El enigma capitalista.

Recuerdo que en mis tiempos de universitario, los catedráticos de cualquier tendencia política hablaban del señor Marx con un tono siempre apologético y casi de santidad. Uno, que por naturaleza era algo curiosillo, muy desconfiando y bastante rebelde, decidió por cuenta y riesgo propios adentrarse en los mundos nirvánicos de la mencionada santidad de los barbudos y así fue cómo empecé a leer El Capital. Nunca terminé de leerlo. De hecho sólo conozco un ser humano que ha sido capaz de tal proeza.  Me acuerdo que, a medida que avanzaba en la soporífera lectura, iba en aumento mi grado de estupefacción. Me habían explicado que ese libro tenía todas las claves para conocer y explicar el capitalismo. Pero una vez puesto en faena, constaté que las dudas del principio persistían a lo largo de sus cientos de páginas. El mamotrético libro de la suprema santidad de los acólitos de Tréveris, sólo me proporcionaba decepciones. Pues decepcionante es abrir el libro de las supuestas fórmulas que todo lo resuelven  y no hallar ninguna respuesta a tus interrogantes. El libro en cuestión se pierde en una interminable retahíla de ejemplos descriptivos que a nada conducen. Pero de todo lo expuesto por el santo padre de la supuesta economía alternativa, no hay un sola clave de cuál es la raíz del problema capitalista. El barbudo sólo insiste, obsesivamente, en un punto: la plusvalía ¡pues vale! ¡Vale!, y ¿qué más es el capitalismo?, ¿dónde está su matriz?, ¿dónde su esencia originaria? Preguntas que no son contestadas y ni siquiera planteadas.

No había respuesta a mis interrogantes. La religión del hijo de Tréveris nada me había resuelto. Y no dejaba de estar sorprendido de que al mentado santo se le atribuyeran tantas virtudes, aportando tan pocas respuestas.

Pasaron los años y un día adquirí  El enigma capitalista, de un desconocido señor, que respondía al nombre de Joaquín Bochaca. Caballero desconocido para la multitud, sin barbas, sin pretensiones de ninguna santidad, sin ribetes de aspirar a crear ninguna religión, pero certero, muy certero en sus conclusiones. Supongo que por esto ha pasado desapercibido. La lectura de ese poco conocido libro fuer para mí una revelación, un impacto. En 123 páginas, contestaba todo lo que el prominente barbudo no había ni tan siquiera intuido en centenares y centenares de hojas.

A veces lo difícil, no es saber las cosas sino saberlas explicar fácilmente. Lo complicado de los conocimientos no es adquirirlos sino, muchas veces, saberlos transmitir de manera asequible pero sin desnaturalizarlos. De la sabiduría lo difícil es la pedagogía. La virtud del libro del señor Bochaca es que supo hacer claro, sencillo y evidente, aquello que es muy complejo. Es, sin duda, el mejor estudio que existe sobre qué es el capitalismo.

Con un lenguaje asequible a todos los públicos, con los ejemplos justos y necesarios y sin perderse en una innecesaria exhibición de conocimientos, va directo a la sustancia del problema. Desde la primera página ha cogido el toro por los cuernos. Y empieza a dar respuestas, una detrás de otra, a todas las dudas que, durante años, habían barruntado por mi, entonces joven, mente.

¿Qué es el capitalismo? ¿Cuál es su verdadera base? ¿Cuál es su auténtica esencia? La respuesta es tan elemental que tal ver por eso pasa desapercibida: el dinero. Curiosamente el barbudo de Tréveris, no dedica ni una sola palabra no al origen, ni a la importancia de quienes controlan en dinero, ni al mundo de la banca. ¿Cómo se puede pretender analizar el capitalismo, sin haber estudiado de dónde sale el dinero, quién lo crea y por qué lo crea? No deja de sorprendernos este preocupante desconocimiento del barbudo. Pero prosigamos…

