mangosuthu Buthelezi [n. en 1928], miembro del Parlamento y antiguo líder [y actual] del Inkatha Freedom Party [IFP, partido nacionalista zulú de Sudáfrica]. Si bien el príncipe Buthelezi comienza declarando que él “no respalda los puntos de vista” expresados en el libro, también indica que el libro es “polémico” y “engendrará fuertes reacciones”. Los comentarios precautorios de Buthelezi son probablemente necesitados por Goodson, tal como sus parientes Mitford, que insisten en documentar ciertas herejías relativas a la influencia de los judíos en la política y las finanzas, y en los logros de los Estados del Eje [de la 2ªGM] en el derrocamiento de la Shylockcracia [Shylock, judío protagonista de El Mercader de Venecia, de Shakespeare].

A pesar de partir con aquella calificación, Buthelezi sin embargo luego procede a apoyar las opiniones de Goodson en cuanto a la banca central y la usura como la causa principal de las “diferencias profundas e inhumanas” que existen dentro de las naciones en todo el mundo. Buthelezi se declara un enemigo de aquel sistema: “Por esta razón, durante varios años, mi Partido y yo hemos sostenido que Sudáfrica debería reformar su sistema bancario central y monetario, incluso si eso significa desfasar a nuestro país con respecto a los inicuos estándares mundiales”. Ya que ése es el caso, uno sospecha que Buthelezi también comprende que la resistencia de los Estados del Eje a precisamente este sistema podría haber sido la verdadera causa de que ellos mismos se desfasaran “con respecto a los inicuos estándares mundiales”, lo cual Goodson posteriormente explica. El príncipe escribe: “Esta obra proporciona no sólo una amplia revisión de la historia de la economía durante casi tres milenios, sino percpciones acerca de cómo los problemas de la usura han estado confundiendo y esclavizando a la Humanidad desde que la existencia civilizada primero comenzó”.

El libro de Goodson es único en este género en varias maneras importantes: él remonta el curso de la usura a través de la Historia durante miles de años; algo que no ha sido intentado por lo general desde que uno de los libros favoritos de Ezra Pound, The Law of Civilization and Decay, de Brooks Adams fuera publicado hace más de un siglo [Londres, 1896]. Goodson también proporciona tanto una historia de los usureros como de aquellos que se opusieron a la usura, además de detalles técnicos acerca del sistema de finanzas y cómo puede ser arreglado.

Goodson

Stephen Mitford Goodson

Goodson se remonta a la antigua Roma en busca de ejemplos tempranos de sistemas financieros que tienen una importante relación con el mundo de hoy. Él cita a Aristóteles, de su obra La Política, acerca de lo que algunos llamarían la actitud Tradicionalista [3] frente a tales cosas, pero que hoy son llamados “respetables hombres de negocios” y “buena práctica comercial”: “A los hombres llamados banqueros los odiaremos, ya que ellos se enriquecen mientras no hacen nada”. Aristóteles resume así la totalidad del caso contra la banca ortodoxa. Goodson traza los sistemas usados en Roma, como el uso de piezas de bronce que fueron emitidas por el Estado romano para la transacción del comercio, libre de usura, un temprano ejemplo de un dinero declarado gubernamentalmente legal (fiat money), que no debe ser confudido con el actual sistema de emisión de dinero de curso legal por medio de bancos privados, quienes reciben su tajada de usura, permitiendo a este pervertido dinero de la nada ser condenado cuando no funciona [4]. Goodson usa las estadísticas para mostrar que esa fue una época de gran riqueza y progreso, en un momento en que los líderes romanos vivían en la austeridad y el honor de lo que realmente era ser un “romano”.

[3] Las “sociedades tradicionales”, sean hindúes, musulmanas, cristianas, etc., ponen al comercio muy abajo en la pirámide de la jerarquía, mientras que lo que un tradicionalista llamaría un “ciclo de decadencia”, como el Occidente de hoy, pone al comerciante en la cima de una pirámide invertida. Véase: Julius Evola, Revuelta contra el Mundo Moderno, y Oswald Spengler acerca del ascenso del “dinero” en el ciclo decadente de una civilización en La Decadencia de Occidente, particularmente vol. II, cap. XIII.

[4] Russell Norman, miembro del Parlamento y líder del New Zealand Green Party, fue recientemente condenado y ridiculizado rotundamente por sugerir el uso de un “fiat money”, pero no tuvo el conocimiento ni la fortaleza para defender su posición y fue rápidamente silenciado en cuanto a la única sugerencia sensible que ha sido ofrecida en Nueva Zelanda desde que en los años ’30 el Gobierno laborista emitió con éxito créditos estatales para viviendas.

El sistema cayó en ruinas cuando Roma sustituyó esos lingotes de bronce por plata, y el carácter entero de Roma fue degradado. En otras palabras, la putrefacción moral siguió a un cambio en la banca. Los usureros, incluyendo a muchos judíos que habían afluído a Roma durante su época de decadencia, cobraron un alto interés por los préstamos, y la pobreza se convirtió en algo común. Como a menudo ha sido el caso en la Historia, hasta nuestra época moderna, una figura heroica se levantaría para poner los asuntos en orden, y ella tomó la forma de Julio César, que conocía completamente la situación. Él publicó monedas metálicas baratas, y el interés fue fuertemente regulado. Goodson enumera las medidas emprendidas en el ámbito socioeconómico por César, que son increíbles, quizá no repetidas a tal escala sino hasta Mussolini, Hitler y Michael Joseph Savage [5]. Después de la muerte de César, Roma adoptó el patrón oro, y eso iba a tener importantes consecuencias negativas. Éste es un ejemplo importante del papel que el “poder del dinero”, como podríamos llamarlo, ha jugado en la corrupción y el colapso de las civilizaciones, la causa demasiado a menudo no considerada por la Derecha que adjudica esto, en términos reduccionistas, al papel de la raza [6].

[5] M. J. Savage, líder icónico del primer Gobierno laborista de Nueva Zelanda.

[6] Para una visión derechista alternativa acerca del rol del dinero en el colapso de las civilizaciones, véase: K. R. Bolton, “Oswald Spengler and Brooks Adams: The Economics of Cultural Decline”, en Troy Southgate, ed., Spengler: Thoughts and Perspectives, vol. 10, Londres, 2012, pp. 119–121.

Goodson comienza la historia monetaria de Inglaterra con el rey Offa de Mercia, durante el siglo VIII, donde otra vez fueron usadas monedas acuñadas de plata, y la usura, que había sido declarada ilegal por los paganos, fue introducida de nuevo. Bajo el rey Alfredo la propiedad de los usureros fue confiscada, mientras que bajo Eduardo el Confesor los usureros fueron declarados proscritos. La putrefacción se estableció cuando los judíos llegaron tras la derrota de Harold II a manos de Guillermo el Conquistador en 1066, y a esos judíos éste les dio posiciones privilegiadas como usureros. Inglaterra fue saqueada con la deuda, de la que no escapó nadie, ni noble ni trabajador. En 1215 la Carta Magna fue obtenida a la fuerza del rey Juan por sus nobles, siendo su razón más importante el tratar con el asunto de la usura.

Durante la Edad Media la usura fue nuevamente abolida, y se usaron maderas donde se grababa la contabilidad (tally sticks). Éstas estuvieron en uso durante 700 años, en algún grado u otro. Goodson describe el sistema con cierto detalle, y a pesar de lo que se nos dice sobre la Edad Media, el pueblo vivió bien, algo que ha sido detallado por William Cobbett, al comparar las condiciones de los trabajadores de los tiempos medievales con las de la Revolución Industrial [History of the Protestant Reformation in England and Ireland, 1826]. Tal como en Roma, la Historia se repitió, con una serie de altibajos para los usureros a través de los siglos, y por supuesto, como ahora sabemos, con su eventual triunfo, en este caso facilitado por la victoria de Cromwell y la Revolución Puritana, dentro de poco seguida por la creación del Banco de Inglaterra, un consorcio privado basado en el modelo holandés [7].

[7] En cuanto a la influencia de los judíos de Amsterdam y de los Puritanos sobre el Banco de Inglaterra véase: K. R. Bolton, The Banking Swindle, Londres, 2013, pp. 21–22.

Goodson menciona que cuando el proyecto de ley que incluía la promulgación del Banco de Inglaterra fue aprobado, estaban presentes sólo 42 miembros del Parlamento, y todos eran Whigs (reformadores); los Tories (conservadores) se opusieron a dicha ley. Ésta es una indicación adicional de mi opinión de que la “verdadera Derecha” es intrínsecamente anti-capitalista, mientras que la Izquierda, como señaló Spengler, siempre actúa en interés del “partido del dinero” [8]. A partir de entonces surgió un patrón, escribe Goodson,

“de ataque y de imposición del sistema de usura de los banqueros [que] ha sido desplegado extensamente en la Era moderna y que incluye las derrotas de la Rusia imperial en la Primera Guerra Mundial, Alemania, Italia y Japón en la Segunda Guerra Mundial, y más recientemente Libia en 2011. Todos éstos eran países que tenían sistemas bancarios estatales, que distribuían la riqueza de sus respectivas naciones sobre una base equitativa, y que proporcionaban a sus poblaciones un nivel de vida muy superior al de sus rivales y contemporáneos”.

[8] Acerca de la dicotomía Izquierda-Derecha y cómo ha sido mal entendida, véase: K. R. Bolton, “Reclaiming the ‘Right’: Origins of the Left Wing – Right Wing Dichotomy”, Ab Aeterno, Academy of Social & Political Research, Wellington, Nueva Zelanda, Nº 16, Julio-Septiembre de 2013.

Goodson señala que aunque el Gobierno laborista nacionalizó el Banco de Inglaterra en 1946 (es decir, más de una década después de que el Gobierno laborista de Nueva Zelanda había nacionalizado el Banco de la Reserva de aquel país en 1935, que originalmente había sido creado a instancias del trotamundos consejero del Banco de Inglaterra sir Otto Niemeyer), aquello fue un mero decorado, puesto que el Banco de Inglaterra, como otros Bancos de la Reserva “nacionalizados”, incluyendo el de Nueva Zelanda, permanece dentro del sistema de usura global, y ellos simplemente sirven como conductos para tomar prestado de bancos internacionales privados.

