Banca Central y Esclavitud Moderna: Las Obras de Stephen Mitford Goodson

Banca Central y Esclavitud Humana:

Las Obras de Stephen Mitford Goodson

por Kerry Bolton

5 de Noviembre de 2014

historyofcentralbanking

Stephen Mitford Goodson, “A History of Central Banking and the Enslavement of Mankind”, Londres, Black House Publishing, 2014, 2 vols.

Inmediatamente el lector perspicaz será consciente de diversas características prometedoras de este libro: el segundo apellido del autor es Mitford, lo que indica la probabilidad de una propensión hacia la rebeldía [1]. Luego, la dedicatoria del autor de “Una Historia de la Banca Central” (A History of Central Banking) a Knut Hamsun, “un faro de luz y esperanza del orden natural del mundo”, el gran novelista noruego que fue un hombre de honor que rechazó inclinarse ante la venganza talmúdica contra los derrotados de la Segunda Guerra Mundial. El siguiente rasgo prometedor es una cita de Ezra Pound (un personaje similar a Hamsun en cuanto a que luchó contra las mismas fuerzas malévolas, defendió los mismos ideales heroicos y padeció grandes persecuciones en la época de posguerra) que marca el tono del libro: “Y usted nunca entenderá la historia estadounidense o la historia del Occidente durante los últimos 2.000 años a menos que usted tenga en cuenta uno o dos problemas; a saber, los judíos [sheenies] y la usura. Uno o el otro, o ambos. Yo diría ambos” [2].

[1] Goodson es descendiente de la aristocracia intrépida y de una larga línea de activistas, entre ellos Diana Mitford Mosley y sus hermanas Unity, admiradora de Hitler que fue a la propia Alemania, Jessica y Nancy, hijas de David Mitford, barón de Redeshale, un ardiente partidario de los fascistas. Diana terminó casándose con sir Oswald Mosley, el político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, en una casa de Goebbels en Berlín, con la presencia de Hitler. Otra tía suya fue la esposa de Félix Yusupov, el aristócrata ruso que organizó el asesinato de Rasputin.

[2] En cuanto a Pound y Hamsun véase: K. R. Bolton, Artists of the Right (San Francisco, Counter-Currents, 2012). También: Stephen M. Goodson, “Knut Hamsun: The Soul of Norway”, Inconvenient History, vol. 5, Nº 2, http://inconvenienthistory.com/archive/2013/volume_5/number_2/knut_hamsun.php

Otro rasgo interesante que inmediatamente enfrenta el lector es que el larguísimo prefacio está escrito por el príncipe Mangosuthu Buthelezi [n. en 1928], miembro del Parlamento y antiguo líder [y actual] del Inkatha Freedom Party [IFP, partido nacionalista zulú de Sudáfrica]. Si bien el príncipe Buthelezi comienza declarando que él “no respalda los puntos de vista” expresados en el libro, también indica que el libro es “polémico” y “engendrará fuertes reacciones”. Los comentarios precautorios de Buthelezi son probablemente necesitados por Goodson, tal como sus parientes Mitford, que insisten en documentar ciertas herejías relativas a la influencia de los judíos en la política y las finanzas, y en los logros de los Estados del Eje [de la 2ªGM] en el derrocamiento de la Shylockcracia [Shylock, judío protagonista de El Mercader de Venecia, de Shakespeare].

A pesar de partir con aquella calificación, Buthelezi sin embargo luego procede a apoyar las opiniones de Goodson en cuanto a la banca central y la usura como la causa principal de las “diferencias profundas e inhumanas” que existen dentro de las naciones en todo el mundo. Buthelezi se declara un enemigo de aquel sistema: “Por esta razón, durante varios años, mi Partido y yo hemos sostenido que Sudáfrica debería reformar su sistema bancario central y monetario, incluso si eso significa desfasar a nuestro país con respecto a los inicuos estándares mundiales”. Ya que ése es el caso, uno sospecha que Buthelezi también comprende que la resistencia de los Estados del Eje a precisamente este sistema podría haber sido la verdadera causa de que ellos mismos se desfasaran “con respecto a los inicuos estándares mundiales”, lo cual Goodson posteriormente explica. El príncipe escribe: “Esta obra proporciona no sólo una amplia revisión de la historia de la economía durante casi tres milenios, sino percpciones acerca de cómo los problemas de la usura han estado confundiendo y esclavizando a la Humanidad desde que la existencia civilizada primero comenzó”.

El libro de Goodson es único en este género en varias maneras importantes: él remonta el curso de la usura a través de la Historia durante miles de años; algo que no ha sido intentado por lo general desde que uno de los libros favoritos de Ezra Pound, The Law of Civilization and Decay, de Brooks Adams fuera publicado hace más de un siglo [Londres, 1896]. Goodson también proporciona tanto una historia de los usureros como de aquellos que se opusieron a la usura, además de detalles técnicos acerca del sistema de finanzas y cómo puede ser arreglado.