La clave es el dinero. Pero ese dinero es de propiedad privada. ¿Sorprendente? Sí, pero tan cierto como que el sol sale todas las mañanas. Todas las grandes entidades financieras del mundo, empezando por la Reserva Federal de los EE.UU son privadas. Quien tiene la potestad de ordenar la creación del dinero, es quien tiene el verdadero control de la savia de la economía. Sobre esta savia, y en un segundo círculo, se crearán los bancos, los empréstitos, las hipotecas, las transacciones, las grandes operaciones financieras y un largo etc. Quien tiene el control del dinero, controla este segundo círculo que, convencionalmente llamamos economía, y quien controla la economía, controlará la política: quien controla el dinero, la economía yl apolítica, es el amo del mundo e impone sus criterios. Así de simple.

Puesto ante esta evidencia ponernos a habla de burguesía, superestructura, macroeconomía, plusvalía, propiedad privada de los medios de producción, lucha de clases y similares, es puro bla, bla, bla… Una cortina de humo.

Es de sentido común que los amos del dinero  serán una minoría, un grupo reducidísimo de familias. Una verdadera elite del dinero.

Esta elite, estos verdaderos amos y señores del mundo, tienen en sus manos todos los resortes de la sociedad, absolutamente todos. Nada se les puede escapar pues sin ellos (más exactamente el dinero) nada funciona, nada es viable, en las actuales circunstancias. Por tanto ellos deciden el momento oportuno (oportuno para sus intereses, evidentemente) de las crisis, de las recuperaciones económicas, de las pérdidas de poder adquisitivo, de las deudas, de las inflaciones, de las ficción del patrón Oro, de la carta blanca otorgada a la baca, de qué países son de primera, segunda o tercera división y un largo etc.

Estos amos del dinero han perseguido desde el primer momento un único y prioritario objetico; la subversión del orden económico natural:

Este orden económico natural, se ha basado siempre en cinco premisas esenciales:

 

1)      La moneda es un instrumento de medida y cambio y no una mercancía (1)

2)      “La riqueza de una nación reside en el trabajo y la cultura de sus habitantes” (2)

3)      “Lo primero, lo esencial, es la agricultura y no sólo desde un punto de vista primario, existencial sino espiritual. La agricultura significa la asociación de los hombres con su tierra natal; es la vida misma de los pueblos y aldeas, es la raigambre a la que pertenecemos” (3)

4)      “Si la agricultura es imprescindible para existir, es decir, para sobrevivir, la industria lo es para vivir, materialmente hablando, y para llevar a cabo una gran política, si queremos referirnos al aspecto total, es decir, político de la nación” (4)

5)      “La finalidad del comercio exterior consiste en importar de otros países lo que no puede producirse –o se produce demasiado caro- en el propio, y exportar al extranjero los propios excedentes que allí se pueden necesitar” (5)

La consciente subversión de este esquema natural, ha tenido dos objetivos básicos

Romper el esquema de las sociedades europeas que, gracias a la agricultura, aún conservaban un cierto sentido de identidad y un cierto aire de espiritualidad.

Simple, lisa y llanamente, conseguir los mayores beneficios posibles en el menor tiempo posible.

La demolición de la economía natural ha sido sustituida por la prostitución de la economía ante la fianza (6). El modelo resultante es el actual: alta política financiera en todo su esplendor. De esta realidad han derivado todos los restantes problemas e incertidumbres.

Hecha la anatomía del capitalismo, el auto se dispone a darle al lector las indicaciones de cuáles pueden ser las soluciones (7). Cualquier posible solución pasa, evidentemente, por restablecer el orden económico natural y para este fin es imprescindible restablecer el control estatal del dinero. Una vez dado este paso se ha de crear un nuevo patrón económico que tenga como equivalente el trabajo, y finalmente la “admisión del principio de que la máquina debe quitar trabajo al hombre, y realizándolo de la mejor, más  rápida y más barata manera posible” (8). Operativamente el Estado creará una “hipoteca económica” sobre las capacidades, recursos, diseños, producción, potencialidades y habilidades de todo tipo que tenga la nación, en cualquiera de sus facetas. Es decir, se emitirá dinero sobre la capacidad real que tiene un pueblo para crear cosas reales, para crear una riqueza real. Es una economía ajustada a la realidad natural de los recursos y capacitaciones laborales de una sociedad. Y si queremos mantener el equilibrio económico en las relaciones exteriores, entonces se tiene que ajustar al principio del intercambio. Resumiendo: el trabajo genera riqueza y esta riqueza devenga en el que trabaja y todo ello garantizado por el interés del propio Estado. Esto es una economía real y natural. La actual es una economía virtual y que se sostiene casi de milagro, ya que no tiene ninguna sólida base, todo es ficticio.