Lo que podría ser añadido es que cuando el Gobierno laborista de Nueva Zelanda nacionalizó el Banco de la Reserva, aunque bajo una considerable presión pública para que cumpliese sus promesas electorales con respecto a la banca estatal, presión liderada por el parlamentario laborista independiente y manco veterano de guerra John A. Lee, su gran y duradera acción fue emitir crédito estatal al 1% para el icónico proyecto estatal de viviendas. Éste no sólo proporcionó casas duraderas en superficies de ¼ de acre (1.000 m²) a un bajo costo, sino que también solucionó, mediante este proyecto de obras públicas, el 70% del desempleo del país en medio de la depresión mundial [Bolton, The Banking Swindle, pp. 96–100].

Citando al historiador de Harvard Carroll Quigley, Goodson muestra que estos bancos centrales se convirtieron en parte de un vasto sistema entrelazado de finanzas internacionales, que solamente se ha expandido desde entonces.

Otras rebeliones contra el sistema bancario han incluído las colonias norteamericanas, que financiaron su guerra contra Gran Bretaña con su propio dinero estatal, como lo hicieron tanto la Unión como los Estados Confederados durante la Guerra Civil. Nuevamente se produjo una serie de altibajos seguidos a medida que los usureros y sus opositores competían por la promulgación de sus respectivos proyectos para la banca, hasta que en 1913 el conflicto fue resuelto con la Ley Bancaria de la Reserva, aprobada nuevamente detrás de la fachada de que se trataría de un banco estatal que llevaría “orden” a las finanzas, después de tres años de planificación por los banqueros internacionales y sus seguidores en política.

Rusia proporciona otro ejemplo de un Estado que tenía un sistema bancario independiente, y es de particular interés en tanto que —como los Estados del Eje posteriormente— el Zar ha sido ridiculizado como un tirano cuyo derrocamiento fue el resultado de una revolución popular: un plan de juego que ha estado desplegándose otra vez en nuestro propio tiempo durante las décadas pasadas mediante las llamadas “revoluciones de color” y “Primavera árabe”, por órdenes del mismo tipo de personas que instigaron la Revolución “rusa” en 1917, y por la misma razón, y antes de esto, la revolución Cromwelliana y la Revolución francesa. (Yo también añadiría la “revolución desde arriba” maniobrada por Enrique VIII, que muy destacadamente implicó a otro tortuoso Cromwell).

Goodson declara que después de la derrota de Napoleón, Nathan Mayer Rothschild estuvo activo insistiendo en un sistema bancario que aseguraría el control de Europa. El zar Alejandro I rechazó cualquiera de tales planes y en cambio creó una nueva Santa Alianza entre Rusia, Prusia y Austria, las cuales iban a ser empujadas a un conflicto catastrófico algunas generaciones más tarde. Lo que fue creado en 1860 fue un banco estatal ruso que sirvió bien a la gente durante décadas, con préstamos baratos, incluyendo préstamos con bajos intereses para tierras para los agricultores, estando al comenzar el nuevo siglo la mayor parte de la tierra poseída por la gente que la trabajaba. Los impuestos y la deuda eran los más bajos en Europa, y la legislación social y laboral estaban entre las mejores.

Goodson indica que los bolcheviques llevaron a ese feliz Estado a su destrucción. Los detalles de esto y la bienvenida a las finanzas internacionales acordada por la Revolución de Marzo de 1917, y a los banqueros que igualmente apoyaron a los bolcheviques, están documentados en mis libros [Kerry Bolton] Revolution from Above [Londres, 2011, pp. 57-65] y The Banking Swidle. Añadiré aquí que gran parte de la negativa representación de los Zares, que continúa hasta el presente, fue el resultado de la propaganda individual ofensiva contra Rusia del periodista estadounidense George Kennan, estando subvencionado éste por Jacob Schiff de Kuhn, Loeb and Co., quien también proporcionó los medios financieros para que Kennan adoctrinara —según él mismo— a 52.000 prisioneros de guerra rusos después de la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, el cual retornó a Rusia para preparar un núcleo de genta revolucionaria que finalmente derrocó al Zar [Bolton, The Banking Swindle, op. cit., pp. 145–147].

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Eisarb1-350x400l libro Inside the South African Reserve Bank: Its Origins and Secrets Exposed, presenta el relato de Goodson de la manera en que él fue obligado a dimitir prematuramente antes de que su período expirara —aunque sólo un breve tiempo antes— como uno de los directores del South African Reserve Bank. Goodson tiene el conocimiento de una persona enterada acerca de los mecanismos de los bancos de deuda y finanzas y de la reserva, y él es también el líder del Partido por la Abolición del Impuesto a la Renta y de la Usura (Abolition of Income Tax and Usury Party) [9], y ha sido durante mucho tiempo un asesor económico. Es este libro el que ha sido aparentemente objeto de una amenaza de demanda judicial por parte del Estado sudafricano, que está muy interesado en mantener mudo a Goodson en cuanto a su conocimiento de primera mano de la corrupción en el sector financiero.

[9] Abolition of Income Tax and Usury Party, http://mype.co.za/new/abolition-of-income-tax-and-usury-party-aitup/34050/2014/02

Goodson muestra que Sudáfrica fue el primer Estado después de la Primera Guerra Mundial en sucumbir a las maquinaciones para la creación de un banco central. Esas maquinaciones él las atribuye al general Smuts, ministro de Hacienda a pesar de su carencia de conocimientos en finanzas [10]. Al igual que el senador Aldrich, cuyo llamado “Plan Aldrich” fue promulgado en 1913 para crear el Banco de la Reserva estadounidense en 1914, siendo Aldrich simplemente la voz en el Senado para los Schiff, Warburg, Rockefeller, J. P. Morgan, y los demás, el plan de Smuts para un banco de la reserva fue iniciado e ideado por su amigo, el banquero sir Henry Strakosch, cuyo plan siguió de cerca al del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos.

[10] Quizá análogo a la reciente del ministro de Finanzas del Gobierno laborista neozelandés, Michael Cullen, cuya especialidad académica era la Historia, y quien, tras ser preguntado por un miembro del New Zealand Social Credit Institute, afirmó que el crédito es creado a partir de las cuentas de ahorro de los depositantes de los bancos.

La comisión que fue establecida con miembros de todos los partidos parlamentarios hizo una fuerte crítica al plan y expresó su preocupación en cuanto a por qué estaba siendo impulsado (como el “Plan Aldrich”) sin un adecuado debate. El coronel Creswell del Partido Laborista sudafricano propuso un banco estatal. La oposición parlamentaria al plan de Strakosch, y el llamado a un banco estatal hecho por el Partido Laborista, son de particular interés, y Goodson proporciona el detalle de los discursos parlamentarios [Goodson, Inside the Reserve Bank, pp. 71-73]. En 1920 el Parlamento votó a favor del plan de Strakosch, mientras que todos los 19 miembros laboristas y tres nacionalistas votaron en contra. El general Hertzog del National Party había querido que el asunto fuera totalmente investigado dentro de dos años, pero fue dejado de lado. Strakosch contribuyó también decisivamente al establecimiento del Banco de la Reserva de India en 1935. Su papel parece similar al de sir Otto Niemeyer del Banco de Inglaterra, que en ese entonces recorría la Commonwealth británica insistiendo en que fueran creados bancos centrales con accionistas privados.

Además, Strakosch pagó las deudas de Winston Churchill, y a partir de aquel momento la historia del mundo se embarcaría en un curso trágico: una guerra mundial al servicio de las finanzas internacionales que destruirían al británico y a todos los otros Imperios europeos, a ser reemplazados por un Imperio del dinero, mientras Roosevelt estipuló las condiciones de la posguerra al patético Churchill para el desmantelamiento del Imperio británico [11].

[11] Véase: K. R. Bolton, “The Geopolitics of White Dispossession”, Richard B. Spencer editor, Radix (Washington Summit Publishers), vol. 1, 2012, pp. 105–130. Además: K. R. Bolton, Babel Inc., Londres, 2013, “Decolonization as the Prelude to Globalization”.

Goodson rastrea los orígenes de la Gran Depresión como un ejemplo de manipulación del crédito, y hace la semblanza de aquellos que buscaron una alternativa: C. H. Douglas y su Crédito Social, el profesor Irving Fisher, y Gottfried Feder, el paladín reformador bancario primario de Alemania [12]. Las innovativas reformas emprendidas por los nacionalsocialistas fueron debilitadas por Hjalmar Schacht, el presidente del Reichsbank, un íntimo de la fraternidad bancaria internacional a quien debía evitársele el destino de los otros altos funcionarios estatales en Núremberg debido a sus conexiones, incluyendo en particular su amistad con Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra.

[12] Véase: Gottfried Feder, Manifiesto para el Quebrantamiento de la Esclavitud Financiera del Interés, http://www.mov-condor.com.ar/libros/gottfried_feder.htm. Además: G. Feder, The German State on a National and Socialist Foundation (Historical Review Press, 2013 [1932]). Feder probablemente recibiría hoy más atención entre los reformadores bancarios si no hubiera sido por su influencia sobre la Economía nacionalsocialista (como la recibiría el poeta Ezra Pound, autor de una serie de agudos folletos sobre la banca, si no hubiera sido por su apoyo al Fascismo italiano).

En 1939 Schacht emitió un ultimátum a Hitler orientado a revertir la economía de Alemania de vuelta al viejo sistema, y fue despedido. Mientras el régimen de Hitler ha sido criticado por marginar a idealistas como Feder e incluso acusado de servir a las finanzas internacionales y de no poner totalmente en práctica su programa “socialista”, de hecho, mucho fue emprendido, y Goodson alude al “Plan Schacht” que fue sustituído final y decisivamente por el “Plan Feder” en 1939. Goodson sostiene que la guerra le fue impuesta a Hitler por la misma razón que tuvo que enfrentar Napoleón, con Polonia en este caso como la mano del gato de los banqueros.

En uno de los muchos casos donde Goodson coloca el sistema bancario en el contexto histórico más amplio, él relata lo que sería llamado ahora la “limpieza étnica” que fue emprendida por las autoridades polacas contra alemanes étnicos en Polonia. Goodson calcula el número de víctimas étnicas alemanas en Polonia en 58.000, culminando en la Masacre de Bromberg del 3 de Septiembre de 1939, en la cual 5.500 alemanes étnicos fueron asesinados. El plan de paz de Hitler fue sumariamente rechazado por el Gobierno polaco debido a la interferencia de Gran Bretaña en garantizar la seguridad de Polonia.

Goodson luego procede a esbozar los muchos logros socioeconómicos del régimen de Hitler, tales como los préstamos a bajo interés para viviendas y el sistema de trueque que vio a Alemania capturando los mercados desde Europa a Sudamérica, y el debilitamiento del sistema internacional de finanzas alrededor del mundo, el aumento de los ingresos y las grandes obras públicas, mientras que, a pesar de persistentes afirmaciones en contrario, el gasto en armas era relativamente bajo.

