Ezra Pound, sobre el Dinero.

Por Carolina Hartley – Mayo 26, 2010

Nunca estamos lejos de dinero. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y energía en busca de dinero. Pero, ¿cómo esta cosa pasó a convertirse en intermediario entre nosotros y el mundo que nos rodea? Antes de la aparición del dinero, se utilizaba el trueque. ¿Por qué el dinero suplanto al trueque y quien es el custodio del sistema de dinero?

Estas preguntas son peligrosas: Le costaron a Ezra Pound doce años. Pound fue víctima de la persecución política a instancias de los financieros y sus secuaces como Franklin Delano Roosevelt. Estas personas temían de Ezra porqué el preguntó “¿Cuál es la función del dinero?”, y se le ocurrió una respuesta incómoda.

Pound entiende que el dinero es un billete de Intercambio. Las personas que fabrican cosas pueden comerciar fácilmente con otras personas que fabrican cosas mediante el dinero. Sólo debe haber tanto dinero como cosas para el comercio. Otra forma de decir esto es: La oferta monetaria debe aumentar o disminuir según el cambio en la producción económica.

Aquí está el problema. Si la oferta monetaria crece más rápido que la cantidad de bienes que se produjeron, entonces el robo tiene lugar. El ladrón Crea dólares extraños y los gasta primero: en el momento en que el resto de nosotros esperamos a que un dólar valga una cierta cantidad. En el momento en que los dólares del ladrón hayan sido absorbidos por la economía, nos damos cuenta que nuestros dólares están comprando menos. Esta es la inflación. El ladrón se ha metido en nuestros ahorros y negociado con las cuentas de mala calidad.

¿Qué sucede cuando la oferta monetaria se contrae en comparación con los bienes producidos? A continuación, una nueva característica del dinero emerge. Los bienes no siempre son durables – tomar el pan, por ejemplo. Un panadero debe vender su pan en cuestión de días, de lo contrario se pierde. El dinero no está sujeto a tales consideraciones. Un ladrón puede acumular dinero hasta que los bienes del panadero se pudran, y luego comprar su panadería con un descuento enorme.

El “ladrón” en ambos de estos ejemplos tiene un lugar especial en la sociedad: que controla el suministro de dinero y “el dinero futuro” denominado crédito. El control de la oferta de dinero es poderío económico; es un privilegio soberano. Las personas que realmente controlan una nación controlan su suministro de dinero. [1]

La crítica de Pound de la clase financiera fue que eran malas soberanos. Manejaron la oferta de dinero para su propio beneficio: eran ladrones. En contraste, los Padres Fundadores eran buenos gobernantes porque diseñaron un sistema donde Congreso administraba la oferta de dinero; y el Congreso era responsable ante una gran franja de la población.

Pound identificó el agarre, la naturaleza tipo vampiro de las finanzas internacionales, y la naturaleza venal de sus partidarios en los gobiernos nacionales [2] Él estaba interesado en encontrar maneras de limitar sistemáticamente su poder:. Perfeccionar lo que comenzaron los Padres Fundadores en el artículo 1 Sección 8 de la Constitución Norteamericana. Esta es la razón por la cual Pound estudió la obra de Silvio Gesell.

Una de las ideas de Gesell fue eliminar la disparidad entre el dinero y los bienes perecederos. Una manera de hacer esto es la de descontar el valor de los billetes grandes con el tiempo: los tenedores de billetes grandes tendrían que conseguir que se fuesen sellados todos los meses, cada sello representa una disminución de su valor. De esta manera, los acaparadores asumirían el coste de su comportamiento y se les anima a la inversión. Denominaciones pequeñas no se descuentan.

Gesell reconoció que la economía es como un cuerpo y el dinero es como su sangre. Si la sangre se acumula sistemáticamente en un mismo lugar, resulta en una enfermedad. Su sello de descuento desalentó a que las personas se aprovechen de la simple falta de dinero de los demás. (Nota: esto es muy diferente de ser forzados a prestar dinero a personas que no son sujetos de crédito.) El ahorro en la forma de inversión fue alentado sistemáticamente.

Pound señala que el sistema de Gesell funcionó imperfectamente en Alberta, Canadá principalmente debido a errores de planificación que podrían ser fácilmente corregidos. El sistema funcionó muy bien en la localidad austriaca de Wörgl, y fue dado de baja con prontitud por los principales intereses financieros.

Estos intereses financieros estaban tratando de preservar su privilegio: que se beneficiaron del aumento de la productividad de las sociedades a las que ordeñaban. Pound no veía cómo por haber nacido en una familia de banqueros; o por comprar el último político; debiera darles el derecho a esos beneficios. A Ezra le gustaron las ideas de Major Clifford Douglas: la gente que trabajaba debía recibir esos beneficios. Esta es la esencia del Crédito Social.

El texto de la versión de 1933 del libro de Mayor Douglas Crédito Social, se puede encontrar aquí. Pound apreció las ideas de Clifford Douglas, pero pensó que necesitaban una mayor exploración. Lo que Pound realmente sentía apasionante era arreglar el problema de dinero. Ezra escribió durante la Gran Depresión, cuando, al igual que ahora, la gente era cautivada por la supuesta seguridad del oro.

Pound nunca fue un defensor del dinero respaldado por oro. Él entendió cuán fácilmente estos sistemas pueden ser subvertidos por controlar el suministro o el mercado de de compensación para la mercancía respaldo. Gran parte del poder de Gran Bretaña durante el siglo 19 vino del hecho de que Londres era el mercado de compensación para el oro; y otras naciones usaron una moneda bajo el patrón oro. Tuvieron que ir a Inglaterra para administrar su dinero!

En palabras de Ezra:

‘’El truco es simple. Cada vez que los Rothschild y otros caballeros en el negocio del oro tienen oro para vender, ellos elevan el precio. El público es engañado mediante propaganda de la devaluación del dólar, u otra unidad monetaria de acuerdo con el país elegido para ser victimizados. El argumento es que el alto precio de la unidad monetaria es perjudicial para el comercio de la nación.

Pero cuando la nación, es decir, el pueblo de esa nación posee el oro y los financieros poseen los dólares u otras unidades monetarias, el patrón oro se restaura. Esto eleva el valor del dólar y los ciudadanos de los países “ricos”, así como los ciudadanos de otras naciones, son engañados’’

 Para prevenir las naciones de ser “estafadas”, es por ello que Pound apoyó el fascismo en Italia. Vio el fascismo como el único sistema disponible para los italianos mediante el cual les era posible lidiar con la amenaza de las finanzas internacionales. El fascismo de Mussolini permitió al país ser gobernado a la usanza italiana – y hasta que los intereses bancarios angloamericanos fueron amenazados, la cosa funcionó mejor en Italia de lo que lo había hecho en mucho tiempo.

Pound nunca apoyó el fascismo en América. Tenemos nuestra Constitución, que describe un gobierno para los estadounidenses corren a la usanza estadounidense. Si no está roto, no lo arregles. Pound se dio cuenta de que el desafío de América estaba aplicando las leyes que ya tenemos. Leer su libro Jefferson y / o Mussolini para toda su argumentación. [3]

Ezra fue un verdadero historiador económico. Explicó su análisis de la siguiente manera:

“La definición de una idea, según lo observado por alguien que entienda los acontecimientos del día, puede arrojar más luz sobre el proceso histórico que muchos volúmenes.”

“La historia, vista por un economista monetarista, es una lucha continua entre los productores y no productores, y los que tratan de ganarse la vida mediante la inserción de un falso sistema de contabilidad entre los productores y su justa recompensa.”

 “Los usureros actúan a través de fraude, falsificación, supersticiones, hábitos y, cuando estos métodos no funcionan, ellos permiten perder una guerra. Todo gira en torno al monopolio, y los monopolios particulares giran alrededor del gran monopolio monetario ilusionista “.

El análisis de Pound identificó el cancro en la vida americana: La cooperación entre el gobierno y las finanzas para defraudar al público. “Monopolio monetario”. Los monopolios no existen sin la aprobación del gobierno tácito. Los beneficiarios del monopolio financiero han colaborado con los funcionarios venales contra los productores por un largo tiempo. La historia de las mayores fortunas de América, desde la Guerra Civil, al menos, han seguido esta tendencia.

Históricamente, la banca fue iniciada por familias como empresas privadas. A medida que estas empresas crecieron y se emitieron los recibos de depósitos de oro y plata, desarrollaron gradualmente la banca de “reserva fraccionaria” emitiendo más billetes de lo que poseían en oro en depósito. A pesar de que los reyes podían acuñar monedas de oro y plata que poseían en sus casas de la moneda real, la banca de reserva fraccional era un negocio peligroso, y los reyes no querían jugar con su poder soberano por entrar en ese negocio. Más bien, los reyes y en especial los parlamentos, se convirtieron en dependientes de estos banqueros de reservas fraccionarias para los préstamos, y otorgarían fueros de monopolio a un grupo de banqueros privados para crear un banco nacional o central que luego tendría el poder de regular el tamaño de la cantidad de dinero a través de sus actividades de reserva fraccionaria, a la vez que recoge los impuestos, emitía papel moneda nacional y vendía la deuda soberana en nombre del gobierno.

Estos bancos nacionales o centrales confirieron ventajas significativas a los bancos privados que organizan y les pertenecen. Los bancos privados fueron autorizados a pedir prestado a la ventanilla de descuento a precios especiales siempre que publicaran las reservas en el banco central. Por supuesto, la verdadera ventaja de el banco central para sus propietarios y organizadores era la información privilegiada. Durante los años del patrón oro, tener un asiento en el consejo de un banco central significaba que el insider sabría cuando los préstamos de emergencia estén al alza, telegrafiando el inicio probable de una crisis bancaria y caída de la bolsa. En el caso de la guerra, es una tarea fácil para un banco privado con asientos en varios bancos nacionales diferentes de calcular los depósitos y los ingresos de los estados litigantes y los préstamos que aseguran a financiar sus ejércitos, permitiendo así a los pocos privilegiados a apostar por un posible ganador.