Otro aspecto a tener muy en consideración en esta nueva economía, ha de ser la prohibición total de cualquier forma de usura o especulación (especialmente en productos de alimentación, ropa y otros productos que el Estado pueda considerar de interés prioritario), la existencia de una propiedad privada limitada y responsable, y la desaparición del mayor número posible de intermediarios, especialmente en los productos de primera necesidad. Este último paso facilitaría la congelación de la inflación. Los bancos volverían a su función natural; guardar los ahorros de sus imponentes.

El señor Bochaca (9) siempre ha dejado muy claro que cualquier alternativa económica nacida en el propio sistema, no es una alternativa creíble.  Cualquier pretendida alternativa que no aborde, prioritariamente, el problema de quién es el amo del dinero, tampoco es creíble. Los males del actual modelo económico, sólo se pueden resolver actuando sobre la auténtica esencia de todo el entramado y retornándole a la economía su codificación de instrumento diseñado para ayudar al correcto funcionamiento de una sociedad y nunca para someterla a la tiranía del dinero

 

Claudi Abril

Fuente: http://identidadytradicion.blogia.com/2010/110701-el-enigma-capitalista.php

  1. J. Bochaca El enigma capitalista, Barcelona 1977, p. 3
  2. 2.       Ídem
  3. Ob. Cit, p. 51. El autor en esta reflexión sigue el mismo orden de ideas que Napoleón ya expuso en su tiempo.
  4. 4.       Ídem
  5. 5.       Ídem
  6. Ob. Cit, pp. 56-68
  7. Ob. Cit, pp.101-123
  8. Ob. Cit, p.103
  9. En su libro ya citado o en La Finanza y el poder y en muchos otros artículos conferencias y entrevista personales.

 

Libro Completo PDF: El Enigma Capitalista – Joaquin Bochaca.
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/09/enigma-capitalista.pdf

Manifiesto contra la Usura, y la servidumbre del interés del dinero.

Gottfried Feder.

El manifiesto contra la Usura, es sin duda la obra mas importante de Gottfried Feder, representa uno de los pilares de nuestra postura económica y política. En la misma, Feder analiza la situación de las naciones productoras del mundo a principios del siglo XX, en concreto Alemania, endeudadas y gobernadas económicamente por los acreedores internacionales, los grandes banqueros, el poder económico, la plutocracia Y propone una serie de medidas concretas que se pueden resumir en el título del manifiesto: abolición del interés del capital.
Feder utiliza el término “mammonismo” para describir lo que la palabra usura define sin más complicaciones, la acumulación y multiplicación del dinero. La principal fuente de energía de la usura es la que proviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del interés, bajo una concepción social fundamentalmente errónea según la cual toda propiedad tiene derecho a renta, que la pura posesión de dinero proporciona derecho a una renta de interés. El interés posibilita la vida del zángano a costa de los pueblos creadores y de su capacidad del trabajo.

Para costear su intervención en la primera guerra mundial, el estado alemán hubo de emitir sucesivamente una serie de bonos de deuda pública, que terminaron acumulando una deuda monstruosa, que obligaba cada año a destinar la mayor parte de las recaudaciones de impuestos a pagar los intereses de la misma. Un círculo vicioso sin final y que jamás podría ser liquidado.