Mientras Alemania prosperaba en medio de una depresión mundial, la Italia Fascista había emprendido ya un curso similar una década antes, con gigantescas obras públicas, y gradualmente había adoptado la banca estatal. Japón, lo cual los lectores podrían estar sorprendidos de enterarse, había sido desde los años ’20 ampliamente atraído hacia la teoría del crédito social de C. H. Douglas, habiendo seguido tales políticas a partir de 1932, y completado sus reformas en 1942, basado en la legislación bancaria alemana. Esto estableció a Japón como una gran potencia económica, y en 1940 éste anunció la Gran Esfera de Co-Prosperidad de Asia del Este, que amenazaba al sistema económico global creando un bloque comercial autárquico.

El pretexto para la acción contra Japón, sostiene Goodson, comenzó con su ocupación pacífica de la Indochina francesa con el permiso de Francia, para interrumpir las rutas de suministro de China. Luego vinieron las sanciones económicas de Inglaterra, Holanda y Estados unidos. Las repetidas tentativas de Japón en diplomacia y compromiso fueron sistemáticamente rechazadas por EE.UU., culminando en un ultimátum de este último para la retirada de Japón de China, seguida de un bloqueo económico. Con la ocupación estadounidense de Japón, el sistema bancario y la estructura corporativa fueron demolidos bajo los auspicios de un banquero estadounidense.

Hacia el final de la guerra, sin embargo, Sudáfrica estaba intentando adoptar un sistema bancario similar al de los Estados del Eje y de algunos de los Estados de la Comunidad Británica de Naciones, a saber Nueva Zelanda y Australia, y un proyecto de ley fue presentado por Hofmeyr, ministro de Finanzas, pero como estos países mencionados también, este banco central ha dejado de embarcarse en un curso de creación de crédito estatal. Fue el Partido Laborista Sudafricano el que sistemáticamente exigió un banco estatal que emitiera el crédito estatal. En efecto, las citas referidas por Goodson de los discursos hechos por miembros del Partido Laborista en el Parlamento acerca de la creación de crédito son, como los del decidido laborista John A. Lee de Nueva Zelanda, muy instructivas.

Goodson luego sigue con una explicación del sistema de la banca de Nueva Zelanda de la época, que fue dada por los proponentes sudafricanos del crédito estatal. Sin embargo, debo añadir que la creencia del Partido Laborista sudafricano de que el ministro de Hacienda de Nueva Zelanda, Walter Nash, era “uno de los defensores más fuertes del sistema bancario estatal”, es un error. Nash fue uno de los más acérrimos oponentes de John A. Lee contra los esfuerzos de éste para conseguir que el Partido Laborista cumpliera sus promesas electorales de 1934, que finalmente causaron la expulsión de Lee del partido [Erik Olssen, John A. Lee, Dunedin, New Zelanda, 1977].

Después de referirse al sistema bancario australiano, el senador laborista sudafricano Smith siguió describiendo en términos similares al sistema bancario nacionalsocialista, viéndolo correctamente como análogo, aunque a una escala mucho mayor, con el de Nueva Zelanda. Smith, señalando que él no era un partidario de Hitler, declaró, no obstante, que las cosas pueden ser aprendidas de otros, incluso de Hitler. Esto es suficiente hoy para destruír la reputación de alguien, en un momento en que elconocimiento profundo y la objetividad son considerados como heréticos en sí mismos [13]; y nosotros podemos decir que Goodson mismo es un ejemplo actual de esto.

[13] K. R. Bolton, “Reductio ad Hitlerum as a Social Evil”, Inconvenient History, vol. 15, Nº 2, http://inconvenienthistory.com/archive/2013/volume_5/number_2/reductio_ad_hitlerum_as_a_social_evil.php

Goodson prosigue con su propia saga como uno de los directores en el Consejo del Banco de la Reserva sudafricano. En 2002 él intentó mostrar que el banco era una entidad privada, no una institución estatal. En 2003, con el 71,1% de los votos de los accionistas, Goodson fue elegido como un director sin poderes ejecutivos. El Consejo no hizo ningún secreto de su preocupación por la elección de Goodson, quien intentó educar a los miembros del Consejo acerca de la naturaleza de la banca de reserva fraccionaria. El año siguiente una campaña encubierta del vice-Gobernador del Consejo, Gill Marcus, un partidario acérrimo del Congreso Nacional Africano [ANC, partido sudafricano pro-negro y marxista, en el poder desde 1994], para derrocar al Gobernador, fue notada por Goodson, y a Marcus se le dijo sin ninguna ceremonia que se marchara, sólo para volver en 2009 como el nuevo Gobernador designado por el Estado. Una de sus nuevas medidas fue limitar el período de los directores no-ejecutivos, y a éstos se les pidió dimitir antes del final de sus períodos.

Entre las tentativas de Goodson en 2011 para tratar con la corrupción y la incompetencia en la sudafricana Bank Note Company y la Casa de Moneda sudafricana, la actitud de Marcus se hizo crecientemente antagonista hacia él. En Febrero de 2012 el Consejo se movió contra Goodson para tenerlo silenciado, y éste fue suspendido. Junto con estas medidas, Goodson fue difamado por el Mail & Guardian (de Sudáfrica) el mes siguiente [14]. Goodson había hecho algunos comentarios heréticos acerca de Alemania en una entrevista radial con Deanna Spingola en 2011, que fueron usados como un pretexto para lanzar la campaña contra él. Goodson proporciona una lista sustancial en cuanto a por qué él ha adoptado un acercamiento escéptico en cuanto al “Holocausto”, puesto que las difamaciones contra Goodson se enfocan en su escepticismo del “Holocausto”. Goodson también fue condenado por haber elogiado las políticas financieras del régimen de Hitler, y cita a lumbreras de la época que habían hecho lo mismo, citando a David Lloyd George, Winston Churchill, el Duque de Windsor, y al economista J. K. Galbraith.

[14] Lisa Steyn, “Reserve Bank’s Holocaust Denier”, Mail and Guardian, 1º de Abril de 2012, http://mg.co.za/article/2012-04-13-reserve-banks-holocaust-denier

Goodson fue llamado a una reunión en Mayo de 2012 para resolver su status, y surgió un acuerdo de compensación que terminó con su cargo sólo unos meses antes del final de su término. Se esperaba que él permaneciera mudo acerca de las medidas que habían sido tomadas contra él por el Banco, pero él considera la exposición de las fechorías financieras como algo de interés público y no como parte de ningún compromiso (de silencio).

Goodson concluye con una extensa discusión acerca de cómo los problemas bancarios podrían ser solucionados, citando un completo informe que él había presentado a Marcus Gill, el cual no había entendido nada de ello, y quien a su vez lo había reenviado a un economista para su revisión, el cual igualmente no sabía nada del asunto, como está relatado en la consiguiente discusión que él tuvo con Goodson. De ahí la situación es planteada hasta el presente, y Goodson explica la actual grave situación de la deuda global, incluyendo una discusión larguísima e inesperada acerca de la manera adversa en que es afectada la tasa de fertilidad. Esto incluye los impactos demográficos sobre los países Blancos, y en Japón y China (en el ejemplo de China, debo decir: “así lo espero”). Él concluye con ejemplos de banca comunitaria y estatal (Dakota del Norte, Guernesey, Libia), finalizando su libro con detalles sobre cómo el sistema bancario de Sudáfrica podría ser reorganizado, junto con anexos de borradores de proyectos de ley acerca de la mecánica de la reforma bancaria.–

Ezra Pound, sobre el Dinero.

Por Carolina Hartley – Mayo 26, 2010

Nunca estamos lejos de dinero. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y energía en busca de dinero. Pero, ¿cómo esta cosa pasó a convertirse en intermediario entre nosotros y el mundo que nos rodea? Antes de la aparición del dinero, se utilizaba el trueque. ¿Por qué el dinero suplanto al trueque y quien es el custodio del sistema de dinero?

Estas preguntas son peligrosas: Le costaron a Ezra Pound doce años. Pound fue víctima de la persecución política a instancias de los financieros y sus secuaces como Franklin Delano Roosevelt. Estas personas temían de Ezra porqué el preguntó “¿Cuál es la función del dinero?”, y se le ocurrió una respuesta incómoda.

Pound entiende que el dinero es un billete de Intercambio. Las personas que fabrican cosas pueden comerciar fácilmente con otras personas que fabrican cosas mediante el dinero. Sólo debe haber tanto dinero como cosas para el comercio. Otra forma de decir esto es: La oferta monetaria debe aumentar o disminuir según el cambio en la producción económica.

Aquí está el problema. Si la oferta monetaria crece más rápido que la cantidad de bienes que se produjeron, entonces el robo tiene lugar. El ladrón Crea dólares extraños y los gasta primero: en el momento en que el resto de nosotros esperamos a que un dólar valga una cierta cantidad. En el momento en que los dólares del ladrón hayan sido absorbidos por la economía, nos damos cuenta que nuestros dólares están comprando menos. Esta es la inflación. El ladrón se ha metido en nuestros ahorros y negociado con las cuentas de mala calidad.

¿Qué sucede cuando la oferta monetaria se contrae en comparación con los bienes producidos? A continuación, una nueva característica del dinero emerge. Los bienes no siempre son durables – tomar el pan, por ejemplo. Un panadero debe vender su pan en cuestión de días, de lo contrario se pierde. El dinero no está sujeto a tales consideraciones. Un ladrón puede acumular dinero hasta que los bienes del panadero se pudran, y luego comprar su panadería con un descuento enorme.

El “ladrón” en ambos de estos ejemplos tiene un lugar especial en la sociedad: que controla el suministro de dinero y “el dinero futuro” denominado crédito. El control de la oferta de dinero es poderío económico; es un privilegio soberano. Las personas que realmente controlan una nación controlan su suministro de dinero. [1]

La crítica de Pound de la clase financiera fue que eran malas soberanos. Manejaron la oferta de dinero para su propio beneficio: eran ladrones. En contraste, los Padres Fundadores eran buenos gobernantes porque diseñaron un sistema donde Congreso administraba la oferta de dinero; y el Congreso era responsable ante una gran franja de la población.

Pound identificó el agarre, la naturaleza tipo vampiro de las finanzas internacionales, y la naturaleza venal de sus partidarios en los gobiernos nacionales [2] Él estaba interesado en encontrar maneras de limitar sistemáticamente su poder:. Perfeccionar lo que comenzaron los Padres Fundadores en el artículo 1 Sección 8 de la Constitución Norteamericana. Esta es la razón por la cual Pound estudió la obra de Silvio Gesell.