El patrón oro era popular entre los banqueros por la sencilla razón de que la oferta de oro se incrementó de manera irregular pero en promedio más lentamente que el aumento de la población, lo que significa que el valor de los préstamos aumentaría gradualmente con el tiempo al igual que el gravamen de la amortización. Los deudores resentían el poder del oro, por lo tanto, el atractivo político de William Jennings Bryan y su famoso discurso de la “Cruz de Oro” . Coincidentemente el patrón oro fue finalmente abandonado en 1971, seis años después de que la píldora anticonceptiva descendió sobre el mundo civilizado.

Pound reconoció dos amenazas muy importantes para la comunidad bancaria internacional que surgieron del Tercer Reich. En primer lugar, Hitler abandonó el patrón oro, lo que significó que la Alemania nazi de repente tenía el poder para evitar el impago de su deuda en el futuro, simplemente mediante la impresión de dinero – un poder que los EE.UU. copiaron de Alemania al igual que copió las autopistas. En segundo lugar, y mucho más importante, el Reich tomó de vuelta el poder de los bancos centrales mediante el financiamiento de proyectos de infraestructura directamente, la emisión de notas en el pago a los trabajadores, contratistas y proveedores en lugar de primero tomar prestado el dinero de un banco central a interés. (Vea aquí y aquí). Si esta práctica se hubiera extendido, los banqueros no serían más poderoso que los fontaneros.

Por otra parte, siempre y cuando la oferta de este dinero recién impreso en forma de notas coincida con el aumento del PBN y la productividad futura de las nuevas carreteras, rieles y fábricas, la impresión de dinero no produciría necesariamente la inflación. El Reich también emitió deuda directamente a los ciudadanos y las empresas alemanas para financiar el milagro económico de Hitler, pero los bancos centrales perdieron el control de la oferta monetaria y la pérdieron la capacidad de desencadenar pánicos bancarios y depresiones en el interior del Reich. Era una amenaza mortal, y tenía que ser detenida. Pound estaba en lo cierto.

El experimento de Hitler en la libertad de la banca estaba rota, y la asociación de finanzas / gobierno se conservó a costa de millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial.

Esta colaboración entre finanzas / Gobierno explica el romance de las élites americanas con el socialismo internacional. Ellos no sabían cómo hacer dinero de otra manera. La competencia es un pecado. Monopolios gubernamentales organizados son rentables cuando se controla el gobierno. Si no hay restricciones nacionales sobre trasladar ganancias, pueden esconder su botín en paraísos fiscales. El crimen perfecto.

Pound recomendó los escritos de John Adams, Thomas Jefferson y Martin Van Buren [4] para una explicación práctica de cómo la joven República se arrebató a sí misma de las finanzas de Londres. Recomendó el estudio clásico (Política de Aristóteles y las obras de Demóstenes) para entender los trucos que los financieros utilizan. El dinero controlado a nivel nacional era la la política popular hasta la Guerra Civil; cuando Pound señala que una amnesia colectiva tomó la mente del público estadounidense. La tragedia y el olvido. Este es también el momento en que Lincoln dejó que los banqueros tomen el poder de nuevo con la National Banking Act.

Ezra no se deleitan con el victimismo. El “monopolio monetario” fue posible gracias a la pereza de los votantes. En su libro ”ABC de la Economía”, Pound castiga el público estadounidense por dejar que su dinero caiga en manos de los enemigos y los hombres irresponsables. Los estadounidenses alrededor del año 1930 eran ignorantes acerca del dinero y la banca; ahora la situación es aún peor. Es una tragedia nacional que hemos sido lo suficientemente vagos para dejar que el Congreso venda sus responsabilidades; y dejar que las élites hostiles controlen nuestro crédito.

La manera de arreglar la situación es disolver la Reserva Federal; Forzas al Congreso para gestionar la oferta de dinero como se describe en la Constitución; y votar la corrupción o incompetencia fuera de la oficina. Los patriotas revolucionarios nos dieron las herramientas; necesitamos dar un paso hasta la placa y utilizarlos.

Nuestra amnesia y la pereza han ofrecido demasiada ayuda. Pound señaló que las élites hostiles estaban sobrerrepresentadas en el mundo académico y los medios de comunicación – una situación que se ha agravado con el tiempo. Ahora estamos recogiendo la cosecha: las escuelas que carecen de los clásicos; universidades que enseñan Economía castrada; y el hijo de Gloria Vanderbilt en la televisión. Ezra lo vio venir, y él nos dijo cómo solucionarlo.

 


 

Carolina Hartley (email ) es licenciada en Finanzas y Economía de la Universidad de Chicago. Ella también es estudiante de la estética y la historia social, aunque no desde la perspectiva ortodoxa.

 [1] la recomendación reiterada de la Pound del trabajo de Christopher Hollis ‘Las Dos Naciones” se basa en la excelente explicación del libro del poder económico británico durante los siglos. Regresar al texto.

[2] “Ezra Pound discursos”: Radio Discursos de la Segunda Guerra Mundial. Editado por Leonard W. Doob. Greenwood Press, 1978. Regresar al texto.

 [3] Pound recomienda la correspondencia entre John Adams y Thomas Jefferson y los escritos de Van Buren para la historia económica de los Estados Unidos.

 Panfletos de Pound en dinero son excelentes; el primer “Una introducción a la naturaleza económica de los Estados Unidos” y “una tarjeta de visita” son particularmente útiles. (Publicado por Peter Russell, Londres. 1950.) Regresar al texto.

 [4] Las Obras de John Adams: segundo Presidente de los Estados Unidos: con vida del autor, notas e ilustraciones, por su nieto, Charles Francis Adams. Little, Brown and Co. de Boston desde 1850 hasta 1856.

 Los escritos de Thomas Jefferson, Memorial Edition, Volúmenes XX, Washington, 1903-1904.

 La autobiografía de Martin Van Buren, escrita en 1854 y que permanece en manuscrito hasta su publicación como Vol. II del “Informe Anual de la Asociación Histórica Americana para el año 1918,” Government Printing Office Washington 1920.

 Pound también recomienda ”Jefferson y Hamilton” por Claude G. Bower. Regresar al texto.

 URL Fuente: http://www.theoccidentalobserver.net/authors/Ezra-Pound-on-Money.html

Anuncios

Las causas de fondo de las recurrentes crisis financieras globales

Henry C.K Liu

Graves crisis financieras globales se han venido sucediendo década tras década: el desplome de 1987, la crisis financiera asiática de 1997 y la crisis crediticia de 2007.  Esa recurrente pauta ha sido generada por la total desregulación financiera a escala planetaria. Pero las causas de fondo han sido la hegemonía del dólar y el consenso de Washington.

El caso de Grecia

Siguiendo un mal dado asesoramiento neoliberal y fundamentalista de mercado, Grecia abandonó su moneda nacional, la dracma, a favor del euro en 2002. Este paso, críticamente cargada de consecuencias, permitió al gobierno griego beneficiarse de la fortaleza del euro no derivada, huelga decirlo, de la fortaleza de la economía griega, sino de la fortaleza de las economías más fuertes de la eurozona para contratar préstamos a tasas de interés más bajas, respaldadas con el colateral de activos griegos denominados en euros. Con nuevo crédito disponible, Grecia se emborrachó con el gasto financiado por la deuda, con proyectos de elevado perfil, como las Olimpíadas de Atenas 2004, que dejaron a la nación griega con una enorme deuda soberana no denominada en su moneda nacional. Estos empréstitos públicos en tiempos de auge significaban una manifiesta distorsión de las políticas económicas keynesianas de financiación del déficit, consistentes en enfrentarse a las recesiones cíclicas respaldándose en los excedentes acumulados en los ciclos de auge. Lo que hizo Grecia, al revés, fue acumular masivamente deuda mientras se hinchaba su burbuja económica inducida por la deuda.

La trampa del euro

Al adoptar el euro, una moneda gestionada por la política monetaria del supra-nacional Banco Central Europeo (BCE), Grecia abdicó voluntariamente de su soberanía en materia de política monetaria nacional, y eso en la confianza, falsamente confortable, de que una política monetaria supra-nacional diseñada para las economías más robustas de la eurozona funcionaría también para una Grecia endeudada hasta las cejas. Como Estado miembro de la eurozona, Grecia puede ingresar y tomar prestados euros sin verse afectada por tasas de cambio, pero no puede emitir euros aun a costa de inflación. La incapacidad de emitir euros expone a Grecia al riesgo de quiebra de la deuda soberana en caso de déficit fiscal prolongado, y la deja sin las opciones abiertas a una solución monetaria nacional independiente, como la devaluación de la moneda nacional. A despecho de la verborrea sobre el euro como incipiente alternativa al dólar como moneda de reserva, el euro no es en realidad sino otra moneda derivada del dólar. A pesar de que el PIB de la Unión Europea es mayor que el de los EEUU, el dólar sigue dominando los mercados financieros en todo el mundo como moneda de referencia a causa de la hegemonía política del mismo, que exige la denominación en dólares de todas las mercancías básicas. El petróleo puede comprarse con euros, pero a precios sujetos al valor de cambio del euro en relación con el dólar. Ocurre, simplemente, que la Unión Europea, no posee el poder geopolítico que los EEUU vienen teniendo desde el final de la II GuerraMundial.