Al imprimir los bonos, el Estado recogía dinero de los ciudadanos que los comprasen, a cambio de futuros intereses. Pero… en lugar de emitir esos bonos, ¿no pudo el Estado imprimir simplemente billetes por el mismo valor de esos bonos? Hubiera conseguido el mismo dinero y sin necesidad de intereses futuros.
Lógicamente el dinero se hubiera devaluado, al existir más cantidad, pero en la medida de que los bonos en verdad son como billetes, tienen un precio (a parte del beneficio del interés), no habría gran diferencia en ese sentido. En ambos casos se está introduciendo más papel moneda al mercado con exactamente el mismo aumento de bienes. (Ver Teoria cualitativa de la moneda)

¿Por qué debe una nación endeudarse emitiendo deuda pública o pidiendo prestado a un banco privado cuando podría fabricar el dinero por su cuenta?
El préstamo bancario es una estafa en toda regla, el préstamo “autoriza” al Estado a imprimir más dinero, y al banco acreedor a ganarlo de la nada. El préstamo no evita la devaluación del dinero: la inflación, por existir más cantidad, más al contrario la agrava a causa del interés.
La realidad es que el Estado no necesita esa “autorización” de ningún banco, no necesita pagar ningún interés a nadie para fabricar más dinero.
Para Feder el único banco posible debe de ser estatal, un banco cuyo único fin es custodiar el dinero y conceder préstamos sin interés para la producción de bienes. En lugar de recaudar por intereses recaudaría participando en los beneficios, pero para reinvertirlo en la sociedad.

Feder distingue entre el capital prestamista y el capital industrial. Es el trabajador la verdadera riqueza, el verdadero creador de bienes, y no el usurero. Entendemos como trabajador tanto al obrero como al inventor, o al empresario, y entendemos como usurero al rentista.
La deuda de una nación la pagan siempre aquellos que trabajan y producen. El trabajador se convierte en el esclavo de los acreedores de la nación.
Como a principios del siglo XX, recordemos, gran parte de la población alemana había comprado bonos de deuda del estado, y para evitar su oposición masiva a estas ideas, Gottfried explica las ventajas para el pequeño rentista del quebrantamiento del interés de la deuda: el pequeño rentista es un trabajador que recibe un extra a su salario gracias al interés de los bonos en los que invirtió en su día. Pero para pagar ese interés, el Estado, como hemos dicho, aplica a todos los trabajadores y productores una serie de impuestos, tanto directos, como indirectos en los bienes que consumen.
El librar al Estado de la obligación de pagar esa deuda libraría también al Estado de la necesidad de saquear el fruto del trabajo del pueblo para pagar intereses, con lo que los trabajadores ganarían más y podrían comprar más barato, sin tantos impuestos que van principalmente destinados a incrementar el capital de los especuladores y de los que viven de las rentas. Al trabajador medio le compensaría lo que dejaría de recibir por lo que dejaría de tener que pagar.

Fragmento inicial:
”El Mammonismo es la grave enfermedad que todo lo alcanza e invade, de la cual padece nuestro actual mundo civilizado y, mas aun, toda la humanidad. Es una epidemia devastadora, como un veneno corrosivo, que ha hecho presa de todos los pueblos de la tierra. Por Mammonismo ha de entenderse: por una parte, el poder mundial del dinero, la potencia financiera supraestatal reinante porsobre el derecho de autodeterminación de los pueblos, la así llamada internacional dorada y, por otra parte, una disposición del espíritu que se ha adueñado de amplios círculos populares: el ansia de lucro insaciable, una concepción de la vida orientada exclusivamente a los valores materiales, que ya ha conducido y continuara conduciendo a una alarmante caída de todas las normas morales. Esta cosmovisión llevada al paroxismo esta corporizada en la plutocracia internacional. La principal fuente de energía del Mammonismo es la queproviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del interés. De la idea del préstamo a interés, totalmente inmoral, ha nacido la internacional dorada. La disposición espiritual y ética surgida de la avidez por el interés y la usura de cualquier índole ha tenido como consecuencia una impresionante descomposición y corrupción de la burguesía. La tesis del préstamo a interés es el invento diabólico del gran capital. Solo ella posibilita la indolente vida de zángano de una minoría de poderosos del dinero, a costa de los pueblos creadores y de su capacidad de trabajo; es ella quien llevado a los contrastes abismales, inconciliables, al odio de clases, del que nace la guerra civil y la lucha fratricida. El único remedio, el remedio radical para la curación de la humanidad sufriente es: El quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero.”