Una de las ideas de Gesell fue eliminar la disparidad entre el dinero y los bienes perecederos. Una manera de hacer esto es la de descontar el valor de los billetes grandes con el tiempo: los tenedores de billetes grandes tendrían que conseguir que se fuesen sellados todos los meses, cada sello representa una disminución de su valor. De esta manera, los acaparadores asumirían el coste de su comportamiento y se les anima a la inversión. Denominaciones pequeñas no se descuentan.

Gesell reconoció que la economía es como un cuerpo y el dinero es como su sangre. Si la sangre se acumula sistemáticamente en un mismo lugar, resulta en una enfermedad. Su sello de descuento desalentó a que las personas se aprovechen de la simple falta de dinero de los demás. (Nota: esto es muy diferente de ser forzados a prestar dinero a personas que no son sujetos de crédito.) El ahorro en la forma de inversión fue alentado sistemáticamente.

Pound señala que el sistema de Gesell funcionó imperfectamente en Alberta, Canadá principalmente debido a errores de planificación que podrían ser fácilmente corregidos. El sistema funcionó muy bien en la localidad austriaca de Wörgl, y fue dado de baja con prontitud por los principales intereses financieros.

Estos intereses financieros estaban tratando de preservar su privilegio: que se beneficiaron del aumento de la productividad de las sociedades a las que ordeñaban. Pound no veía cómo por haber nacido en una familia de banqueros; o por comprar el último político; debiera darles el derecho a esos beneficios. A Ezra le gustaron las ideas de Major Clifford Douglas: la gente que trabajaba debía recibir esos beneficios. Esta es la esencia del Crédito Social.

El texto de la versión de 1933 del libro de Mayor Douglas Crédito Social, se puede encontrar aquí. Pound apreció las ideas de Clifford Douglas, pero pensó que necesitaban una mayor exploración. Lo que Pound realmente sentía apasionante era arreglar el problema de dinero. Ezra escribió durante la Gran Depresión, cuando, al igual que ahora, la gente era cautivada por la supuesta seguridad del oro.

Pound nunca fue un defensor del dinero respaldado por oro. Él entendió cuán fácilmente estos sistemas pueden ser subvertidos por controlar el suministro o el mercado de de compensación para la mercancía respaldo. Gran parte del poder de Gran Bretaña durante el siglo 19 vino del hecho de que Londres era el mercado de compensación para el oro; y otras naciones usaron una moneda bajo el patrón oro. Tuvieron que ir a Inglaterra para administrar su dinero!

En palabras de Ezra:

‘’El truco es simple. Cada vez que los Rothschild y otros caballeros en el negocio del oro tienen oro para vender, ellos elevan el precio. El público es engañado mediante propaganda de la devaluación del dólar, u otra unidad monetaria de acuerdo con el país elegido para ser victimizados. El argumento es que el alto precio de la unidad monetaria es perjudicial para el comercio de la nación.

Pero cuando la nación, es decir, el pueblo de esa nación posee el oro y los financieros poseen los dólares u otras unidades monetarias, el patrón oro se restaura. Esto eleva el valor del dólar y los ciudadanos de los países “ricos”, así como los ciudadanos de otras naciones, son engañados’’

 Para prevenir las naciones de ser “estafadas”, es por ello que Pound apoyó el fascismo en Italia. Vio el fascismo como el único sistema disponible para los italianos mediante el cual les era posible lidiar con la amenaza de las finanzas internacionales. El fascismo de Mussolini permitió al país ser gobernado a la usanza italiana – y hasta que los intereses bancarios angloamericanos fueron amenazados, la cosa funcionó mejor en Italia de lo que lo había hecho en mucho tiempo.

Pound nunca apoyó el fascismo en América. Tenemos nuestra Constitución, que describe un gobierno para los estadounidenses corren a la usanza estadounidense. Si no está roto, no lo arregles. Pound se dio cuenta de que el desafío de América estaba aplicando las leyes que ya tenemos. Leer su libro Jefferson y / o Mussolini para toda su argumentación. [3]

Ezra fue un verdadero historiador económico. Explicó su análisis de la siguiente manera:

“La definición de una idea, según lo observado por alguien que entienda los acontecimientos del día, puede arrojar más luz sobre el proceso histórico que muchos volúmenes.”

“La historia, vista por un economista monetarista, es una lucha continua entre los productores y no productores, y los que tratan de ganarse la vida mediante la inserción de un falso sistema de contabilidad entre los productores y su justa recompensa.”

 “Los usureros actúan a través de fraude, falsificación, supersticiones, hábitos y, cuando estos métodos no funcionan, ellos permiten perder una guerra. Todo gira en torno al monopolio, y los monopolios particulares giran alrededor del gran monopolio monetario ilusionista “.

El análisis de Pound identificó el cancro en la vida americana: La cooperación entre el gobierno y las finanzas para defraudar al público. “Monopolio monetario”. Los monopolios no existen sin la aprobación del gobierno tácito. Los beneficiarios del monopolio financiero han colaborado con los funcionarios venales contra los productores por un largo tiempo. La historia de las mayores fortunas de América, desde la Guerra Civil, al menos, han seguido esta tendencia.

Históricamente, la banca fue iniciada por familias como empresas privadas. A medida que estas empresas crecieron y se emitieron los recibos de depósitos de oro y plata, desarrollaron gradualmente la banca de “reserva fraccionaria” emitiendo más billetes de lo que poseían en oro en depósito. A pesar de que los reyes podían acuñar monedas de oro y plata que poseían en sus casas de la moneda real, la banca de reserva fraccional era un negocio peligroso, y los reyes no querían jugar con su poder soberano por entrar en ese negocio. Más bien, los reyes y en especial los parlamentos, se convirtieron en dependientes de estos banqueros de reservas fraccionarias para los préstamos, y otorgarían fueros de monopolio a un grupo de banqueros privados para crear un banco nacional o central que luego tendría el poder de regular el tamaño de la cantidad de dinero a través de sus actividades de reserva fraccionaria, a la vez que recoge los impuestos, emitía papel moneda nacional y vendía la deuda soberana en nombre del gobierno.

Estos bancos nacionales o centrales confirieron ventajas significativas a los bancos privados que organizan y les pertenecen. Los bancos privados fueron autorizados a pedir prestado a la ventanilla de descuento a precios especiales siempre que publicaran las reservas en el banco central. Por supuesto, la verdadera ventaja de el banco central para sus propietarios y organizadores era la información privilegiada. Durante los años del patrón oro, tener un asiento en el consejo de un banco central significaba que el insider sabría cuando los préstamos de emergencia estén al alza, telegrafiando el inicio probable de una crisis bancaria y caída de la bolsa. En el caso de la guerra, es una tarea fácil para un banco privado con asientos en varios bancos nacionales diferentes de calcular los depósitos y los ingresos de los estados litigantes y los préstamos que aseguran a financiar sus ejércitos, permitiendo así a los pocos privilegiados a apostar por un posible ganador.

El patrón oro era popular entre los banqueros por la sencilla razón de que la oferta de oro se incrementó de manera irregular pero en promedio más lentamente que el aumento de la población, lo que significa que el valor de los préstamos aumentaría gradualmente con el tiempo al igual que el gravamen de la amortización. Los deudores resentían el poder del oro, por lo tanto, el atractivo político de William Jennings Bryan y su famoso discurso de la “Cruz de Oro” . Coincidentemente el patrón oro fue finalmente abandonado en 1971, seis años después de que la píldora anticonceptiva descendió sobre el mundo civilizado.

Pound reconoció dos amenazas muy importantes para la comunidad bancaria internacional que surgieron del Tercer Reich. En primer lugar, Hitler abandonó el patrón oro, lo que significó que la Alemania nazi de repente tenía el poder para evitar el impago de su deuda en el futuro, simplemente mediante la impresión de dinero – un poder que los EE.UU. copiaron de Alemania al igual que copió las autopistas. En segundo lugar, y mucho más importante, el Reich tomó de vuelta el poder de los bancos centrales mediante el financiamiento de proyectos de infraestructura directamente, la emisión de notas en el pago a los trabajadores, contratistas y proveedores en lugar de primero tomar prestado el dinero de un banco central a interés. (Vea aquí y aquí). Si esta práctica se hubiera extendido, los banqueros no serían más poderoso que los fontaneros.

Por otra parte, siempre y cuando la oferta de este dinero recién impreso en forma de notas coincida con el aumento del PBN y la productividad futura de las nuevas carreteras, rieles y fábricas, la impresión de dinero no produciría necesariamente la inflación. El Reich también emitió deuda directamente a los ciudadanos y las empresas alemanas para financiar el milagro económico de Hitler, pero los bancos centrales perdieron el control de la oferta monetaria y la pérdieron la capacidad de desencadenar pánicos bancarios y depresiones en el interior del Reich. Era una amenaza mortal, y tenía que ser detenida. Pound estaba en lo cierto.

El experimento de Hitler en la libertad de la banca estaba rota, y la asociación de finanzas / gobierno se conservó a costa de millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial.

Esta colaboración entre finanzas / Gobierno explica el romance de las élites americanas con el socialismo internacional. Ellos no sabían cómo hacer dinero de otra manera. La competencia es un pecado. Monopolios gubernamentales organizados son rentables cuando se controla el gobierno. Si no hay restricciones nacionales sobre trasladar ganancias, pueden esconder su botín en paraísos fiscales. El crimen perfecto.

Pound recomendó los escritos de John Adams, Thomas Jefferson y Martin Van Buren [4] para una explicación práctica de cómo la joven República se arrebató a sí misma de las finanzas de Londres. Recomendó el estudio clásico (Política de Aristóteles y las obras de Demóstenes) para entender los trucos que los financieros utilizan. El dinero controlado a nivel nacional era la la política popular hasta la Guerra Civil; cuando Pound señala que una amnesia colectiva tomó la mente del público estadounidense. La tragedia y el olvido. Este es también el momento en que Lincoln dejó que los banqueros tomen el poder de nuevo con la National Banking Act.

Ezra no se deleitan con el victimismo. El “monopolio monetario” fue posible gracias a la pereza de los votantes. En su libro ”ABC de la Economía”, Pound castiga el público estadounidense por dejar que su dinero caiga en manos de los enemigos y los hombres irresponsables. Los estadounidenses alrededor del año 1930 eran ignorantes acerca del dinero y la banca; ahora la situación es aún peor. Es una tragedia nacional que hemos sido lo suficientemente vagos para dejar que el Congreso venda sus responsabilidades; y dejar que las élites hostiles controlen nuestro crédito.