La hegemonía del dólar y el Consenso de Washington

El crecimiento económico bajo la hegemonía política del dólar exige que las naciones que participan en los mercados sigan las reglas del Consenso de Washington, un término acuñado en 1990 por un economista del Institute of International Economics, John Williamson, para resumir la sincronizada ideología de los economistas del establishment radicados en Washington, una ideología que reverberó a escala planetaria durante un cuarto de siglo como evangelio de las reformas económicas indispensables para el crecimiento en una economía de mercado globalizada. Esa ideología ha metido a buena parte del globo en crisis financieras recurrentes. Inicialmente aplicado a América Latina, y finalmente a todas las economías en vías de desarrollo, el Consenso de Washington ha terminado por ser sinónimo de la doctrina del neoliberalismo globalizado o fundamentalismo de mercado y a describir,en un angosto marco de limitaciones ideológicas, un conjunto de prescripciones políticas universales fundadas en principios de libre mercado y disciplina monetaria. Promueve para todas las economías control macroeconómico, apertura comercial, medidas microeconómicas favorables al mercado, privatización y desregulación en beneficio de una fe ideológicamente dogmática en la capacidad del mercado para resolver más eficientemente cualesquiera de los problemas socio-económicos. Con el obscurantismo dogmático va también la resuelta negativa a admitir la obvia contradicción entre la pretendida eficiencia teórica del mercado y la empírica incapacidad para erradicar la pobreza o las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza.

Vuelve la pugna entre el capital y los salarios

El crecimiento del capital financiero ha de lograrse a expensas del crecimiento del capital humano. El equilibrio monetario sin perturbaciones inflacionarias ha de lograrse manteniendo los salarios bajos a través del desempleo estructural. Las bolsas de pobreza en la periferia se consideran en el precio necesario para la prosperidad del centro. Dogmas de ese jaez confieren al desempleo y a la pobreza, verdadera catástrofe económica, una inmerecida aura de respetabilidad conceptual. La intervención del Estado ha sido traída acolación sobre todo para reducir el poder de los trabajadores en el mercado a favor del capital y favorecer mecanismos de mercado descaradamente predatorios.

El conjunto de reformas prescritas por el Consenso de Washington se compone de 10directrices: 1) disciplina fiscal; 2) reorientación del gasto público hacia áreas que ofrezcan rendimientos económicos elevados; 3) reformas fiscales para bajar los tipos marginales y ensanchar la base fiscal; 4) liberalización de los tipos de interés; 5) tasas de cambio competitivas; 6) liberalización del comercio; 7) liberalización de la inversión exterior directa (IED); 8)privatización 9) desregulación; y 10) afianzamiento de los derechos depropiedad privada.

Los Estados abdican de sus responsabilidades

Esas directrices vienen a sumarse por doquier a a una reducción generalizada del papel central del Estado en la economía, de su primaria obligación de proteger a los débiles frente a los fuertes, de fuera y de dentro. El desempleo y la pobreza son entonces vistos como fenómenos temporales, morralla transitoriamente caída en el proceso de selección natural de los mercados, efectos inevitables de una evolución económica que, a largo plazo, generará una economía más robusta.

Los economistas neoliberales arguyen que el desempleo y la pobreza,plagas económicas letales en el corto plazo, pueden traer consigo beneficios macroeconómicos en el plazo largo. Hay gente para todo: también algunos historiadores arguyen perversamente que la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias beneficiosas a largo plazo para la sociedad europea.

La resultante escasez de fuerza de trabajo empujó, a corto plazo, al alza los salarios a mediados del siglo XIV, y el súbito incremento de la mortalidad trajo consigo una sobreabundancia de bienes, lo que hizo que se desplomaran los precios. Esas dos tendencias provocaron causalmente un incremento del nivel de vida de los supervivientes. Sin embargo, la escasez de mano de obra causada por la Peste Negra forzó a los terratenientes a frenar el proceso de liberación de los siervos y a extraer más trabajo de ellos. En reacción a eso, los campesinos se sirvieron en muchos frentes de su acrecido poder de mercado para exigir un tratamiento más equitativo o para aligerar las cargas soportadas. Frustrados,los gremios se rebelaron en las ciudades y los campesinos se rebelaron en el campo. La Jacquerie francesa de 1358, la Revuelta Campesina en la Inglaterra de1381, la Rebelión Catalana de 1395, así como muchas revueltas en Alemania, muestran hasta qué punto llegó la mortalidad a quebrantar las relaciones económicas y sociales tradicionales.

El neoliberalismo ha generado en el último cuarto de siglo una situación que se traduce en violentas protestas políticas en todo el globo, siendo la forma más extremista de las mismas el terrorismo. Pero al menos la plaga bubónica fue desencadenada por la naturaleza, no por una idea fija ideológica humana. Y el neoliberalismo mantiene a los trabajadores en el desempleo, pero vivos, con ayudas de subsistencia, al tiempo que conserva una perpetua reserva de trabajo excedente para evitar que los salarios suban a causa de escasez de fuerza de trabajo, lo que monta tanto como eliminar hasta los crueles beneficios a largo plazo de la Peste Negra.

Encogimiento del Estado

El Consenso de Washington ha venido siendo caracterizado como un encogimiento del Estado (Informe anual de la las NacionesUnidas, 1998) y un nuevo imperialismo (M Shahid Alam, Does SovereigntyMatter for Economic Growth?, 1999). Pero el daño real provocado por ese Consenso dista aún por mucho de ser comúnmente reconocido: en lo que realmente consiste es en un conjunto de prescripciones para generar Estados fracasados entre las economías en vías de desarrollo que participan en los mercados financieros globalizados. Incluso en las economías desarrolladas, el neoliberalismo genera un síndrome, tan peligroso como generalmente inadvertido, de Estadofallido. [1]

 

NOTA: [1] Véase mi artículo del 3 de febrero de 2005: World Order, FailedStates and Terrorism, señaladamente la primera parte (de 10): The FailedState Cancer.
El presente artículo resume un trabajo extenso publicado Aquí.Henry C.K. Liu es un reconocido analista económico y político que escribe regularmente en Asia Times. Es consejero del RooseveltInstitute norteamericano, y forma parte del equipo rector de la revista New Deal 2.0.

Fuente: http://www.nextnewdeal.net/root-causes-recurring-global-financial-crises

El enigma capitalista.

Recuerdo que en mis tiempos de universitario, los catedráticos de cualquier tendencia política hablaban del señor Marx con un tono siempre apologético y casi de santidad. Uno, que por naturaleza era algo curiosillo, muy desconfiando y bastante rebelde, decidió por cuenta y riesgo propios adentrarse en los mundos nirvánicos de la mencionada santidad de los barbudos y así fue cómo empecé a leer El Capital. Nunca terminé de leerlo. De hecho sólo conozco un ser humano que ha sido capaz de tal proeza.  Me acuerdo que, a medida que avanzaba en la soporífera lectura, iba en aumento mi grado de estupefacción. Me habían explicado que ese libro tenía todas las claves para conocer y explicar el capitalismo. Pero una vez puesto en faena, constaté que las dudas del principio persistían a lo largo de sus cientos de páginas. El mamotrético libro de la suprema santidad de los acólitos de Tréveris, sólo me proporcionaba decepciones. Pues decepcionante es abrir el libro de las supuestas fórmulas que todo lo resuelven  y no hallar ninguna respuesta a tus interrogantes. El libro en cuestión se pierde en una interminable retahíla de ejemplos descriptivos que a nada conducen. Pero de todo lo expuesto por el santo padre de la supuesta economía alternativa, no hay un sola clave de cuál es la raíz del problema capitalista. El barbudo sólo insiste, obsesivamente, en un punto: la plusvalía ¡pues vale! ¡Vale!, y ¿qué más es el capitalismo?, ¿dónde está su matriz?, ¿dónde su esencia originaria? Preguntas que no son contestadas y ni siquiera planteadas.

No había respuesta a mis interrogantes. La religión del hijo de Tréveris nada me había resuelto. Y no dejaba de estar sorprendido de que al mentado santo se le atribuyeran tantas virtudes, aportando tan pocas respuestas.

Pasaron los años y un día adquirí  El enigma capitalista, de un desconocido señor, que respondía al nombre de Joaquín Bochaca. Caballero desconocido para la multitud, sin barbas, sin pretensiones de ninguna santidad, sin ribetes de aspirar a crear ninguna religión, pero certero, muy certero en sus conclusiones. Supongo que por esto ha pasado desapercibido. La lectura de ese poco conocido libro fuer para mí una revelación, un impacto. En 123 páginas, contestaba todo lo que el prominente barbudo no había ni tan siquiera intuido en centenares y centenares de hojas.

A veces lo difícil, no es saber las cosas sino saberlas explicar fácilmente. Lo complicado de los conocimientos no es adquirirlos sino, muchas veces, saberlos transmitir de manera asequible pero sin desnaturalizarlos. De la sabiduría lo difícil es la pedagogía. La virtud del libro del señor Bochaca es que supo hacer claro, sencillo y evidente, aquello que es muy complejo. Es, sin duda, el mejor estudio que existe sobre qué es el capitalismo.

Con un lenguaje asequible a todos los públicos, con los ejemplos justos y necesarios y sin perderse en una innecesaria exhibición de conocimientos, va directo a la sustancia del problema. Desde la primera página ha cogido el toro por los cuernos. Y empieza a dar respuestas, una detrás de otra, a todas las dudas que, durante años, habían barruntado por mi, entonces joven, mente.

¿Qué es el capitalismo? ¿Cuál es su verdadera base? ¿Cuál es su auténtica esencia? La respuesta es tan elemental que tal ver por eso pasa desapercibida: el dinero. Curiosamente el barbudo de Tréveris, no dedica ni una sola palabra no al origen, ni a la importancia de quienes controlan en dinero, ni al mundo de la banca. ¿Cómo se puede pretender analizar el capitalismo, sin haber estudiado de dónde sale el dinero, quién lo crea y por qué lo crea? No deja de sorprendernos este preocupante desconocimiento del barbudo. Pero prosigamos…

La clave es el dinero. Pero ese dinero es de propiedad privada. ¿Sorprendente? Sí, pero tan cierto como que el sol sale todas las mañanas. Todas las grandes entidades financieras del mundo, empezando por la Reserva Federal de los EE.UU son privadas. Quien tiene la potestad de ordenar la creación del dinero, es quien tiene el verdadero control de la savia de la economía. Sobre esta savia, y en un segundo círculo, se crearán los bancos, los empréstitos, las hipotecas, las transacciones, las grandes operaciones financieras y un largo etc. Quien tiene el control del dinero, controla este segundo círculo que, convencionalmente llamamos economía, y quien controla la economía, controlará la política: quien controla el dinero, la economía yl apolítica, es el amo del mundo e impone sus criterios. Así de simple.