Libro completo en PDF:
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/08/manifiesto-contra-la-usura.pdf

Inflación empobrecedora. Deflación empobrecedora. Salvador Borrego E.

Inflación empobrecedora” es un libro con información económica escrito por Salvador Borrego. Afirma que el poder adquisitivo que pierden los pueblos es absorbido por cúpula económicas. Expone que el conflicto bélico sobre Irak es una guerra del Gobierno Mundial. Expone que tanto la inflación como la deflación son tenazas del supracapitalismo. Se han publicado 7 ediciones siendo la primera la de 1980 y la más reciente de 2003.

Este libro no habla de teorías económicas que tan frecuentemente resultan irreales en la práctica o que están más bien enfocadas a engañar. Este libro expone la trayectoria de la economía que han venido viviendo realmente los pueblos. Se remonta al año 800, antes de Cristo, y llega al Clobalismo que tan rudamente se desenvuelve en 2003.

Es una exposición histórica, original, porque identifica a las fuerzas que han venido imponiéndose en la economía mundial. Y de acuerdo con antecedentes y proyecciones precisa la génesis y las metas del “Mundialismo”.

¿A qué obedece la descomposición económica que vive el mundo?

El lector encuentra en estas páginas las respuestas más convincentes.

En suma, este es un libro que contiene revelaciones históricas y que ayuda al lector a librarse de muchas ficciones y trampas de la economía en boga.

Lie. jesús F. Benítez

Mediante su trabajo, un pueblo acumula un patrimonio de “X” poder adquisitivo, pero al año siguiente (debido a la inflación), ese patrimonio -vale por ejemplo- 20% menos. La diferencia le ha sido arrebatada…

El beneficiario es una Cúpula de poder económico-político. En este se aportan multitud de datos precisos.

Dicha cúpula crece a costa del patrimonio de los pueblos y dispone así de fondos para financiar la creación de un Gobierno Mundial.

En la Deflación se desploma el empleo, en tanto que la usura tiene más oportunidades de enriquecerse.
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Economía de Éxito.

 

Portada del libro Economía de Éxito

Es el título de una obra editada en México que contiene al Programa de los 25 puntos del NSDAP como parte toral.

Federico Rivanera Carlés

La concepción doctrinaria del Nacionalsocialismo -cuya enorme significación histórica huelga resaltar- ha sido completamente ocultada a los ojos de los pueblos a través de una montaña de mentiras y de burdas patrañas e incluso, paradójicamente, hasta no pocos de sus partidarios actuales poseen sobre él un conocimiento rudimentario. Durante la existencia del Tercer Reich, la imperiosa necesidad de contrarrestar, aunque fuera parcialmente, la descomunal y calumniosa propaganda aliada, impidió la divulgación masiva fuera de Alemania de los textos fundamentales de un pensamiento filosófico-político al que puede calificarse sin exageración, como el más revolucionario de la historia.

La agobiante e ininterrumpida campaña de acción psicológica, de escala mundial, orquestada por el judaísmo internacional y sus agentes liberales y marxistas ha cubierto de ludibrio y de fango todo lo que sea Nacionalsocialismo y esto ha sido realizado de modo tal, que para la mayoría de la gente se trata de un movimiento de feroces y peligrosos monstruos preocupados exclusivamente en someter al universo y satisfacer sus enfermizos y sádicos instintos. En semejante clima, hábilmente prefabricado, no puede pretenderse no ya la menor simpatía por los camisas pardas, sino ni siquiera interés alguno en conocer su ideario.