La manera de arreglar la situación es disolver la Reserva Federal; Forzas al Congreso para gestionar la oferta de dinero como se describe en la Constitución; y votar la corrupción o incompetencia fuera de la oficina. Los patriotas revolucionarios nos dieron las herramientas; necesitamos dar un paso hasta la placa y utilizarlos.

Nuestra amnesia y la pereza han ofrecido demasiada ayuda. Pound señaló que las élites hostiles estaban sobrerrepresentadas en el mundo académico y los medios de comunicación – una situación que se ha agravado con el tiempo. Ahora estamos recogiendo la cosecha: las escuelas que carecen de los clásicos; universidades que enseñan Economía castrada; y el hijo de Gloria Vanderbilt en la televisión. Ezra lo vio venir, y él nos dijo cómo solucionarlo.

 


 

Carolina Hartley (email ) es licenciada en Finanzas y Economía de la Universidad de Chicago. Ella también es estudiante de la estética y la historia social, aunque no desde la perspectiva ortodoxa.

 [1] la recomendación reiterada de la Pound del trabajo de Christopher Hollis ‘Las Dos Naciones” se basa en la excelente explicación del libro del poder económico británico durante los siglos. Regresar al texto.

[2] “Ezra Pound discursos”: Radio Discursos de la Segunda Guerra Mundial. Editado por Leonard W. Doob. Greenwood Press, 1978. Regresar al texto.

 [3] Pound recomienda la correspondencia entre John Adams y Thomas Jefferson y los escritos de Van Buren para la historia económica de los Estados Unidos.

 Panfletos de Pound en dinero son excelentes; el primer “Una introducción a la naturaleza económica de los Estados Unidos” y “una tarjeta de visita” son particularmente útiles. (Publicado por Peter Russell, Londres. 1950.) Regresar al texto.

 [4] Las Obras de John Adams: segundo Presidente de los Estados Unidos: con vida del autor, notas e ilustraciones, por su nieto, Charles Francis Adams. Little, Brown and Co. de Boston desde 1850 hasta 1856.

 Los escritos de Thomas Jefferson, Memorial Edition, Volúmenes XX, Washington, 1903-1904.

 La autobiografía de Martin Van Buren, escrita en 1854 y que permanece en manuscrito hasta su publicación como Vol. II del “Informe Anual de la Asociación Histórica Americana para el año 1918,” Government Printing Office Washington 1920.

 Pound también recomienda ”Jefferson y Hamilton” por Claude G. Bower. Regresar al texto.

 URL Fuente: http://www.theoccidentalobserver.net/authors/Ezra-Pound-on-Money.html

Las causas de fondo de las recurrentes crisis financieras globales

Henry C.K Liu

Graves crisis financieras globales se han venido sucediendo década tras década: el desplome de 1987, la crisis financiera asiática de 1997 y la crisis crediticia de 2007.  Esa recurrente pauta ha sido generada por la total desregulación financiera a escala planetaria. Pero las causas de fondo han sido la hegemonía del dólar y el consenso de Washington.

El caso de Grecia

Siguiendo un mal dado asesoramiento neoliberal y fundamentalista de mercado, Grecia abandonó su moneda nacional, la dracma, a favor del euro en 2002. Este paso, críticamente cargada de consecuencias, permitió al gobierno griego beneficiarse de la fortaleza del euro no derivada, huelga decirlo, de la fortaleza de la economía griega, sino de la fortaleza de las economías más fuertes de la eurozona para contratar préstamos a tasas de interés más bajas, respaldadas con el colateral de activos griegos denominados en euros. Con nuevo crédito disponible, Grecia se emborrachó con el gasto financiado por la deuda, con proyectos de elevado perfil, como las Olimpíadas de Atenas 2004, que dejaron a la nación griega con una enorme deuda soberana no denominada en su moneda nacional. Estos empréstitos públicos en tiempos de auge significaban una manifiesta distorsión de las políticas económicas keynesianas de financiación del déficit, consistentes en enfrentarse a las recesiones cíclicas respaldándose en los excedentes acumulados en los ciclos de auge. Lo que hizo Grecia, al revés, fue acumular masivamente deuda mientras se hinchaba su burbuja económica inducida por la deuda.

La trampa del euro

Al adoptar el euro, una moneda gestionada por la política monetaria del supra-nacional Banco Central Europeo (BCE), Grecia abdicó voluntariamente de su soberanía en materia de política monetaria nacional, y eso en la confianza, falsamente confortable, de que una política monetaria supra-nacional diseñada para las economías más robustas de la eurozona funcionaría también para una Grecia endeudada hasta las cejas. Como Estado miembro de la eurozona, Grecia puede ingresar y tomar prestados euros sin verse afectada por tasas de cambio, pero no puede emitir euros aun a costa de inflación. La incapacidad de emitir euros expone a Grecia al riesgo de quiebra de la deuda soberana en caso de déficit fiscal prolongado, y la deja sin las opciones abiertas a una solución monetaria nacional independiente, como la devaluación de la moneda nacional. A despecho de la verborrea sobre el euro como incipiente alternativa al dólar como moneda de reserva, el euro no es en realidad sino otra moneda derivada del dólar. A pesar de que el PIB de la Unión Europea es mayor que el de los EEUU, el dólar sigue dominando los mercados financieros en todo el mundo como moneda de referencia a causa de la hegemonía política del mismo, que exige la denominación en dólares de todas las mercancías básicas. El petróleo puede comprarse con euros, pero a precios sujetos al valor de cambio del euro en relación con el dólar. Ocurre, simplemente, que la Unión Europea, no posee el poder geopolítico que los EEUU vienen teniendo desde el final de la II GuerraMundial.

La hegemonía del dólar y el Consenso de Washington

El crecimiento económico bajo la hegemonía política del dólar exige que las naciones que participan en los mercados sigan las reglas del Consenso de Washington, un término acuñado en 1990 por un economista del Institute of International Economics, John Williamson, para resumir la sincronizada ideología de los economistas del establishment radicados en Washington, una ideología que reverberó a escala planetaria durante un cuarto de siglo como evangelio de las reformas económicas indispensables para el crecimiento en una economía de mercado globalizada. Esa ideología ha metido a buena parte del globo en crisis financieras recurrentes. Inicialmente aplicado a América Latina, y finalmente a todas las economías en vías de desarrollo, el Consenso de Washington ha terminado por ser sinónimo de la doctrina del neoliberalismo globalizado o fundamentalismo de mercado y a describir,en un angosto marco de limitaciones ideológicas, un conjunto de prescripciones políticas universales fundadas en principios de libre mercado y disciplina monetaria. Promueve para todas las economías control macroeconómico, apertura comercial, medidas microeconómicas favorables al mercado, privatización y desregulación en beneficio de una fe ideológicamente dogmática en la capacidad del mercado para resolver más eficientemente cualesquiera de los problemas socio-económicos. Con el obscurantismo dogmático va también la resuelta negativa a admitir la obvia contradicción entre la pretendida eficiencia teórica del mercado y la empírica incapacidad para erradicar la pobreza o las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza.

Vuelve la pugna entre el capital y los salarios

El crecimiento del capital financiero ha de lograrse a expensas del crecimiento del capital humano. El equilibrio monetario sin perturbaciones inflacionarias ha de lograrse manteniendo los salarios bajos a través del desempleo estructural. Las bolsas de pobreza en la periferia se consideran en el precio necesario para la prosperidad del centro. Dogmas de ese jaez confieren al desempleo y a la pobreza, verdadera catástrofe económica, una inmerecida aura de respetabilidad conceptual. La intervención del Estado ha sido traída acolación sobre todo para reducir el poder de los trabajadores en el mercado a favor del capital y favorecer mecanismos de mercado descaradamente predatorios.

El conjunto de reformas prescritas por el Consenso de Washington se compone de 10directrices: 1) disciplina fiscal; 2) reorientación del gasto público hacia áreas que ofrezcan rendimientos económicos elevados; 3) reformas fiscales para bajar los tipos marginales y ensanchar la base fiscal; 4) liberalización de los tipos de interés; 5) tasas de cambio competitivas; 6) liberalización del comercio; 7) liberalización de la inversión exterior directa (IED); 8)privatización 9) desregulación; y 10) afianzamiento de los derechos depropiedad privada.

Los Estados abdican de sus responsabilidades

Esas directrices vienen a sumarse por doquier a a una reducción generalizada del papel central del Estado en la economía, de su primaria obligación de proteger a los débiles frente a los fuertes, de fuera y de dentro. El desempleo y la pobreza son entonces vistos como fenómenos temporales, morralla transitoriamente caída en el proceso de selección natural de los mercados, efectos inevitables de una evolución económica que, a largo plazo, generará una economía más robusta.

Los economistas neoliberales arguyen que el desempleo y la pobreza,plagas económicas letales en el corto plazo, pueden traer consigo beneficios macroeconómicos en el plazo largo. Hay gente para todo: también algunos historiadores arguyen perversamente que la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias beneficiosas a largo plazo para la sociedad europea.

La resultante escasez de fuerza de trabajo empujó, a corto plazo, al alza los salarios a mediados del siglo XIV, y el súbito incremento de la mortalidad trajo consigo una sobreabundancia de bienes, lo que hizo que se desplomaran los precios. Esas dos tendencias provocaron causalmente un incremento del nivel de vida de los supervivientes. Sin embargo, la escasez de mano de obra causada por la Peste Negra forzó a los terratenientes a frenar el proceso de liberación de los siervos y a extraer más trabajo de ellos. En reacción a eso, los campesinos se sirvieron en muchos frentes de su acrecido poder de mercado para exigir un tratamiento más equitativo o para aligerar las cargas soportadas. Frustrados,los gremios se rebelaron en las ciudades y los campesinos se rebelaron en el campo. La Jacquerie francesa de 1358, la Revuelta Campesina en la Inglaterra de1381, la Rebelión Catalana de 1395, así como muchas revueltas en Alemania, muestran hasta qué punto llegó la mortalidad a quebrantar las relaciones económicas y sociales tradicionales.

El neoliberalismo ha generado en el último cuarto de siglo una situación que se traduce en violentas protestas políticas en todo el globo, siendo la forma más extremista de las mismas el terrorismo. Pero al menos la plaga bubónica fue desencadenada por la naturaleza, no por una idea fija ideológica humana. Y el neoliberalismo mantiene a los trabajadores en el desempleo, pero vivos, con ayudas de subsistencia, al tiempo que conserva una perpetua reserva de trabajo excedente para evitar que los salarios suban a causa de escasez de fuerza de trabajo, lo que monta tanto como eliminar hasta los crueles beneficios a largo plazo de la Peste Negra.