Goodson

Stephen Mitford Goodson

Goodson se remonta a la antigua Roma en busca de ejemplos tempranos de sistemas financieros que tienen una importante relación con el mundo de hoy. Él cita a Aristóteles, de su obra La Política, acerca de lo que algunos llamarían la actitud Tradicionalista [3] frente a tales cosas, pero que hoy son llamados “respetables hombres de negocios” y “buena práctica comercial”: “A los hombres llamados banqueros los odiaremos, ya que ellos se enriquecen mientras no hacen nada”. Aristóteles resume así la totalidad del caso contra la banca ortodoxa. Goodson traza los sistemas usados en Roma, como el uso de piezas de bronce que fueron emitidas por el Estado romano para la transacción del comercio, libre de usura, un temprano ejemplo de un dinero declarado gubernamentalmente legal (fiat money), que no debe ser confudido con el actual sistema de emisión de dinero de curso legal por medio de bancos privados, quienes reciben su tajada de usura, permitiendo a este pervertido dinero de la nada ser condenado cuando no funciona [4]. Goodson usa las estadísticas para mostrar que esa fue una época de gran riqueza y progreso, en un momento en que los líderes romanos vivían en la austeridad y el honor de lo que realmente era ser un “romano”.

[3] Las “sociedades tradicionales”, sean hindúes, musulmanas, cristianas, etc., ponen al comercio muy abajo en la pirámide de la jerarquía, mientras que lo que un tradicionalista llamaría un “ciclo de decadencia”, como el Occidente de hoy, pone al comerciante en la cima de una pirámide invertida. Véase: Julius Evola, Revuelta contra el Mundo Moderno, y Oswald Spengler acerca del ascenso del “dinero” en el ciclo decadente de una civilización en La Decadencia de Occidente, particularmente vol. II, cap. XIII.

[4] Russell Norman, miembro del Parlamento y líder del New Zealand Green Party, fue recientemente condenado y ridiculizado rotundamente por sugerir el uso de un “fiat money”, pero no tuvo el conocimiento ni la fortaleza para defender su posición y fue rápidamente silenciado en cuanto a la única sugerencia sensible que ha sido ofrecida en Nueva Zelanda desde que en los años ’30 el Gobierno laborista emitió con éxito créditos estatales para viviendas.

El sistema cayó en ruinas cuando Roma sustituyó esos lingotes de bronce por plata, y el carácter entero de Roma fue degradado. En otras palabras, la putrefacción moral siguió a un cambio en la banca. Los usureros, incluyendo a muchos judíos que habían afluído a Roma durante su época de decadencia, cobraron un alto interés por los préstamos, y la pobreza se convirtió en algo común. Como a menudo ha sido el caso en la Historia, hasta nuestra época moderna, una figura heroica se levantaría para poner los asuntos en orden, y ella tomó la forma de Julio César, que conocía completamente la situación. Él publicó monedas metálicas baratas, y el interés fue fuertemente regulado. Goodson enumera las medidas emprendidas en el ámbito socioeconómico por César, que son increíbles, quizá no repetidas a tal escala sino hasta Mussolini, Hitler y Michael Joseph Savage [5]. Después de la muerte de César, Roma adoptó el patrón oro, y eso iba a tener importantes consecuencias negativas. Éste es un ejemplo importante del papel que el “poder del dinero”, como podríamos llamarlo, ha jugado en la corrupción y el colapso de las civilizaciones, la causa demasiado a menudo no considerada por la Derecha que adjudica esto, en términos reduccionistas, al papel de la raza [6].

[5] M. J. Savage, líder icónico del primer Gobierno laborista de Nueva Zelanda.

[6] Para una visión derechista alternativa acerca del rol del dinero en el colapso de las civilizaciones, véase: K. R. Bolton, “Oswald Spengler and Brooks Adams: The Economics of Cultural Decline”, en Troy Southgate, ed., Spengler: Thoughts and Perspectives, vol. 10, Londres, 2012, pp. 119–121.

Goodson comienza la historia monetaria de Inglaterra con el rey Offa de Mercia, durante el siglo VIII, donde otra vez fueron usadas monedas acuñadas de plata, y la usura, que había sido declarada ilegal por los paganos, fue introducida de nuevo. Bajo el rey Alfredo la propiedad de los usureros fue confiscada, mientras que bajo Eduardo el Confesor los usureros fueron declarados proscritos. La putrefacción se estableció cuando los judíos llegaron tras la derrota de Harold II a manos de Guillermo el Conquistador en 1066, y a esos judíos éste les dio posiciones privilegiadas como usureros. Inglaterra fue saqueada con la deuda, de la que no escapó nadie, ni noble ni trabajador. En 1215 la Carta Magna fue obtenida a la fuerza del rey Juan por sus nobles, siendo su razón más importante el tratar con el asunto de la usura.