Se puede sostener cualquier ideología por más absurda y antinatural que ella sea, se puede profesar abiertamente el marxismo -que circula tranquilamente por el mundo libre -, pero los campeones de la libertad de pensamiento (una de las muletillas utilizadas contra la Alemania de Hitler), no permiten que nadie proclame su fe nacionalsocialista, bajo amenaza de ser fulminado por los rayos de los dioses del Olimpo democrático. ¡Hasta se deforma el nombre de la doctrina, llamándola peyorativamente “nazismo”!

Pese a todo, algunos sectores de las nuevas generaciones, hastiados del infierno de la sociedad de consumo, no son ya atrapados por las seducciones del “paraíso” rojo. Observan desdeñosamente las mistificaciones que los rodean y los que aún no han abrazado el estandarte de la cruz gamada, han comenzado a prestarle respetuosa atención, encontrando en él, con razón, una atracción irresistible. ¡Es que empieza a descubrirse que los enemigos del Movimiento Nacionalsocialista son justamente los verdugos y los explotadores de la humanidad!

Nada más indicado para aprehender la esencia de la cosmovisión hitleriana que recurrir a su fuente más autorizada: la Biblioteca Oficial del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (N.S.D.A.P.). Precisamente el Cuaderno Nº 1 de la misma lo constituye EL PROGRAMA NACIONALSOCIALISTA, analizado por su Director, el célebre Gottfried Feder -designado expresamente por el Führer responsable de la difusión y definición ideológica -, autor del no menos célebre Manifiesto para el quebrantamiento de la servidumbre del interés, uno de los ejes del Nacionalsocialismo.

Resulta sumamente difícil hallar las palabras adecuadas para poner de manifiesto la trascendencia, el sentido profundamente revolucionario y la tremenda vitalidad histórica que trasunta este Programa que modelará, a no dudarlo, el mundo del mañana.

Si bien EL PROGRAMA NACIONALSOCIALISTA es de una claridad y precisión tales que, prácticamente, nos eximen de todo comentario cabe, sin embargo, hacer una acotación en un punto crucial: el que se refiere al campo económico-social. Un análisis superficial que no tenga en consideración todos los datos del problema, puede hacernos incurrir en el grave error de suponer que el Nacionalsocialismo defendió las estructuras capitalistas, tal como sostiene la propaganda comunista. La lectura del Programa parecería ratificar esta afirmación dado que, efectivamente, la propiedad individualista de los medios de producción (que no otra cosa es el capitalismo) es, aunque con reservas, aceptada. ¿Cómo se entiende esto? ¿Cuál es realmente la postura nacionalsocialista en este aspecto? Veamos.

En primer término, reparemos que el Nacionalsocialismo, como los restantes Movimientos nacionales del siglo, a diferencia del demoliberalismo y del marxismo que son engendros de laboratorio, irrumpe en la escena histórica como una reacción natural, biológica, de la Comunidad avasallada, por tanto, es comprensible que encerrara inicialmente ciertas falencias en sus formulaciones teóricas que con posterioridad serían superadas sobre la marcha. Por otro lado, lo que cuenta en un movimiento revolucionario no es la letra sino el espíritu que lo anima. Y precisamente en el espíritu nacionalsocialista campea una radical y violenta oposición al capitalismo. ¿No se habla en el Programa, acaso, de la lucha entre el Trabajo -encarnado por el NSDAP – y el Capital – personificado en el judaísmo y los sistemas burgueses, democráticos y marxistas, que le sirven dócilmente?-. ¿No dice Feder que el Nacionalsocialismo es del todo distinto que el Capitalismo? Ha sido el propio Hitler quien calificó a la tesis del “quebrantamiento de la servidumbre del interés” -según podrá constatar el lector – como la esencia del Nacionalsocialismo (que, por lo demás, no se denominó así por simple capricho u oportunismo). Y la servidumbre del interés” es, a su vez, la esencia de la sociedad capitalista.