Encogimiento del Estado

El Consenso de Washington ha venido siendo caracterizado como un encogimiento del Estado (Informe anual de la las NacionesUnidas, 1998) y un nuevo imperialismo (M Shahid Alam, Does SovereigntyMatter for Economic Growth?, 1999). Pero el daño real provocado por ese Consenso dista aún por mucho de ser comúnmente reconocido: en lo que realmente consiste es en un conjunto de prescripciones para generar Estados fracasados entre las economías en vías de desarrollo que participan en los mercados financieros globalizados. Incluso en las economías desarrolladas, el neoliberalismo genera un síndrome, tan peligroso como generalmente inadvertido, de Estadofallido. [1]

 

NOTA: [1] Véase mi artículo del 3 de febrero de 2005: World Order, FailedStates and Terrorism, señaladamente la primera parte (de 10): The FailedState Cancer.
El presente artículo resume un trabajo extenso publicado Aquí.Henry C.K. Liu es un reconocido analista económico y político que escribe regularmente en Asia Times. Es consejero del RooseveltInstitute norteamericano, y forma parte del equipo rector de la revista New Deal 2.0.

Fuente: http://www.nextnewdeal.net/root-causes-recurring-global-financial-crises

Frases II

Algunos conceptos que a simple lectura parecen contradictorios pero que hacen al equilibrio.

1)-La economía es libre, pero se halla entrelazada con la política y el estado.
De ahí se deduce, con respecto a la relación entre el estado y la economía, en primer término, el derecho de vigilancia, del estado sobre la economía, y en segundo término, el derecho de intervención del estado mediante policiales, administrativas y de política financiera, en caso de que así lo exija el interés de la comunidad (G. Feder)
-En un estado fuerte, expresión de las fuerzas morales de la nación, no es necesario dar a la economía una forma que la constriña artificialmente. En tal estado, la economía puede ser libre tranquilamente…No es necesario atarla con disposiciones especiales, dado que ya está ligada por el predominio de la vida política.
En cuanto la economía, en ejercicio de su libertad, pueda dañar en lo más insignificantemente el bien común, tiene el estado, en todo momento, la posibilidad de intervención.
-El Gobierno y la conducción del partido se han expresado drásticamente contra la intervención injustificada de la economía. La liga par la defensa de la clase media industrial, ha sido disuelta en su forma actual. Tales medidas deben asegurar a la economía un desarrollo libre y tranquilo.

Arthur Reinhold Herrman y Arthur Nitsch.

Frases I

”EL pueblo y la nación significan, en el socialismo internacional, tanto en la realidad como en la teoría, residuos y estorbos, en el camino hacia el socialismo que deben ser apartados de raíz, sin miramientos tan pronto como sea posible” (Reventlow)

Por el contrario, para el socialismo nacional el pueblo como tal es principio y fín, potencia y acto.
”El pueblo es para el, una idea, cuya realización tan completa como posible, significa el contenido de su aspiración” significa además el total rechazo de la ideología del capitalismo que coloca al capital y no al hombre como eje de la economía.

El enigma capitalista.

Recuerdo que en mis tiempos de universitario, los catedráticos de cualquier tendencia política hablaban del señor Marx con un tono siempre apologético y casi de santidad. Uno, que por naturaleza era algo curiosillo, muy desconfiando y bastante rebelde, decidió por cuenta y riesgo propios adentrarse en los mundos nirvánicos de la mencionada santidad de los barbudos y así fue cómo empecé a leer El Capital. Nunca terminé de leerlo. De hecho sólo conozco un ser humano que ha sido capaz de tal proeza.  Me acuerdo que, a medida que avanzaba en la soporífera lectura, iba en aumento mi grado de estupefacción. Me habían explicado que ese libro tenía todas las claves para conocer y explicar el capitalismo. Pero una vez puesto en faena, constaté que las dudas del principio persistían a lo largo de sus cientos de páginas. El mamotrético libro de la suprema santidad de los acólitos de Tréveris, sólo me proporcionaba decepciones. Pues decepcionante es abrir el libro de las supuestas fórmulas que todo lo resuelven  y no hallar ninguna respuesta a tus interrogantes. El libro en cuestión se pierde en una interminable retahíla de ejemplos descriptivos que a nada conducen. Pero de todo lo expuesto por el santo padre de la supuesta economía alternativa, no hay un sola clave de cuál es la raíz del problema capitalista. El barbudo sólo insiste, obsesivamente, en un punto: la plusvalía ¡pues vale! ¡Vale!, y ¿qué más es el capitalismo?, ¿dónde está su matriz?, ¿dónde su esencia originaria? Preguntas que no son contestadas y ni siquiera planteadas.

No había respuesta a mis interrogantes. La religión del hijo de Tréveris nada me había resuelto. Y no dejaba de estar sorprendido de que al mentado santo se le atribuyeran tantas virtudes, aportando tan pocas respuestas.

Pasaron los años y un día adquirí  El enigma capitalista, de un desconocido señor, que respondía al nombre de Joaquín Bochaca. Caballero desconocido para la multitud, sin barbas, sin pretensiones de ninguna santidad, sin ribetes de aspirar a crear ninguna religión, pero certero, muy certero en sus conclusiones. Supongo que por esto ha pasado desapercibido. La lectura de ese poco conocido libro fuer para mí una revelación, un impacto. En 123 páginas, contestaba todo lo que el prominente barbudo no había ni tan siquiera intuido en centenares y centenares de hojas.

A veces lo difícil, no es saber las cosas sino saberlas explicar fácilmente. Lo complicado de los conocimientos no es adquirirlos sino, muchas veces, saberlos transmitir de manera asequible pero sin desnaturalizarlos. De la sabiduría lo difícil es la pedagogía. La virtud del libro del señor Bochaca es que supo hacer claro, sencillo y evidente, aquello que es muy complejo. Es, sin duda, el mejor estudio que existe sobre qué es el capitalismo.

Con un lenguaje asequible a todos los públicos, con los ejemplos justos y necesarios y sin perderse en una innecesaria exhibición de conocimientos, va directo a la sustancia del problema. Desde la primera página ha cogido el toro por los cuernos. Y empieza a dar respuestas, una detrás de otra, a todas las dudas que, durante años, habían barruntado por mi, entonces joven, mente.

¿Qué es el capitalismo? ¿Cuál es su verdadera base? ¿Cuál es su auténtica esencia? La respuesta es tan elemental que tal ver por eso pasa desapercibida: el dinero. Curiosamente el barbudo de Tréveris, no dedica ni una sola palabra no al origen, ni a la importancia de quienes controlan en dinero, ni al mundo de la banca. ¿Cómo se puede pretender analizar el capitalismo, sin haber estudiado de dónde sale el dinero, quién lo crea y por qué lo crea? No deja de sorprendernos este preocupante desconocimiento del barbudo. Pero prosigamos…

La clave es el dinero. Pero ese dinero es de propiedad privada. ¿Sorprendente? Sí, pero tan cierto como que el sol sale todas las mañanas. Todas las grandes entidades financieras del mundo, empezando por la Reserva Federal de los EE.UU son privadas. Quien tiene la potestad de ordenar la creación del dinero, es quien tiene el verdadero control de la savia de la economía. Sobre esta savia, y en un segundo círculo, se crearán los bancos, los empréstitos, las hipotecas, las transacciones, las grandes operaciones financieras y un largo etc. Quien tiene el control del dinero, controla este segundo círculo que, convencionalmente llamamos economía, y quien controla la economía, controlará la política: quien controla el dinero, la economía yl apolítica, es el amo del mundo e impone sus criterios. Así de simple.

Puesto ante esta evidencia ponernos a habla de burguesía, superestructura, macroeconomía, plusvalía, propiedad privada de los medios de producción, lucha de clases y similares, es puro bla, bla, bla… Una cortina de humo.

Es de sentido común que los amos del dinero  serán una minoría, un grupo reducidísimo de familias. Una verdadera elite del dinero.

Esta elite, estos verdaderos amos y señores del mundo, tienen en sus manos todos los resortes de la sociedad, absolutamente todos. Nada se les puede escapar pues sin ellos (más exactamente el dinero) nada funciona, nada es viable, en las actuales circunstancias. Por tanto ellos deciden el momento oportuno (oportuno para sus intereses, evidentemente) de las crisis, de las recuperaciones económicas, de las pérdidas de poder adquisitivo, de las deudas, de las inflaciones, de las ficción del patrón Oro, de la carta blanca otorgada a la baca, de qué países son de primera, segunda o tercera división y un largo etc.

Estos amos del dinero han perseguido desde el primer momento un único y prioritario objetico; la subversión del orden económico natural:

Este orden económico natural, se ha basado siempre en cinco premisas esenciales:

 

1)      La moneda es un instrumento de medida y cambio y no una mercancía (1)

2)      “La riqueza de una nación reside en el trabajo y la cultura de sus habitantes” (2)

3)      “Lo primero, lo esencial, es la agricultura y no sólo desde un punto de vista primario, existencial sino espiritual. La agricultura significa la asociación de los hombres con su tierra natal; es la vida misma de los pueblos y aldeas, es la raigambre a la que pertenecemos” (3)

4)      “Si la agricultura es imprescindible para existir, es decir, para sobrevivir, la industria lo es para vivir, materialmente hablando, y para llevar a cabo una gran política, si queremos referirnos al aspecto total, es decir, político de la nación” (4)

5)      “La finalidad del comercio exterior consiste en importar de otros países lo que no puede producirse –o se produce demasiado caro- en el propio, y exportar al extranjero los propios excedentes que allí se pueden necesitar” (5)

La consciente subversión de este esquema natural, ha tenido dos objetivos básicos

Romper el esquema de las sociedades europeas que, gracias a la agricultura, aún conservaban un cierto sentido de identidad y un cierto aire de espiritualidad.

Simple, lisa y llanamente, conseguir los mayores beneficios posibles en el menor tiempo posible.

La demolición de la economía natural ha sido sustituida por la prostitución de la economía ante la fianza (6). El modelo resultante es el actual: alta política financiera en todo su esplendor. De esta realidad han derivado todos los restantes problemas e incertidumbres.