Puesto ante esta evidencia ponernos a habla de burguesía, superestructura, macroeconomía, plusvalía, propiedad privada de los medios de producción, lucha de clases y similares, es puro bla, bla, bla… Una cortina de humo.

Es de sentido común que los amos del dinero  serán una minoría, un grupo reducidísimo de familias. Una verdadera elite del dinero.

Esta elite, estos verdaderos amos y señores del mundo, tienen en sus manos todos los resortes de la sociedad, absolutamente todos. Nada se les puede escapar pues sin ellos (más exactamente el dinero) nada funciona, nada es viable, en las actuales circunstancias. Por tanto ellos deciden el momento oportuno (oportuno para sus intereses, evidentemente) de las crisis, de las recuperaciones económicas, de las pérdidas de poder adquisitivo, de las deudas, de las inflaciones, de las ficción del patrón Oro, de la carta blanca otorgada a la baca, de qué países son de primera, segunda o tercera división y un largo etc.

Estos amos del dinero han perseguido desde el primer momento un único y prioritario objetico; la subversión del orden económico natural:

Este orden económico natural, se ha basado siempre en cinco premisas esenciales:

 

1)      La moneda es un instrumento de medida y cambio y no una mercancía (1)

2)      “La riqueza de una nación reside en el trabajo y la cultura de sus habitantes” (2)

3)      “Lo primero, lo esencial, es la agricultura y no sólo desde un punto de vista primario, existencial sino espiritual. La agricultura significa la asociación de los hombres con su tierra natal; es la vida misma de los pueblos y aldeas, es la raigambre a la que pertenecemos” (3)

4)      “Si la agricultura es imprescindible para existir, es decir, para sobrevivir, la industria lo es para vivir, materialmente hablando, y para llevar a cabo una gran política, si queremos referirnos al aspecto total, es decir, político de la nación” (4)

5)      “La finalidad del comercio exterior consiste en importar de otros países lo que no puede producirse –o se produce demasiado caro- en el propio, y exportar al extranjero los propios excedentes que allí se pueden necesitar” (5)

La consciente subversión de este esquema natural, ha tenido dos objetivos básicos

Romper el esquema de las sociedades europeas que, gracias a la agricultura, aún conservaban un cierto sentido de identidad y un cierto aire de espiritualidad.

Simple, lisa y llanamente, conseguir los mayores beneficios posibles en el menor tiempo posible.

La demolición de la economía natural ha sido sustituida por la prostitución de la economía ante la fianza (6). El modelo resultante es el actual: alta política financiera en todo su esplendor. De esta realidad han derivado todos los restantes problemas e incertidumbres.

Hecha la anatomía del capitalismo, el auto se dispone a darle al lector las indicaciones de cuáles pueden ser las soluciones (7). Cualquier posible solución pasa, evidentemente, por restablecer el orden económico natural y para este fin es imprescindible restablecer el control estatal del dinero. Una vez dado este paso se ha de crear un nuevo patrón económico que tenga como equivalente el trabajo, y finalmente la “admisión del principio de que la máquina debe quitar trabajo al hombre, y realizándolo de la mejor, más  rápida y más barata manera posible” (8). Operativamente el Estado creará una “hipoteca económica” sobre las capacidades, recursos, diseños, producción, potencialidades y habilidades de todo tipo que tenga la nación, en cualquiera de sus facetas. Es decir, se emitirá dinero sobre la capacidad real que tiene un pueblo para crear cosas reales, para crear una riqueza real. Es una economía ajustada a la realidad natural de los recursos y capacitaciones laborales de una sociedad. Y si queremos mantener el equilibrio económico en las relaciones exteriores, entonces se tiene que ajustar al principio del intercambio. Resumiendo: el trabajo genera riqueza y esta riqueza devenga en el que trabaja y todo ello garantizado por el interés del propio Estado. Esto es una economía real y natural. La actual es una economía virtual y que se sostiene casi de milagro, ya que no tiene ninguna sólida base, todo es ficticio.

Otro aspecto a tener muy en consideración en esta nueva economía, ha de ser la prohibición total de cualquier forma de usura o especulación (especialmente en productos de alimentación, ropa y otros productos que el Estado pueda considerar de interés prioritario), la existencia de una propiedad privada limitada y responsable, y la desaparición del mayor número posible de intermediarios, especialmente en los productos de primera necesidad. Este último paso facilitaría la congelación de la inflación. Los bancos volverían a su función natural; guardar los ahorros de sus imponentes.

El señor Bochaca (9) siempre ha dejado muy claro que cualquier alternativa económica nacida en el propio sistema, no es una alternativa creíble.  Cualquier pretendida alternativa que no aborde, prioritariamente, el problema de quién es el amo del dinero, tampoco es creíble. Los males del actual modelo económico, sólo se pueden resolver actuando sobre la auténtica esencia de todo el entramado y retornándole a la economía su codificación de instrumento diseñado para ayudar al correcto funcionamiento de una sociedad y nunca para someterla a la tiranía del dinero

 

Claudi Abril

Fuente: http://identidadytradicion.blogia.com/2010/110701-el-enigma-capitalista.php

  1. J. Bochaca El enigma capitalista, Barcelona 1977, p. 3
  2. 2.       Ídem
  3. Ob. Cit, p. 51. El autor en esta reflexión sigue el mismo orden de ideas que Napoleón ya expuso en su tiempo.
  4. 4.       Ídem
  5. 5.       Ídem
  6. Ob. Cit, pp. 56-68
  7. Ob. Cit, pp.101-123
  8. Ob. Cit, p.103
  9. En su libro ya citado o en La Finanza y el poder y en muchos otros artículos conferencias y entrevista personales.

 

Libro Completo PDF: El Enigma Capitalista – Joaquin Bochaca.
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/09/enigma-capitalista.pdf

Dinero a partir de la nada

Greg Johnson.
English original here

Todo el mundo sabe que necesitas trabajar por tu dinero. Y si alguien tan solo te da dinero, eso sólo puede ser por la expropiación del trabajo de alguien más. El dinero no crece después de todo en los árboles. 

¿Pero es esto realmente verdad? Sólo porque vos trabajes por tu dinero, ¿el hombre que te pagó también trabajó por él? ¿Y qué hay del hombre que le pagó a él? Si seguís el rastro del dinero por suficiente tiempo, vas a encontrar a alguien que no trabajó por su dinero. Él simplemente lo obtuvo por nada. Ni siquiera tuvo que tomarse el trabajo de recogerlo de los árboles. Él solamente lo creó de la nada mediante la contabilidad. Llamamos a este hombre un banquero.

A diferencia de las personas que tienen que producir cosas de valor real antes de que puedan contarlas y poner números en un libro, el banquero crea su producto simplemente por operaciones contables. Toda la panoplia de servicios bancarios –cuentas de cheques, cuentas de ahorro, tostadoras gratis, cheques con patitos o perros labradores de oro impreso en ellos- son, por decirlo de alguna forma, accesorios para disfrazar el hecho de que el núcleo del sistema bancario es la pura creación del dinero a partir de la nada.

Cuando era chico, uno de los bancos de mi ciudad natal daba alcancías con forma de cerdos a los niños.  Hoy, eso parece un golpe maestro de la propaganda, alimentando la impresión que los bancos reales, como las alcancías, sólo pueden dar el dinero que les es introducido. Pero los bancos no están requeridos de mantener los depósitos a mano. Ellos los prestan. Cada dólar en su cuenta de cheques o de ahorros está prestado diez veces. Así es como los banqueros de forma simple crean dinero a través de la contabilidad. Y eso es sólo el principio de como los banqueros crean dinero. Y los banqueros pueden hacerlo incluso si no operan en edificios con columnas griegas en la fachada y ventanillas dentro, incluso si ellos no tienen cuentas de cheques o ahorro y todos los otros accesorios que asociamos con los bancos.bancos-crean-dinero-reserva-fraccionaria

Pero incluso a el dinero que prestas que fue creado a partir de la nada, aún tienes que pagar por él, con interés. Y cuando lo pagas, no puedes solo crear el dinero. Tienes que trabajar por él. Tienes que proveer bienes y servicios reales. Entonces los banqueros, prestando el dinero que crearon a partir de la nada, ganan una hipoteca de la producción futura de bienes y servicios del mundo real.

¿Qué es el dinero de todas formas? El dinero es un medio de intercambio que permite a uno convertir los frutos del trabajo de uno en fichas fácilmente transportables que pueden ser intercambiadas por los frutos del trabajo de otras personas. Lo que uno elige como fichas realmente no importa. El dinero puede ser pedazos de metal brillante, papeles coloridos, información electrónica en las computadoras, o conchas, siempre y cuando sean aceptadas por el carnicero, el panadero, y el creador de velas.

El dinero no necesita tener ningún valor intrínseco. De hecho, ayuda si su valor intrínseco está cerca de la nada, de otra forma la gente lo acumularía en lugar de hacerlo circular, lo que causaría un problema económico conocido como deflación, en el cual el dinero es una comodidad la cual su valor incrementa porque su recurso disminuye. (Cuando el dinero es una comodidad en la cual su recurso aumenta y su valor decrece, es llamada inflación. Es digno de preguntarse: ¿Puede alguien evitar a ambos males si el dinero no tiene valor en sí mismo, por ejemplo, si no es una comodidad que puede ser comprada y vendida al lado de ladrillos y mantequilla?)

Si el mejor dinero no tiene valor intrínseco, entonces el peor tipo de dinero sería los metales preciosos. La mejor forma de dinero sería enteramente intangible, solo datos en una computadora. Incluso el dinero en papel puede ser acumulado, por ejemplo, cuando el precio del papel higiénico incrementa. (Quizás la mejor manera de asegurarse que el dinero no sea acumulado es simplemente imprimiendo una fecha de expiración en él.)