La coyuntura especialísima en que se desenvolvió la Revolución Nacionalsocialista, incidió negativamente sobre el desarrollo orgánico de su posición anticapitalista. Al acceder al poder, Hitler se encontró con una Alemania sumida en la ruina más indescriptible y cercada por poderosísimos enemigos. Había, por ende, forzosamente que efectuar el proceso revolucionario en dos etapas, la primera de las cuales tenía como fin la liberación política y la construcción del Estado Nuevo, única manera de enfrentar con alguna posibilidad de éxito a los enemigos externos que querían impedir a toda costa la resurrección alemana (en la que estaba implícita la resurrección de la Civilización blanca), lo que desgraciadamente a la larga sucedió.

La segunda fase revolucionaria, la liberación total de la Comunidad de las formas burguesas, debía quedar para más adelante, puesto que las alteraciones en el ritmo de la producción que automáticamente trae aparejada toda modificación de las relaciones en el seno de la empresa, acarrearían inevitablemente consecuencias fatales para Alemania, que no se hallaba en condiciones de derrochar energías de ninguna índole y que debía, con rapidez fulmínea, volear la totalidad de sus fuerzas en el plano de la política exterior.

Ante ello, el régimen nacionalsocialista evidenciando una vez más su autenticidad revolucionaria, decidió llevar a cabo una serie de experiencias pilotos en el ámbito económico-social, destinadas inteligentemente a preparar el camino que la Nación transitaría en el porvenir, superadas las graves contingencias del presente. En tal sentido se fomentó la creación de empresas basadas en la propiedad comunitaria de las herramientas de trabajo como la famosa Volkswagen, ejemplo de capacidad productiva y de eficiencia técnica. Paralelamente, se instauró el Frente del Trabajo Alemán, cuyas características eran las siguientes: 1. Integración de todas las empresas industriales y agropecuarias de Alemania, a la que se definía -en este aspecto – como una gigantesca comunidad de producción; 2. Modificación sustancial de la sociedad anónima, lo cual significó: a. transformar las acciones en simples obligaciones; b. traspasar casi íntegramente la plusvalía a manos del Estado, quien la distribuía en función de las necesidades nacionales; el capitalista recibía un ínfimo porcentaje que a partir de 1939 quedó reducido sólo al 3 % anual; responsabilizar ante la Comunidad al jefe de la empresa del desempleo eficaz de la misma. (Esta fiscalización se realizó por intermedio de diversos organismos, el principal de los cuales era el originalísimo Tribunal de Honor Social).

Asimismo se prohibió bajo pena de muerte el interés del dinero, hecho inédito en las sociedades contemporáneas. El préstamo recuperó su antiguo sentido comunitario, dejando de ser usura legalizada. El dinero volvió a ser concebido como mero instrumento de intercambio de bienes y servicios en lugar de medio de lucro y de opresión de la Nación, como sucede en la democracia. La economía se apartó del patrón oro para basarse, como corresponde a su naturaleza, en la capacidad de producción nacional.

Como puede comprobarse de hecho el Capitalismo había desaparecido. Aunque no se podía en ese momento, como hemos visto, efectivizar el cambio integral de la infraestructura económico-social, el sistema nacionalsocialista no se limitó -como en otros países – a paliar o suprimir sólo los efectos de aquél sino que lo hirió de muerte. La clase burguesa casi no existía y había sido despojada de todo su poder.

En el terreno de las realidades concretas, ¿quién ha aventajado al Nacionalsocialismo? El tan declamado socialismo de los países marxistas es sólo una máscara que no logra ya disimular un brutal capitalismo de Estado, más tiránico aún que el de tipo demoliberal por su grado de concentración, en el cual una nueva clase de oligarcas lleva al paroxismo la expoliación de los productores. El Nacionalsocialismo, en cambio, ha sido y es el único movimiento genuinamente revolucionario y liberador. Es el verdadero socialismo, esto es, la síntesis totalitaria y armoniosa que resulta de la complementación orgánica de los conceptos de propiedad y de sociedad.

La circunstancia de que el régimen hitleriano haya tenido sólo doce años de vida, la mayor parte de los cuales fueron absorbidos por la guerra y sus prolegómenos, hacen aún más sorprendente y encomiable la inmensa obra realizada. ¡Qué metas se habrían alcanzado con un margen sólo un poco más dilatado de tiempo! Sus adversarios lo sabían y actuaron en consecuencia para impedirlo.