Hecha la anatomía del capitalismo, el auto se dispone a darle al lector las indicaciones de cuáles pueden ser las soluciones (7). Cualquier posible solución pasa, evidentemente, por restablecer el orden económico natural y para este fin es imprescindible restablecer el control estatal del dinero. Una vez dado este paso se ha de crear un nuevo patrón económico que tenga como equivalente el trabajo, y finalmente la “admisión del principio de que la máquina debe quitar trabajo al hombre, y realizándolo de la mejor, más  rápida y más barata manera posible” (8). Operativamente el Estado creará una “hipoteca económica” sobre las capacidades, recursos, diseños, producción, potencialidades y habilidades de todo tipo que tenga la nación, en cualquiera de sus facetas. Es decir, se emitirá dinero sobre la capacidad real que tiene un pueblo para crear cosas reales, para crear una riqueza real. Es una economía ajustada a la realidad natural de los recursos y capacitaciones laborales de una sociedad. Y si queremos mantener el equilibrio económico en las relaciones exteriores, entonces se tiene que ajustar al principio del intercambio. Resumiendo: el trabajo genera riqueza y esta riqueza devenga en el que trabaja y todo ello garantizado por el interés del propio Estado. Esto es una economía real y natural. La actual es una economía virtual y que se sostiene casi de milagro, ya que no tiene ninguna sólida base, todo es ficticio.

Otro aspecto a tener muy en consideración en esta nueva economía, ha de ser la prohibición total de cualquier forma de usura o especulación (especialmente en productos de alimentación, ropa y otros productos que el Estado pueda considerar de interés prioritario), la existencia de una propiedad privada limitada y responsable, y la desaparición del mayor número posible de intermediarios, especialmente en los productos de primera necesidad. Este último paso facilitaría la congelación de la inflación. Los bancos volverían a su función natural; guardar los ahorros de sus imponentes.

El señor Bochaca (9) siempre ha dejado muy claro que cualquier alternativa económica nacida en el propio sistema, no es una alternativa creíble.  Cualquier pretendida alternativa que no aborde, prioritariamente, el problema de quién es el amo del dinero, tampoco es creíble. Los males del actual modelo económico, sólo se pueden resolver actuando sobre la auténtica esencia de todo el entramado y retornándole a la economía su codificación de instrumento diseñado para ayudar al correcto funcionamiento de una sociedad y nunca para someterla a la tiranía del dinero

 

Claudi Abril

Fuente: http://identidadytradicion.blogia.com/2010/110701-el-enigma-capitalista.php

  1. J. Bochaca El enigma capitalista, Barcelona 1977, p. 3
  2. 2.       Ídem
  3. Ob. Cit, p. 51. El autor en esta reflexión sigue el mismo orden de ideas que Napoleón ya expuso en su tiempo.
  4. 4.       Ídem
  5. 5.       Ídem
  6. Ob. Cit, pp. 56-68
  7. Ob. Cit, pp.101-123
  8. Ob. Cit, p.103
  9. En su libro ya citado o en La Finanza y el poder y en muchos otros artículos conferencias y entrevista personales.

 

Libro Completo PDF: El Enigma Capitalista – Joaquin Bochaca.
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/09/enigma-capitalista.pdf

Dinero a partir de la nada

Greg Johnson.
English original here

Todo el mundo sabe que necesitas trabajar por tu dinero. Y si alguien tan solo te da dinero, eso sólo puede ser por la expropiación del trabajo de alguien más. El dinero no crece después de todo en los árboles. 

¿Pero es esto realmente verdad? Sólo porque vos trabajes por tu dinero, ¿el hombre que te pagó también trabajó por él? ¿Y qué hay del hombre que le pagó a él? Si seguís el rastro del dinero por suficiente tiempo, vas a encontrar a alguien que no trabajó por su dinero. Él simplemente lo obtuvo por nada. Ni siquiera tuvo que tomarse el trabajo de recogerlo de los árboles. Él solamente lo creó de la nada mediante la contabilidad. Llamamos a este hombre un banquero.

A diferencia de las personas que tienen que producir cosas de valor real antes de que puedan contarlas y poner números en un libro, el banquero crea su producto simplemente por operaciones contables. Toda la panoplia de servicios bancarios –cuentas de cheques, cuentas de ahorro, tostadoras gratis, cheques con patitos o perros labradores de oro impreso en ellos- son, por decirlo de alguna forma, accesorios para disfrazar el hecho de que el núcleo del sistema bancario es la pura creación del dinero a partir de la nada.

Cuando era chico, uno de los bancos de mi ciudad natal daba alcancías con forma de cerdos a los niños.  Hoy, eso parece un golpe maestro de la propaganda, alimentando la impresión que los bancos reales, como las alcancías, sólo pueden dar el dinero que les es introducido. Pero los bancos no están requeridos de mantener los depósitos a mano. Ellos los prestan. Cada dólar en su cuenta de cheques o de ahorros está prestado diez veces. Así es como los banqueros de forma simple crean dinero a través de la contabilidad. Y eso es sólo el principio de como los banqueros crean dinero. Y los banqueros pueden hacerlo incluso si no operan en edificios con columnas griegas en la fachada y ventanillas dentro, incluso si ellos no tienen cuentas de cheques o ahorro y todos los otros accesorios que asociamos con los bancos.bancos-crean-dinero-reserva-fraccionaria

Pero incluso a el dinero que prestas que fue creado a partir de la nada, aún tienes que pagar por él, con interés. Y cuando lo pagas, no puedes solo crear el dinero. Tienes que trabajar por él. Tienes que proveer bienes y servicios reales. Entonces los banqueros, prestando el dinero que crearon a partir de la nada, ganan una hipoteca de la producción futura de bienes y servicios del mundo real.

¿Qué es el dinero de todas formas? El dinero es un medio de intercambio que permite a uno convertir los frutos del trabajo de uno en fichas fácilmente transportables que pueden ser intercambiadas por los frutos del trabajo de otras personas. Lo que uno elige como fichas realmente no importa. El dinero puede ser pedazos de metal brillante, papeles coloridos, información electrónica en las computadoras, o conchas, siempre y cuando sean aceptadas por el carnicero, el panadero, y el creador de velas.

El dinero no necesita tener ningún valor intrínseco. De hecho, ayuda si su valor intrínseco está cerca de la nada, de otra forma la gente lo acumularía en lugar de hacerlo circular, lo que causaría un problema económico conocido como deflación, en el cual el dinero es una comodidad la cual su valor incrementa porque su recurso disminuye. (Cuando el dinero es una comodidad en la cual su recurso aumenta y su valor decrece, es llamada inflación. Es digno de preguntarse: ¿Puede alguien evitar a ambos males si el dinero no tiene valor en sí mismo, por ejemplo, si no es una comodidad que puede ser comprada y vendida al lado de ladrillos y mantequilla?)

Si el mejor dinero no tiene valor intrínseco, entonces el peor tipo de dinero sería los metales preciosos. La mejor forma de dinero sería enteramente intangible, solo datos en una computadora. Incluso el dinero en papel puede ser acumulado, por ejemplo, cuando el precio del papel higiénico incrementa. (Quizás la mejor manera de asegurarse que el dinero no sea acumulado es simplemente imprimiendo una fecha de expiración en él.)

Idealmente el dinero debería ser un humilde sirviente de la economía real, que produce bienes y servicios reales. Pero el dinero creció y se convirtió en un tirano celoso que interfiere con la verdadera economía. El ejemplo más simple es tu crisis económica promedio. En una economía en depresión, la tierra no se vuelve de golpe estéril.  Las ubres de las vacas no se secan. Los hombres de pronto no se vuelven vagos y estúpidos. El sol sigue brillando; las cosechas siguen creciendo; las gallinas siguen poniendo; la gente sigue trabajando. Los bienes se apilan en depósitos y tiendas. Y del lado de la demanda, la gente aún necesita comer. Pero los silos están repletos y la gente está famélica porque, por alguna misteriosa razón, de pronto “no hay suficiente dinero”.

La gente no tiene dinero para gastar, o tienen miedo de partir con el dinero que si tienen, porque el clima es incierto. Después de todo, del otro lado del mundo, una estafa ha sido descubierta; un banco ha colapsado; una burbuja especulativa ha explotado. Entonces, naturalmente, de regreso en Hooterville, las tiendas están llenas de leche agria y vegetales descompuestos y los niños están yendo a dormir hambrientos.

Si un hombre sano naufragara en una isla fértil, el no pasaría hambre por falta de dinero. Pero en esta vasta y fértil isla que llamamos Tierra, la gente se muere de hambre en el medio de mucha comida porque hemos aceptado el dominio de una economía monetaria que interrumpe a la economía real. Esa no es forma de manejar un planeta.

La solución obvia es simplemente incrementar el suministro de dinero. Uno debe tomar la demanda del consumo efectiva así el mercado se limpia y la vida sigue. Y la forma más simple de hacerlo para el gobierno es imprimir dinero y dárselo a la gente. ¿Se acuerdan los “cheques de estímulo” de George W. Bush en el 2008? Ese fue dinero por nada, entregado a la gente para estimular la actividad económica. El efecto, por supuesto, despreciable. Pero era moralmente y económicamente más aceptable que los masivos “rescates” y el plan de estímulo de Obama que lo siguió.

Mientras los cheques de Bush fueron directamente a millones de consumidores, que inyectaron el dinero directamente en la economía cuando compraron bienes y servicios, los gastos de los rescates y estímulos fueron a un grupo pequeño de personas acomodadas políticamente. Resulta que, además, muy poco de ese dinero fue para estimular a la economía de EEUU. En realidad, mucho fue invertido afuera. Otros recipientes de los rescates retuvieron su dinero, con la esperanza de que ellos pudieran comprar verdaderos recursos por poco dinero si la economía seguía avanzando hacia la depresión. Aún más, cualquier dinero que entró en la economía de EEUU vino con hilos atados: la necesidad de repagar el principal y el interés. Al menos con los cheques de Bush, el dinero iba directamente a la economía sin hilos atados en compras directas de bienes y servicios.

Pero, como hemos visto, el dinero a partir de la nada no es simplemente una parte ocasional de una medida de estímulo de emergencia. Es el negocio normal de los bancos.

Pero si el dinero es creado a partir de la nada todo el tiempo, nos tenemos que preguntar: ¿Esto se le debe dejar a los bancos, o hay una forma mejor de hacerlo?

¿Por qué no simplemente dejar que el gobierno cree el dinero y lo envíe a cada individuo en un cheque mensual, para que lo gaste como le parezca adecuado? Este dinero estimularía la economía de forma directa, a través de la compra de bienes y servicios, mientras que el dinero creado por los bancos en la forma de préstamos debe ser pagado, con interés, creando una clase parasitaria de gente que obtiene una parte de la producción real mediante el préstamo con interés una mercancía que ellos obtienen por nada.