Idealmente el dinero debería ser un humilde sirviente de la economía real, que produce bienes y servicios reales. Pero el dinero creció y se convirtió en un tirano celoso que interfiere con la verdadera economía. El ejemplo más simple es tu crisis económica promedio. En una economía en depresión, la tierra no se vuelve de golpe estéril.  Las ubres de las vacas no se secan. Los hombres de pronto no se vuelven vagos y estúpidos. El sol sigue brillando; las cosechas siguen creciendo; las gallinas siguen poniendo; la gente sigue trabajando. Los bienes se apilan en depósitos y tiendas. Y del lado de la demanda, la gente aún necesita comer. Pero los silos están repletos y la gente está famélica porque, por alguna misteriosa razón, de pronto “no hay suficiente dinero”.

La gente no tiene dinero para gastar, o tienen miedo de partir con el dinero que si tienen, porque el clima es incierto. Después de todo, del otro lado del mundo, una estafa ha sido descubierta; un banco ha colapsado; una burbuja especulativa ha explotado. Entonces, naturalmente, de regreso en Hooterville, las tiendas están llenas de leche agria y vegetales descompuestos y los niños están yendo a dormir hambrientos.

Si un hombre sano naufragara en una isla fértil, el no pasaría hambre por falta de dinero. Pero en esta vasta y fértil isla que llamamos Tierra, la gente se muere de hambre en el medio de mucha comida porque hemos aceptado el dominio de una economía monetaria que interrumpe a la economía real. Esa no es forma de manejar un planeta.

La solución obvia es simplemente incrementar el suministro de dinero. Uno debe tomar la demanda del consumo efectiva así el mercado se limpia y la vida sigue. Y la forma más simple de hacerlo para el gobierno es imprimir dinero y dárselo a la gente. ¿Se acuerdan los “cheques de estímulo” de George W. Bush en el 2008? Ese fue dinero por nada, entregado a la gente para estimular la actividad económica. El efecto, por supuesto, despreciable. Pero era moralmente y económicamente más aceptable que los masivos “rescates” y el plan de estímulo de Obama que lo siguió.

Mientras los cheques de Bush fueron directamente a millones de consumidores, que inyectaron el dinero directamente en la economía cuando compraron bienes y servicios, los gastos de los rescates y estímulos fueron a un grupo pequeño de personas acomodadas políticamente. Resulta que, además, muy poco de ese dinero fue para estimular a la economía de EEUU. En realidad, mucho fue invertido afuera. Otros recipientes de los rescates retuvieron su dinero, con la esperanza de que ellos pudieran comprar verdaderos recursos por poco dinero si la economía seguía avanzando hacia la depresión. Aún más, cualquier dinero que entró en la economía de EEUU vino con hilos atados: la necesidad de repagar el principal y el interés. Al menos con los cheques de Bush, el dinero iba directamente a la economía sin hilos atados en compras directas de bienes y servicios.

Pero, como hemos visto, el dinero a partir de la nada no es simplemente una parte ocasional de una medida de estímulo de emergencia. Es el negocio normal de los bancos.

Pero si el dinero es creado a partir de la nada todo el tiempo, nos tenemos que preguntar: ¿Esto se le debe dejar a los bancos, o hay una forma mejor de hacerlo?

¿Por qué no simplemente dejar que el gobierno cree el dinero y lo envíe a cada individuo en un cheque mensual, para que lo gaste como le parezca adecuado? Este dinero estimularía la economía de forma directa, a través de la compra de bienes y servicios, mientras que el dinero creado por los bancos en la forma de préstamos debe ser pagado, con interés, creando una clase parasitaria de gente que obtiene una parte de la producción real mediante el préstamo con interés una mercancía que ellos obtienen por nada.

Una vez más, todos los sectores de producción de bienes y servicios reales tienen costos contables y de inventario pero la producción real tiene que venir primero. Tienes que hacer los juguetes antes de que puedas contarlos. Con los bancos, el dinero es creado por simples operaciones contables, por ejemplo, la concesión de préstamos. Los banqueros “producen” meramente haciendo malabares con los números.

Pero si el dinero por nada es simplemente una característica de la economía moderna, ¿por qué no cortar los parásitos intermediarios del “sector privado” y simplemente disponemos del gobierno a crear dinero y distribuirlo directamente a los consumidores?

¿Por qué es preferible el gobierno al sector privado como creador del dinero? Porque, a diferencia de los negocios privados, el gobierno le responde al público. Su propósito es asegurar el bien común. Aún más, cuando el sector financiero privado está en crisis, los banqueros miran al gobierno para que los rescate –a expensas de los que pagan impuestos. Es tiempo que el gobierno rescate a la gente- a expensas de los bancos. Repudiemos todas nuestras deudas y empecemos de nuevo con un nuevo sistema financiero.

“¡Pero simplemente crear dinero y enviarlo sería inflacionario!” algunos podrán decir. Verdad. Pero no sería más inflacionario que permitir a los bancos crear dinero.

Aún más, hay un problema más profundo aquí: ¿Es la inflación o deflación simplemente un producto de la comodificación del dinero? La comodificación del dinero significa que el dinero no es simplemente una herramienta de cambio, pero una comodidad que es intercambiada, una comodidad con un costo en sí mismo (interés). ¿Sería posible el decomodificar el dinero, por ejemplo, al eliminar el interés y un mercado secundario en el dinero, de forma particular o conjunta? ¿Acaso la creación de dinero que expira después de un tiempo corta con la comodificación del dinero?

 

“¡Pero el dinero por nada sería socialismo!” algunos dirán. Sí, estoy proponiendo la socialización de la creación y distribución del dinero. Pero lo que hace la gente con el dinero en ese punto es a su propio criterio. El sistema que propongo es completamente consistente con la propiedad privada y las empresas privadas. De hecho, le daría más fuerza y seguridad a ellos, porque eliminaría a la clase parasitaria de gente que sigilosamente daña a la verdadera economía, y ocasionalmente la lleva a crisis, por crear y prestar dinero que es gratis para ellos y debería ser gratis para todos.

 

“¿Pero cómo los negocios se capitalizan a sí mismos sin los préstamos bancarios?” Esa es una buena pregunta. Quizás la mejor respuesta es decir que igual a como los consumidores individuales podrían obtener dinero a partir de la nada del estado, los productores encomiables podrían hacerlo también. Pero nada de mi propuesta podría prevenir a los bancos y uniones de crédito de formarse para capitalizar negocios. Pero a ellos no se les estaría permitido crear dinero a partir de la nada. Ellos tendrían que atraer fondos pagando interés, y luego prestarlo de sus depósitos –y sólo de sus depósitos- a interés a empresarios con valor crediticio. Para hacer esto, los bancos deberían de ofrecer  serio interés para los ahorros y cobrar serio interés en los préstamos, pero se podría hacer. Sería definitivamente dinero apretado, aunque, podría ser algo bueno a la larga, ya que desalentaría a las inversiones especulativas. Por supuesto si el dinero sería inutilizable a la larga por su vencimiento, no tendría sentido ahorrarlo. Pero nada de esto debería ser necesario si es viable la opción del estado que financia libre de interés. Es ciertamente una pregunta que vale explorar.

 

Nada, por otra parte, prevendría a los empresarios de capitalizarse a sí mismos vendiendo partes y pagando dividendos.

 

“¿Pero no debería la gente trabajar por su dinero?” Sí y no. El dinero necesita entrar en circulación. Y la asistencia social moderna del estado le da a la gente dinero para nada todo el tiempo en forma de seguro de desempleo, pensiones jubilatorias, pagos de bienestar, ayuda alimenticia, seguro médico, etc. ¿Por qué no juntar todos estos beneficios en un singular pago mensual? Estos pagos serían suficientes para asegurar la seguridad básica social que todos tenemos de todas formas. Además también sería más justo que el sistema presente, en el cual se expropia de los frutos del trabajo de unas personas para redistribuírselos a otras. Sería, en efecto, una asistencia social sin redistribución.

 

Pero los pagos básicos que yo imagino no permitirían a la gente vivir en opulencia. Entonces la mayoría de la gente elegiría trabajar. Algunos incluso elegirían invertir sus cheques mensuales. Algunos otros preferirían diferirlos así pueden disfrutar mejor sus pensiones jubilatorias. Pero el entero carácter del trabajo sería cambiado, porque la gente trabajaría no porque tiene que. Sino que trabajaría porque quiere. El sueño socialista de la “decomodificación” del trabajo sería realizado.

Seguro, alguna gente podría elegir pasar su vida consumiendo drogas y tocando la guitarra. Pero uno de ellos puede ser el próximo Goethe o Wagner. Y seguramente haríamos mejor en extender la adolescencia de un millón de bohemios que soportar miles de ladrones como los Wolfowitzes, Madoffs, y Shylocks junto a todos sus sedientos de guerra y pornógrafos primos.

“¡Pero este sistema crearía deuda pública!” algunos pueden decir. Pero yo estoy hablando de la creación del dinero, no del préstamo. ¿Por qué el gobierno debería permitir a los bancos crear dinero y luego prestarlo, a interés, al gobierno, cuando el gobierno puede crear el dinero el mismo? La misma existencia de deuda pública va al tiempo en el cual el dinero tenía valor intrínseco (como el oro) que los bancos podían poseer y que el estado no podía inventar. Un gobierno que puede simplemente crear dinero no tiene necesidad de deuda pública.

“¡Pero este sistema crearía ociosidad!” esa es otra objeción. Sí, pero no hay nada de malo con el ocio. De hecho, como yo lo veo, el punto mismo del progreso social y tecnológico es crear un mundo en el cual las maquinas nos sacan todo el trabajo. El propósito de una política social sería crear las condiciones de una siempre creciente productividad a través del progreso científico y tecnológico.