Valiéndose de las más descaradas y cínicas provocaciones, obligaron al enemigo mortal de su intereses a una guerra prematura en la cual una colosal desproporción de efectivos, frustró la empresa casi increíble de la Alemania Nacionalsocialista.

Queremos señalar, por último, que la creencia bastante extendida que circunscribe el Nacionalsocialismo a Alemania, es absolutamente equivoca y entraña un prejuicio acientífico forjado deliberadamente por los sofistas burgueses. Por el contrario, en tanto es la expresión orgánica del orden social natural, posee validez universal e implica la única respuesta histórica válida para nuestra hoy sojuzgada raza aria, creadora de las más elevadas manifestaciones de la cultura y del espíritu humanos.

Adolf Hitler sucumbió voluntariamente con su pueblo -en la catástrofe histórica de mayor dimensión que haya sufrido Occidente – en cumplimiento del Programa que el lector tiene entre sus manos. A través del mismo, sin embargo, el Führer sigue viviendo en sus fieles combatientes que día a día se acrecientan. El Nacionalsocialismo constituye la garantía de su eternidad.

De ahí la importancia excepcional que revista EL PROGRAMA NACIONALSOCIALISTA, basamento inesquivable de un Nuevo Orden que inexorablemente se impondrá y cuyos signos germinales comienzan a vislumbrarse.

FEDERICO RIVANERA CARLES.
Buenos Aires, octubre de 1975.


Notas:
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Teoria Cualitativa de la Moneda – Walter Beveraggi Allende.

Ramon Bau, sobre la teoria cualitativa de la moneda del Prof Walter Beverragi Allende:
El dogma liberal se ha basado siempre en la teoria cuantitativa. Para ella el valor de la moneda es homogéneo e igual en toda nueva emisión, y por tanto sea cual sea el destino de la creacón de moneda, siempre esta creación favorece la inflación.
Para la teoria cualitativa de la moneda sostiene que el nivel de precios P no depende tanto de la cantidad de moneda M como de la calidad del uso de la nueva creación de moneda. De forma que si se genera moneda con fines productivos no solo no es inflacionaria esta nueva moneda sino incluso puede ir contra la inflación.
Esta diferencia tiene repercusiones enormes en todo el proceso económico. Frente a la restricción del crédito, los altos intereses y consecuentemente el nivel del paro alto ligado al nivel alto del interés del dinero (dificultades a la inversión), la aplicación cualitativa de la moneda indica que crear dinero por parte del estado (dar creditos baratos) es precisamente la mejor cura para la recesion y el paro, SI ese crédito se asigna
cualitativamente a procesos productivos.
El mundialismo liberal se niega a aplicar estas fáciles conclusiones sólo porque abaratar el crédito va contra los intereses de la finanza mundial. Si los Estados general dinero no lo piden a la Banca Mundial y no se endeudan, con lo que la finanza pierde el control político de los Estados.
Bien sabemos que la inmensa mayoria del ”capital financiero” o ”dinero bancario”, que los banqueros privados (y, en muchos casos ”oficiales”) de casi todo el mundo crean a voluntad, no es en absoluto resultante de ningun ahorro representativo de bienes producidos por sus titulares, sino tan sólo el resultado de artificios contables, por los cuales se generan ”depositos bancarios” o ”moneda corriente”, sin otra
limitación que la muy relativa ”tasa de efectivo minimo” o ”reserva legal”, lo cual no supone -repetimos- respecto de dicho ”dinero” que haya mediado producción o ahorro de ninguna naturaleza.
Mientras la creación de este capital financiero, que empobrece a los pueblos y la producción suele ser la receta predulecta del mundo liberal, la creacion de moneda cualitativa enfocada en la producción, que potenciaria las riquezas nacionales, suele ser tildado de pecado económico ante la ignorancia de los verdaderos mecanismos económicos que las teorias liberales difunden.

Libro completo PDF:
Beveraggi Allende Walter – La teoría cualitativa de la moneda