Una vez más, todos los sectores de producción de bienes y servicios reales tienen costos contables y de inventario pero la producción real tiene que venir primero. Tienes que hacer los juguetes antes de que puedas contarlos. Con los bancos, el dinero es creado por simples operaciones contables, por ejemplo, la concesión de préstamos. Los banqueros “producen” meramente haciendo malabares con los números.

Pero si el dinero por nada es simplemente una característica de la economía moderna, ¿por qué no cortar los parásitos intermediarios del “sector privado” y simplemente disponemos del gobierno a crear dinero y distribuirlo directamente a los consumidores?

¿Por qué es preferible el gobierno al sector privado como creador del dinero? Porque, a diferencia de los negocios privados, el gobierno le responde al público. Su propósito es asegurar el bien común. Aún más, cuando el sector financiero privado está en crisis, los banqueros miran al gobierno para que los rescate –a expensas de los que pagan impuestos. Es tiempo que el gobierno rescate a la gente- a expensas de los bancos. Repudiemos todas nuestras deudas y empecemos de nuevo con un nuevo sistema financiero.

“¡Pero simplemente crear dinero y enviarlo sería inflacionario!” algunos podrán decir. Verdad. Pero no sería más inflacionario que permitir a los bancos crear dinero.

Aún más, hay un problema más profundo aquí: ¿Es la inflación o deflación simplemente un producto de la comodificación del dinero? La comodificación del dinero significa que el dinero no es simplemente una herramienta de cambio, pero una comodidad que es intercambiada, una comodidad con un costo en sí mismo (interés). ¿Sería posible el decomodificar el dinero, por ejemplo, al eliminar el interés y un mercado secundario en el dinero, de forma particular o conjunta? ¿Acaso la creación de dinero que expira después de un tiempo corta con la comodificación del dinero?

 

“¡Pero el dinero por nada sería socialismo!” algunos dirán. Sí, estoy proponiendo la socialización de la creación y distribución del dinero. Pero lo que hace la gente con el dinero en ese punto es a su propio criterio. El sistema que propongo es completamente consistente con la propiedad privada y las empresas privadas. De hecho, le daría más fuerza y seguridad a ellos, porque eliminaría a la clase parasitaria de gente que sigilosamente daña a la verdadera economía, y ocasionalmente la lleva a crisis, por crear y prestar dinero que es gratis para ellos y debería ser gratis para todos.

 

“¿Pero cómo los negocios se capitalizan a sí mismos sin los préstamos bancarios?” Esa es una buena pregunta. Quizás la mejor respuesta es decir que igual a como los consumidores individuales podrían obtener dinero a partir de la nada del estado, los productores encomiables podrían hacerlo también. Pero nada de mi propuesta podría prevenir a los bancos y uniones de crédito de formarse para capitalizar negocios. Pero a ellos no se les estaría permitido crear dinero a partir de la nada. Ellos tendrían que atraer fondos pagando interés, y luego prestarlo de sus depósitos –y sólo de sus depósitos- a interés a empresarios con valor crediticio. Para hacer esto, los bancos deberían de ofrecer  serio interés para los ahorros y cobrar serio interés en los préstamos, pero se podría hacer. Sería definitivamente dinero apretado, aunque, podría ser algo bueno a la larga, ya que desalentaría a las inversiones especulativas. Por supuesto si el dinero sería inutilizable a la larga por su vencimiento, no tendría sentido ahorrarlo. Pero nada de esto debería ser necesario si es viable la opción del estado que financia libre de interés. Es ciertamente una pregunta que vale explorar.

 

Nada, por otra parte, prevendría a los empresarios de capitalizarse a sí mismos vendiendo partes y pagando dividendos.

 

“¿Pero no debería la gente trabajar por su dinero?” Sí y no. El dinero necesita entrar en circulación. Y la asistencia social moderna del estado le da a la gente dinero para nada todo el tiempo en forma de seguro de desempleo, pensiones jubilatorias, pagos de bienestar, ayuda alimenticia, seguro médico, etc. ¿Por qué no juntar todos estos beneficios en un singular pago mensual? Estos pagos serían suficientes para asegurar la seguridad básica social que todos tenemos de todas formas. Además también sería más justo que el sistema presente, en el cual se expropia de los frutos del trabajo de unas personas para redistribuírselos a otras. Sería, en efecto, una asistencia social sin redistribución.

 

Pero los pagos básicos que yo imagino no permitirían a la gente vivir en opulencia. Entonces la mayoría de la gente elegiría trabajar. Algunos incluso elegirían invertir sus cheques mensuales. Algunos otros preferirían diferirlos así pueden disfrutar mejor sus pensiones jubilatorias. Pero el entero carácter del trabajo sería cambiado, porque la gente trabajaría no porque tiene que. Sino que trabajaría porque quiere. El sueño socialista de la “decomodificación” del trabajo sería realizado.

Seguro, alguna gente podría elegir pasar su vida consumiendo drogas y tocando la guitarra. Pero uno de ellos puede ser el próximo Goethe o Wagner. Y seguramente haríamos mejor en extender la adolescencia de un millón de bohemios que soportar miles de ladrones como los Wolfowitzes, Madoffs, y Shylocks junto a todos sus sedientos de guerra y pornógrafos primos.

“¡Pero este sistema crearía deuda pública!” algunos pueden decir. Pero yo estoy hablando de la creación del dinero, no del préstamo. ¿Por qué el gobierno debería permitir a los bancos crear dinero y luego prestarlo, a interés, al gobierno, cuando el gobierno puede crear el dinero el mismo? La misma existencia de deuda pública va al tiempo en el cual el dinero tenía valor intrínseco (como el oro) que los bancos podían poseer y que el estado no podía inventar. Un gobierno que puede simplemente crear dinero no tiene necesidad de deuda pública.

“¡Pero este sistema crearía ociosidad!” esa es otra objeción. Sí, pero no hay nada de malo con el ocio. De hecho, como yo lo veo, el punto mismo del progreso social y tecnológico es crear un mundo en el cual las maquinas nos sacan todo el trabajo. El propósito de una política social sería crear las condiciones de una siempre creciente productividad a través del progreso científico y tecnológico.

Pero sería ecológicamente irresponsable, de hecho catastrófico, si la gente tomaría ganancias de la creciente productividad en la forma de más bienes de consumo o floreciente crecimiento demográfico. Entonces el final de la política social sería de mantener al mínimo el consumo apenas estable y cobrar las ganancias de productividad en términos de semanas cortas de trabajo. Mientras la productividad incrementa, sería posible de mantener un modo de vida medio confortable con 20 horas de trabajo por semana, luego 10, luego 5 y luego 1.

 

Cuando el trabajo semanal se acerque a las cero horas, estaríamos viviendo en una economía de “Star Trek” en la cual la escases de bienes físicos es abolida a través de la invención de fuentes de energías baratas, limpias e ilimitadas y el “replicator” que puede transformar energía en cualquier bien deseado, simplemente haciéndolo aparecer en la existencia. En un mundo así, la única escasez sería la capacidad de carga ecológica, que tendría que ser vigilada celosamente por la población  -o mandarlos para colonizar las estrellas, terraformar planetas muertos, crear imperios galácticos, etc

¿Pero qué haría la gente con su tiempo libre? Tal sociedad sería la culminación (y, yo sostengo, siguiendo a Hegel, el propósito interno oculto) de todo esfuerzo humano, desde el momento en el que el hombre se diferencia a sí mismo del animal y entró en la historia. Sería obviamente una farsa si la humanidad luchó por milenios tan sólo para darle vida a un mundo de indolentes, idiotas sin poder. Imagínense a Homero Simpson creando donas y Duff a partir de la nada mientras mira holoporno hasta que se vuelve una gelatina sin huesos flotando en una silla voladora como se mostró en Wall-E.  Esta Utopía sería un desperdicio de gente. Entonces, junto al progreso científico, tecnológico y social, necesitamos también perseguir progreso cultural, espiritual, y progreso genético para crear una raza digna de utopía.

Un trabajo es sólo algo que haces para hacer dinero para que puedas hacer las cosas que realmente disfrutas. Un trabajo sólo es un medio para hacer las cosas que son medios en sí mismos. Una vez que las máquinas nos pongan fuera del trabajo y los vagos y comedores de lotos se queden fuera de la pileta genética, la gente puede ocuparse en hacer las cosas que encuentran intrínsecamente satisfactorias: criar niños, escribir libros, tocar y componer música, escribir software, inventar máquinas, jugar deportes, tender jardines, perfeccionar recetas, avanzar la ciencia, pelear por la justicia, explorar el cosmos, etc.

Sería un reino de la libertad en la cual el potencial humano de crear belleza, de hacer bien y experimentar alegría estaría sin obstáculos de necesidad económica.

Esto es de lo que las cosas de ciencia ficción y otras utopías, marcan en la imaginación estadounidense. Pero el paradigma político dominante en estados unidos y en el resto del mundo blanco es profundamente regresivo y disgénico. Mientras los blancos sueñan de la Era Espacial, nuestro sistema se acerca a la Era de Piedra, adorando negros como héroes y dioses (Morgan Freeman actuó como Dios) y poniendo productos de mezcla disgenica en la oficina más alta de la tierra.

Si hemos de resumir el camino a las estrellas, deberíamos empezar por atender los cuatros principales males: la disgenesia,  la economía global,  la diversidad racial (incluyendo la inmigración no blanca), y capitalismo financiero.

ezra-pound--large-msg-138314185662¿Cómo llamamos a este paradigma económico alternativo? En el fondo, yo lo llamaría Nacional Socialismo. Pero el pequeño florilegio de las herejías que he compuesto arriba es en base principalmente a las ideas del Crédito Social de Clifford Hugh Douglas (1859-1952) y Alfred Richard Orage (1873-1934), parcialmente por Alan Watts, quien fue el que primero me introdujo a estas ideas, y Ezra Pound, que es el exponente más famoso del Crédito Social.

 
Es mi convicción que la Nueva Derecha de Norte América, sea provista de una alternativa genuina al existente sistema, debe romper con todas las formas de “libre mercado” económico ortodoxo y trabajar para recuperar y desarrollar la matriz rica de las teorías económicas de la Tercera Vía, incluyendo Crédito Social, Distribucionismo, Asociación de Gremios, Corporativismo, y Populismo. Este ensayo y otros, incluyendo los que han de venir, son mis intentos ingenuos de empezar una conversación con la esperanza de que pueda atraer a otros escritores que están más calificados de construir una crítica al capitalismo ortodoxo.

Crear un mundo ideal nos costaría, y a nuestros enemigos, un gran problema en términos reales. Pero el primer paso hacia la libertad,  tan solo el acto de imaginarlo, es totalmente gratuito.