Pero sería ecológicamente irresponsable, de hecho catastrófico, si la gente tomaría ganancias de la creciente productividad en la forma de más bienes de consumo o floreciente crecimiento demográfico. Entonces el final de la política social sería de mantener al mínimo el consumo apenas estable y cobrar las ganancias de productividad en términos de semanas cortas de trabajo. Mientras la productividad incrementa, sería posible de mantener un modo de vida medio confortable con 20 horas de trabajo por semana, luego 10, luego 5 y luego 1.

 

Cuando el trabajo semanal se acerque a las cero horas, estaríamos viviendo en una economía de “Star Trek” en la cual la escases de bienes físicos es abolida a través de la invención de fuentes de energías baratas, limpias e ilimitadas y el “replicator” que puede transformar energía en cualquier bien deseado, simplemente haciéndolo aparecer en la existencia. En un mundo así, la única escasez sería la capacidad de carga ecológica, que tendría que ser vigilada celosamente por la población  -o mandarlos para colonizar las estrellas, terraformar planetas muertos, crear imperios galácticos, etc

¿Pero qué haría la gente con su tiempo libre? Tal sociedad sería la culminación (y, yo sostengo, siguiendo a Hegel, el propósito interno oculto) de todo esfuerzo humano, desde el momento en el que el hombre se diferencia a sí mismo del animal y entró en la historia. Sería obviamente una farsa si la humanidad luchó por milenios tan sólo para darle vida a un mundo de indolentes, idiotas sin poder. Imagínense a Homero Simpson creando donas y Duff a partir de la nada mientras mira holoporno hasta que se vuelve una gelatina sin huesos flotando en una silla voladora como se mostró en Wall-E.  Esta Utopía sería un desperdicio de gente. Entonces, junto al progreso científico, tecnológico y social, necesitamos también perseguir progreso cultural, espiritual, y progreso genético para crear una raza digna de utopía.

Un trabajo es sólo algo que haces para hacer dinero para que puedas hacer las cosas que realmente disfrutas. Un trabajo sólo es un medio para hacer las cosas que son medios en sí mismos. Una vez que las máquinas nos pongan fuera del trabajo y los vagos y comedores de lotos se queden fuera de la pileta genética, la gente puede ocuparse en hacer las cosas que encuentran intrínsecamente satisfactorias: criar niños, escribir libros, tocar y componer música, escribir software, inventar máquinas, jugar deportes, tender jardines, perfeccionar recetas, avanzar la ciencia, pelear por la justicia, explorar el cosmos, etc.

Sería un reino de la libertad en la cual el potencial humano de crear belleza, de hacer bien y experimentar alegría estaría sin obstáculos de necesidad económica.

Esto es de lo que las cosas de ciencia ficción y otras utopías, marcan en la imaginación estadounidense. Pero el paradigma político dominante en estados unidos y en el resto del mundo blanco es profundamente regresivo y disgénico. Mientras los blancos sueñan de la Era Espacial, nuestro sistema se acerca a la Era de Piedra, adorando negros como héroes y dioses (Morgan Freeman actuó como Dios) y poniendo productos de mezcla disgenica en la oficina más alta de la tierra.

Si hemos de resumir el camino a las estrellas, deberíamos empezar por atender los cuatros principales males: la disgenesia,  la economía global,  la diversidad racial (incluyendo la inmigración no blanca), y capitalismo financiero.

ezra-pound--large-msg-138314185662¿Cómo llamamos a este paradigma económico alternativo? En el fondo, yo lo llamaría Nacional Socialismo. Pero el pequeño florilegio de las herejías que he compuesto arriba es en base principalmente a las ideas del Crédito Social de Clifford Hugh Douglas (1859-1952) y Alfred Richard Orage (1873-1934), parcialmente por Alan Watts, quien fue el que primero me introdujo a estas ideas, y Ezra Pound, que es el exponente más famoso del Crédito Social.

 
Es mi convicción que la Nueva Derecha de Norte América, sea provista de una alternativa genuina al existente sistema, debe romper con todas las formas de “libre mercado” económico ortodoxo y trabajar para recuperar y desarrollar la matriz rica de las teorías económicas de la Tercera Vía, incluyendo Crédito Social, Distribucionismo, Asociación de Gremios, Corporativismo, y Populismo. Este ensayo y otros, incluyendo los que han de venir, son mis intentos ingenuos de empezar una conversación con la esperanza de que pueda atraer a otros escritores que están más calificados de construir una crítica al capitalismo ortodoxo.

Crear un mundo ideal nos costaría, y a nuestros enemigos, un gran problema en términos reales. Pero el primer paso hacia la libertad,  tan solo el acto de imaginarlo, es totalmente gratuito.

Respuesta a Paul Krugman sobre deificar la Deuda Pública. Por David Stockman.

Traducción del Artículo original en Ingles De David Stockman ”Krugman’s Dopey Diatribe Deifying The Public Debt”

Artículo completo de Paul Krugman Aqui (La deuda es Buena)

David Stockman.

Actualmente, idiotez ni siquiera comienza a describir el último artículo de Paul Krugman. Así que aquí les comparto sus propias palabras – para que al menos no parezca que al buen profesor se lo está caricaturizando injustamente. En un mundo ahogándose en deuda pública lo que necesitamos desesperadamente, mira por dónde se lo mire, es más de lo mismo:

  • ‘’ Es decir, hay un argumento razonable para afirmar que parte de lo que aqueja a la economía mundial en este momento es que los gobiernos no están lo suficientemente profundo en deuda.’’

Sí, en efecto. Actualmente hay alrededor de $ 60 billones de dólares de deuda pública en circulación en todo el mundo en comparación con menos de $ 20 billones de dólares a finales de siglo. Pero de alguna manera esto no es suficiente, a pesar de el aumento de la deuda pública — desde los EE.UU. a Europa, Japón, China, Brasil y el resto del mundo de la deuda saturada -actualmente supera el crecimiento de $ 35 mil millones del PIB mundial durante los últimos 15 años.

Pero en lugar de explicar por qué el crecimiento económico en la mayoría del mundo se está desacelerando a un rastreo a pesar de esta erupción sin precedentes de deuda pública, Krugman optó por golpear a uno de sus hombres de paja patentados. Tomando nota de que Rand Paul había lamentado de que 1835 fue la última vez que los EE.UU. estaba “libre de deudas”, el ganador del premio Nobel ofreció una gran falacia non sequitur:

  • krugman

    Paul Krugman

    ‘’Los graciosos no tardaron en señalar que a la economía de EE UU, en general, le ha ido bastante bien durante los últimos 180 años, lo que indica que el hecho de que la Administración le deba dinero al sector privado tal vez no sea tan malo. El Gobierno británico, por cierto, lleva más de tres siglos endeudado, un periodo que abarca la Revolución Industrial, la victoria sobre Napoleón y demás.’’

 Ni Rand Paul, ni ningún otro fiscal conservador nunca dijeron que la deuda pública per se congelaría el crecimiento económico o el progreso tecnológico con fuerza en la era del carro a caballo. La cuestión de grado es si en los niveles de deuda pública sin precedentes de hoy tenemos el crecimiento económico – incluso a un ritmo tibio – a pesar de la más que por alta deuda pública.

Un breve recuento de la historia fiscal de Estados Unidos deja pocas dudas sobre el argumento de hombre de paja de Krugman. Durante los ochenta años después que el presidente Andrew Jackson pagara la deuda pública a través de la víspera de la Primera Guerra Mundial, la economía de Estados Unidos creció como frenética. Sin embargo, la nación esencialmente no tenía ninguna deuda, como se muestra en la tabla a continuación, a excepción de cantidades modestas temporales a causa de las guerras que se pagaron rápidamente.

De hecho, entre 1870 y 1914, la economía de Estados Unidos creció a una tasa promedio del 4% anual – el crecimiento más alto y largo sostenido de las normas de producción de bienes y de vida jamás alcanzados en América, ya sea antes o después. Pero durante todo ese lapso de 45 años la edad de oro de la prosperidad, la proporción de la deuda pública de EE.UU. relativa a_ la renta nacional estaba cayendo como una piedra.

De hecho, en la víspera de la Primera Guerra Mundial, los EE.UU. sólo tenía $ 1400 millones de deuda. Esa es la misma cifra que se había alcanzado antes de la Batalla de Gettysburg en 1863.

Eso es correcto. Durante el transcurso de cuatro décadas, el nivel nominal de la deuda pico Guerra Civil quedó reducido de manera constante hacia abajo; el presupuesto federal se encontraba en equilibrio o superávit la mayor parte del tiempo; y al final del período de la economía estadounidense en auge tenía una deuda de menos del 5% del PIB o unos $ 11 per cápita !.

En pocas palabras, casi un siglo de fuerte crecimiento económico después de 1835 fue acompañado por casi ninguna deuda pública en absoluto. Los hechos son casi lo opuesto a la insinuación poco afortunada de Krugman que el gigante de hoy, con una economía tecnológicamente mas avanzada no habría ocurrido sin la totalidad de la deuda pública masiva de hoy.

De hecho, en términos netos cada centavo que se añadió a la deuda nacional entre ceremonia de quema de hipoteca de Jackson en 1835 y 1914 fue 100% de deuda de guerra que nunca contribuyó al crecimiento económico nacional y fue pagado en su mayoría en tiempos de paz. En efecto, Rand Paul tenía razón: En un sentido keynesiano moderno, los EE.UU. fueron “libre de deudas” durante los 80 años, cuando surgió como una gran potencia industrial con el nivel de vida más alto del mundo.

A partir de entonces, hubieron dos enormes oleadas de deuda en tiempos de guerra, pero esas erupciones no han tenido nada que ver con la prosperidad nacional en tiempos de paz; y ellos se devolvieron rápidamente después de que las emergencias del tiempo de guerra terminaron. Es fácil de ver en el siguiente gráfico.

Durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, la deuda nacional ascendió de $ 1.4 mil millones a $ 27 mil millones, pero el gran Andrew Mellon, como Secretario del Tesoro durante tres administraciones republicanas, pagó eso a menos de $ 17 mil millones, aun cuando el ingreso nacional casi se duplicó durante los rugientes años veinte. Eso significaba que la deuda pública estaba de nuevo debajo del 20% a finales de la década de 1920.

Sin duda, durante los últimos 70 años el profesor keynesiano ha estado culpando falsamente a la gravedad y la duración de la Gran Depresión en las políticas de equilibrio presupuestario de Herbert Hoover durante 1930-32. Pero ninguno ha acusado nunca que haber pagado la deuda de la Primera Guerra Mundial ha causado la Gran Depresión. Tampoco han los doctores económicos keynesianos jamás afirmado que A. Mellon no haya pagado por el ratio de deuda pico de la Primera Guerra Mundial de alrededor de 45% del PIB que los locos años veinte hubieran rugido aún más poderosamente!

 

Así mismo, la deuda nacional se disparó desde menos del 50% del PIB en 1939, a pesar de los crónicos déficits Nuevo Trato, a casi el 120% en el pico de 1945 de la Segunda Guerra Mundial. Pero esto no era tampoco el ratio de deuda benéfica de Krugman. Tampoco se trata de una prueba, de acuerdo con su diatriba actual, que el reciente aumento a $ 18 billones de dólares de la deuda nacional se ha hecho antes y ha demostrado ser útil para el crecimiento económico.

En cambio, la relación de 1945 era un artefacto temporal y completa de una economía de guerra de comando y control. De hecho, la movilización total de la vida económica de los organismos del Estado, durante la Segunda Guerra Mundial fue tan completa que Washington había desterrado esencialmente bienes civiles, incluyendo los coches nuevos, casas y la mayoría de los bienes de consumo duradero, y también había fuertemente racionado todo lo demás, incluido el azúcar, la mantequilla, la carne, los neumáticos , zapatos, camisas, bicicletas, maní y confitadas.

Con estantes minoristas vacíos la tasa de ahorro de los hogares pasó de 4% de la renta disponible en 1938-1939 a un asombroso 35% para el final de la guerra.

En consecuencia, los keynesianos nunca han reconocido la sola estadística más relevante acerca de la deuda de guerra: a saber, que la carga de la deuda en realidad cayó durante la guerra, con la proporción de la deuda total del mercado de crédito al PIB disminuyendo del 210 por ciento en 1938 a un 190 por ciento en el 1945 pico!

Obviamente, esto sucedió porque la deuda de los hogares y negocios fueron virtualmente eliminadas por la juerga de ahorro de tiempo de guerra, pasando de 150 por ciento del PIB en 1938 a casi 60 por ciento en 1945, y con lo que se generó gran espacio libre para el aumento temporal de la deuda pública.

En resumen, la nación no pidió prestado su camino a la victoria a través de un milagro keynesiano. El PIB medido resucitó inteligentemente porque la mitad de los gastos de la guerra era no recurrente. Pero incluso entonces, la verdad es que la economía estadounidense ha “reglamentado” y “salvado” su camino a través de la guerra.

Una vez que la movilización de guerra había terminado Washington redujo rápidamente su masivo endeudamiento de tiempos de guerra, y emprendió una trayectoria 35 años de reducir drásticamente la carga de la deuda del gobierno en relación con la producción nacional. Observando a la tabla, un verdadero descenso desde 120% del PIB en 1945 a casi 30% del PIB, cuando Reagan asumió el poder en 1980, se podría pensar que la economía de Estados Unidos debería haber sido enterrada en la depresión durante ese período si los silogismos del professor Krugman tuvieran algún crédito.

Por supuesto, todo lo contrario es cierto. El mayor período sostenido de crecimiento del PIB real de la posguerra se produjo entre 1955 y 1973, con el crecimiento de la producción de bienes con un promedio de casi el 3,8% anual. Pero después de eso, como lo demuestran las tasas de crecimiento relativo de las ventas finales reales en la tabla de abajo, la tasa tendencial de crecimiento fue erosionada de manera constante. Por lo tanto, la prosperidad económica en realidad alcanzó su nivel más alto, precisamente cuando la relación deuda nacional fue acelerando su caída.

De hecho, durante el período en que el déficit fiscal se salió de control durante la década de 1980 debido a la ecuación presupuestaria imposible de la Administración Reagan de alza de la defensa, los recortes fiscales profundos y la moderación tibia sobre el gasto interno, el joven profesor Krugman estaba trabajando duro en la Casa Blanca como miembro del personal del Consejo de Asesores Económicos.

Durante los oscuros días de la recesión de 1981-1982, cuando la economía se derrumbaba y el déficit se había disparado oí algunas ideas bastante estrafalarias de los economistas de la Casa Blanca sobre la manera de revertir la marea. Pero ni una sola vez he oído algo como lo del profesor Krugman y argumentar que con el El PIB en alrededor de $ 3500 mil millones, mientras que la deuda pública se situó en menos de $ 1.5 billones de dólares o el 40% del PIB que ya era hora de encender el gasto deficitario post-quemadores y obtener el nacional la deuda hasta el 100% del PIB en el acto.

No, todo el caso de la mega deuda-pública ha surgido desde el año 2008. Por el amor de Dios, antes de la gran crisis financiera Krugman fue una de las voces más ruidosas en el coro que denunciaban los recortes masivos de impuestos de George Bush con el argumento de que iban a añadir a la deuda nacional, que era entonces $ 6000 mil millones, no $ 18 billón.

El hecho es que la crisis financiera fue causada por la impresión de dinero masivo en las campañas de la Fed. en los años posteriores a que Greenspan asumió el timón en 1987. La resultante falsificación de los tipos de interés del mercado monetario y la distorsión de los precios y los rendimientos en los mercados de capitales dio origen a una serie de auges y quiebres en Wall Street. Pero estas deformaciones del mercado financiero no tenían prácticamente nada que ver con la política fiscal y con toda seguridad no reflejaban una insuficiencia de la deuda pública.

Estos bustos destructivos – la caída de las puntocom, el busto de hipoteca 2008, la crisis de Wall Street y la caída de la bolsa — se deben al hecho de que Wall Street se ha convertido en un casino de juego por la Reserva Federal y los otros grandes bancos centrales.

Pero en vez de reconocer esa obvia realidad, Krugman en realidad se las arregla para darle vuelta al revés. A saber, argumenta que la reparación de los mercados financieros quebrados de la nación después de septiembre 2008 requirió la creación de “activos seguros” en la forma de deuda pública para que los inversionistas tengan presumiblemente un lugar para ”protegerse” de los residuos tóxicos de Wall Street:

  • Aparte de eso, los bajísimos tipos de interés nos están dando una pista sobre lo que los mercados quieren. Ya he mencionado que tener al menos un poco de deuda pública pendiente de pago contribuye a que la economía funcione mejor. ¿Cómo es eso posible? La respuesta, según Ricardo Caballero (del MIT) y otros, es que la deuda de los Gobiernos estables y fiables proporciona “activos seguros” que ayudan a los inversores a gestionar los riesgos, facilitar las transacciones y evitar una destructiva lucha por el dinero en efectivo.

 Ahora que entramos de lleno en la mente del joven que mató a sus padres y luego se arrojó sobre la merced de los tribunales con el argumento de que era un huérfano. Es decir, después de haber experimentado una burbuja financiera fuera de control debido a la excesiva monetización de la deuda pública durante la era Greenspan, la economía del país necesita ahora incluso más deuda pública con el fin de sojuzgar a los jugadores de Wall Street a las mismas condiciones que las imprentas de la Fed. habían desatado.

Cada frase en el pasaje citado más arriba es una locura, incluso si es atribuible a un genio del MIT, quien al parecer generosamente ha pagado por publicar tonterías. Después de todo, los inversores en el mercado libre han sabido gestionar verdadero riesgo financiero desde tiempos inmemoriales; ellos no necesitaban actualmente enormes emisiones de deuda pública para ayudarlos.

De hecho, las notas del Tesoro y bonos no tienen ninguna relación lógica con la cobertura honesta en primer lugar. El caso más notable de cobertura basada en el tesoro fue el espectacular golpe de marcha de capital a largo plazo en 1998. En esa particular instancia, los jugadores que corrieron un libro de billones de dólares de activos especulativos, incluyendo decenas de miles de millones de alto rendimiento de la deuda rusa se inmolaron provocando cortocircuito del mercado atesorando para cubrir su riesgo de tipo de interés. Luego, durante el vuelo de los inversores en pánico a la seguridad en agosto de 1998, sus pérdidas gigantes en los activos de riesgo se vieron agravados por las pérdidas aún mayores en su cobertura de tesorería a corto.

De hecho, el punto real sobre el mercado de deuda del gobierno en el actual amañado sistema financiero por el banco central es que se ha convertido en un lugar para el robo patrocinado por el estado. Es decir, cuando la Fed impone clavijas del extremo frontal de la curva en cero para 80 meses en ejecución y luego vierte $ 3,5 billónes de poder de compra fiat en la compra del resto de la curva de tesorería, incluidos los valores de agencia respaldados por hipotecas, con el fin de impulsar la precios de los bonos y de los rendimientos, se está creando un arbitraje prácticamente libre de riesgo para los jugadores de Wall Street. Y que sirve a ningún propósito público alguno, excepto para transferir enormes ganancias inesperadas a los jugadores más adeptos entre el 1%.

Profesores Krugman y Caballero en realidad piensan que esto ayude?

El problema es que como todos los keynesianos no saben la diferencia entre el crédito fiat, que es fabricado de la nada por los bancos comerciales de reserva fraccionaria o bancos centrales de emisión , y la deuda honesta que se financia de ahorro genuino de la renta actual de los hogares y las empresas.

La asignación de ahorro genuino al público frente a la inversión de capital privado casi siempre resulta en una disminución de la productividad y la eficiencia, reduciendo así la riqueza y el nivel de vida de la sociedad, no aumentendolos. Eso es porque los gobiernos están siempre controlados por la rueda chirriante de grupos de intereses especiales y grupos de presión que se suceden en la obtención en los pasillos del Congreso de lo que no pueden justificar en el mercado privado. Amtrak, los servicios subvencionados de transporte y autobuses en masa, Cuerpo de Ingenieros, proyectos de agua y los subsidios de exportación a Boeing y GE son casos evidentes de ello.

Pero nuestros profesores keynesianos no tienen sentido de la eficiencia asignativa. Ellos piensan que cualquier gasto – incluyendo tener los agujeros de excavación desempleados con cucharadas y llenarlos con cucharitas– suma al PIB:

  • Una de las respuestas es que emitir deuda es una forma de pagar cosas útiles, y deberíamos hacerlo más si el precio es el adecuado. Estados Unidos sufre deficiencias evidentes en materia de carreteras, ferrocarriles, agua potable y alcantarillado y cosas por el estilo; y ahora mismo, el Gobierno federal puede pedir al mercado con tipos de interés más bajos que nunca. Así que este es un buen momento para tomar dinero prestado e invertir en el futuro, y muy mal momento para lo que de hecho ha sucedido: que se produzca un declive sin precedentes del gasto público en construcción, si lo ajustamos al crecimiento demográfico y la inflación.

No se puede inventar estas cosas. Y aquí está el resto de la misma a los efectos de cualquier duda restante.

Soberanía financiera como requisito previo para la soberanía política y la regeneración cultural

KERRY BOLTONpor Kerry Bolton* – A menos que un Estado-nación tenga el control sobre su propio sistema bancario y financiero, hablar de soberanía nacional, tanto por parte de algún movimiento como por el gobierno, es algo vacío. Aunque el sector bancario hoy es algo evitado por muchos movimientos y pensadores como si se tratase de un tema fuera del dominio de preocupaciones, tanto por la izquierda como por la derecha. De hecho, la izquierda rara vez toca el asunto y sigue negándose a hacerlo, contentándose con lemas banales sobre los impuestos y la nacionalización de propiedades. Como el movimiento socialista ha demostrado, la nacionalización significa poco, y a menudo nada, en lo que respecta a garantizar la soberanía financiera y, consecuentemente, la política. Con frecuencia el llamado “banco estatal”, como el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda o el Banco de Inglaterra, y muchos otros, dan la apariencia de soberanía financiera. En realidad no significan nada de eso. Un banco estatal como esos que son comunes, hace mucho tiempo, en las social-democracias, sirve meramente como medio por el cual el Estado pide prestado al sector privado y, normalmente, a los sectores financieros internacionales.

Durante la Gran Depresión los bancos centrales fueron promovidos como una panacea para los altibajos y para garantizar la estabilidad económica y financiera. Mientras Paul Warburg, de la dinastía bancaria internacional Warburg, había redactado previamente el proyecto de ley de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que fue promovida como “banco estatal” a principios de la década de los 30 del s.XX, Otto Niemeyer, del Banco de Inglaterra, recorrió el Imperio Inglés promoviendo la idea de los bancos estatales como el Banco de Inglaterra. Estos estarían basados en los titulares de bonos privados. En Nueva Zelanda, el Banco de la Reserva fue creado en 1933. Este banco, al igual que todos los bancos centrales de esta especie, sin embargo, simplemente sirvió como un medio del estado para tomar préstamos de fuentes privadas. El historiador de Harvard y Georgetown, el Dr. Carroll Quigley, cercano a los círculos de gobierno, afirmó que el propósito de estos bancos centrales era “formar un único sistema financiero a escala internacional que manipulase la cantidad y el flujo del dinero, de modo a poder influir, si no controlar, los gobiernos por un lado y las industrias por el otro” [1].

El diputado Louis T. McFadden, que durante diez años fue presidente del Comité para la Banca y la Moneda del congreso de los EEUU, y que fue banquero él mismo, expuso la naturaleza del Sistema de la Reserva Federal y las operaciones del sistema internacional de la deuda y las finanzas, en sus discursos en el Congreso de los Estados Unidos. En 1932, en la Cámara, dijo McFadden sobre el Banco de la Reserva Federal:

“Esta institución malvada ha empobrecido y arruinado al pueblo de los Estados Unidos, lo ha llevado a la quiebra en sí y prácticamente ha llevado a la bancarrota a nuestro Gobierno. Lo hizo a través de los defectos de la ley bajo la cual opera, a través de la mala administración de esa ley por parte de la Reserva Federal, y a través de las prácticas corruptas de los buitres adinerados que la controlan. Algunas personas piensan que los Bancos de la Reserva Federal son instituciones del gobierno de los Estados Unidos. Son monopolios privados que se aprovechan del pueblo de los estados Unidos para su propio beneficio y el de sus clientes extranjeros, especuladores nacionales y extranjeros, prestamistas ricos y predadores” [2].

La experiencia de Nueva Zelanda

En 1936, el Gobierno laborista de Nueva Zelanda nacionalizó el Banco de la Reserva, compró los títulos de bonos privados e hizo del banco un instrumento de la política estatal. Como se mencionó, la nacionalización en sí misma, sin embargo, significa poco o nada si tal “banco estatal” actúa simplemente como un medio estatal para préstamos de crédito creado de forma privada, y por lo tanto, simplemente sostener la deuda acumulada por el sistema bancario internacional. El primer gobierno laborista de Nueva Zelanda fue elegido principalmente por el asunto del banco. A diferencia de hoy, las masas del pueblo entendieron la cuestiones financieras mucho más profundamente que nuestros actuales académicos y economistas. La Gran Depresión dio impulso a una demanda mundial de la reforma bancaria, antes de la cual hombres prácticos como el Comandante C.H. Douglas en Inglaterra, que formuló la teoría del Crédito Social, y aún antes de él, el inventor Arthur Kitson; Gottfried Feder en Alemania, que hizo una campaña para “romper la esclavitud de interés” [3]; y Silvio Gesell en Austria, habían desarrollado sus ideas sobre la reforma de la banca, que fueron ampliamente aceptadas.

El Gobierno laborista de Nueva Zelanda fue uno de los más exitosos en sus reformas bancarias, sobre todo gracias al icónico político laborista John A. Lee, un veterano de guerra manco, que estaba decidido a mantener las promesas del Partido Laborista a pesar de las tentativas por comprometerlas hechas por fabianos ortodoxos como el Ministro de Hacienda, Walter Nash. Desde 1933, después de la Conferencia del Partido Laborista, el partido adoptó un política por el control total y completo de los “mecanismos financieros de la nación”. Lee señaló que en otros países (Inglaterra y Australia), donde los laboristas habían asumido el poder, éstos habían rehusado tomar tales medidas con respecto a los mecanismos financieros, y sus políticas para hacer frente a la depresión no llegaron a nada [4]. En los nueve puntos sobre finanzas que salieron de la Conferencia del Partido en 1933, el primero exigía el “control inmediato por parte del estado de todo el sistema bancario. El Estado tiene competencia exclusiva en materia de crédito y circulación”. El asunto del crédito se basaría en las necesidades de producción del país [5].

El papel del Banco, establecido en el Artículo 1 de la Ley del Banco de la Reserva, era “regular y controlar el crédito y la moneda de Nueva Zelanda” al “bienestar económico y social de Nueva Zelanda.” El Banco financiaría cualquier préstamo que el gobierno quisiera hacer, y el Tesoro tenía el poder para obtener préstamos del Banco de la Reserva de la cantidad total de los ingresos estimados para el año. El Banco también tenía el control total sobre la propiedad del cambio de la libra esterlina, lo que Lee explica era de “vital importancia” para controlar el “movimiento internacional del capital financiero gánster que puede ocurrir en tiempos de emergencia política”, y que puede “dañar el crédito externo de un país”. La Subsección 3, cláusula 18 de la Ley, dio autoridad al gobierno sobre las operaciones de los bancos comerciales, que debían ser auditadas por el Estado [6].

El éxito de Nueva Zelanda fue el más evidente y duradero en la creación de crédito estatal del Banco de la Reserva, emitido con un interés del 1%, para la financiación del programa de vivienda estatal. Este programa no sólo proporcionaba casas bien construidas en parcelas de un cuarto de acre con rentas bajas, donde las familias acostumbraban a plantar sus propios huertos, y a menudo criar aves de corral, sino que la construcción y el trabajo derivado de este programa proporcionó empleo para el 75% de parados de Nueva Zelanda. Una inyección masiva de crédito estatal en la economía significó que no había deuda acumulada por el Estado o por el pueblo, y que se llevó a cabo también sin causar inflación.

El Banco de la Reserva también emitió crédito estatal con bajas tasas de interés para la industria láctea, y los beneficios obtenidos por el Estado en estos avances fueron trasladados a un Fondo Consolidado centrado en la agricultura [7].

En un documento del Gobierno, State Housing in New Zealand, el proyecto se explica de la siguiente manera:

“Crédito del Banco de la Reserva: para financiar sus propuestas, el Gobierno adoptó el método un tanto inusual de utilizar el crédito del Banco de la Reserva, reconociendo con ello que el factor más importante en el costo de la vivienda es el precio del dinero – el interés es la parte más pesada de una renta ordinaria. El recién creado Departamento (Ministerio de Fomento), por tanto, fue capaz de obtener el uso de fondos a la tasa de interés más baja posible, siendo la tasa del 1% para los primeros 10 millones de libras avanzados, y de uno y medio por ciento en los próximos anticipos. Las cantidades adelantadas por el Banco de la Reserva no fueron suscritas o firmadas por otras instituciones financieras. Esta acción ha dado forma a la intención del Gobierno de demostrar que es posible que el Estado utilice el crédito del país para beneficio del propio país. Esta medida pionera promovida por el gobierno laborista para financiar un gran proyecto estatal en su totalidad con crédito estatal, fue un éxito que no estuvo acompañado por la inflación o por cualquier otro efecto secundario, al contrario de lo que los economistas ortodoxos insistían que ocurriría” [8].

Sigue leyendo