Durante la Edad Media la usura fue nuevamente abolida, y se usaron maderas donde se grababa la contabilidad (tally sticks). Éstas estuvieron en uso durante 700 años, en algún grado u otro. Goodson describe el sistema con cierto detalle, y a pesar de lo que se nos dice sobre la Edad Media, el pueblo vivió bien, algo que ha sido detallado por William Cobbett, al comparar las condiciones de los trabajadores de los tiempos medievales con las de la Revolución Industrial [History of the Protestant Reformation in England and Ireland, 1826]. Tal como en Roma, la Historia se repitió, con una serie de altibajos para los usureros a través de los siglos, y por supuesto, como ahora sabemos, con su eventual triunfo, en este caso facilitado por la victoria de Cromwell y la Revolución Puritana, dentro de poco seguida por la creación del Banco de Inglaterra, un consorcio privado basado en el modelo holandés [7].

[7] En cuanto a la influencia de los judíos de Amsterdam y de los Puritanos sobre el Banco de Inglaterra véase: K. R. Bolton, The Banking Swindle, Londres, 2013, pp. 21–22.

Goodson menciona que cuando el proyecto de ley que incluía la promulgación del Banco de Inglaterra fue aprobado, estaban presentes sólo 42 miembros del Parlamento, y todos eran Whigs (reformadores); los Tories (conservadores) se opusieron a dicha ley. Ésta es una indicación adicional de mi opinión de que la “verdadera Derecha” es intrínsecamente anti-capitalista, mientras que la Izquierda, como señaló Spengler, siempre actúa en interés del “partido del dinero” [8]. A partir de entonces surgió un patrón, escribe Goodson,

“de ataque y de imposición del sistema de usura de los banqueros [que] ha sido desplegado extensamente en la Era moderna y que incluye las derrotas de la Rusia imperial en la Primera Guerra Mundial, Alemania, Italia y Japón en la Segunda Guerra Mundial, y más recientemente Libia en 2011. Todos éstos eran países que tenían sistemas bancarios estatales, que distribuían la riqueza de sus respectivas naciones sobre una base equitativa, y que proporcionaban a sus poblaciones un nivel de vida muy superior al de sus rivales y contemporáneos”.

[8] Acerca de la dicotomía Izquierda-Derecha y cómo ha sido mal entendida, véase: K. R. Bolton, “Reclaiming the ‘Right’: Origins of the Left Wing – Right Wing Dichotomy”, Ab Aeterno, Academy of Social & Political Research, Wellington, Nueva Zelanda, Nº 16, Julio-Septiembre de 2013.

Goodson señala que aunque el Gobierno laborista nacionalizó el Banco de Inglaterra en 1946 (es decir, más de una década después de que el Gobierno laborista de Nueva Zelanda había nacionalizado el Banco de la Reserva de aquel país en 1935, que originalmente había sido creado a instancias del trotamundos consejero del Banco de Inglaterra sir Otto Niemeyer), aquello fue un mero decorado, puesto que el Banco de Inglaterra, como otros Bancos de la Reserva “nacionalizados”, incluyendo el de Nueva Zelanda, permanece dentro del sistema de usura global, y ellos simplemente sirven como conductos para tomar prestado de bancos internacionales privados.

Lo que podría ser añadido es que cuando el Gobierno laborista de Nueva Zelanda nacionalizó el Banco de la Reserva, aunque bajo una considerable presión pública para que cumpliese sus promesas electorales con respecto a la banca estatal, presión liderada por el parlamentario laborista independiente y manco veterano de guerra John A. Lee, su gran y duradera acción fue emitir crédito estatal al 1% para el icónico proyecto estatal de viviendas. Éste no sólo proporcionó casas duraderas en superficies de ¼ de acre (1.000 m²) a un bajo costo, sino que también solucionó, mediante este proyecto de obras públicas, el 70% del desempleo del país en medio de la depresión mundial [Bolton, The Banking Swindle, pp. 96–100].

Citando al historiador de Harvard Carroll Quigley, Goodson muestra que estos bancos centrales se convirtieron en parte de un vasto sistema entrelazado de finanzas internacionales, que solamente se ha expandido desde entonces.

Otras rebeliones contra el sistema bancario han incluído las colonias norteamericanas, que financiaron su guerra contra Gran Bretaña con su propio dinero estatal, como lo hicieron tanto la Unión como los Estados Confederados durante la Guerra Civil. Nuevamente se produjo una serie de altibajos seguidos a medida que los usureros y sus opositores competían por la promulgación de sus respectivos proyectos para la banca, hasta que en 1913 el conflicto fue resuelto con la Ley Bancaria de la Reserva, aprobada nuevamente detrás de la fachada de que se trataría de un banco estatal que llevaría “orden” a las finanzas, después de tres años de planificación por los banqueros internacionales y sus seguidores en política.

Rusia proporciona otro ejemplo de un Estado que tenía un sistema bancario independiente, y es de particular interés en tanto que —como los Estados del Eje posteriormente— el Zar ha sido ridiculizado como un tirano cuyo derrocamiento fue el resultado de una revolución popular: un plan de juego que ha estado desplegándose otra vez en nuestro propio tiempo durante las décadas pasadas mediante las llamadas “revoluciones de color” y “Primavera árabe”, por órdenes del mismo tipo de personas que instigaron la Revolución “rusa” en 1917, y por la misma razón, y antes de esto, la revolución Cromwelliana y la Revolución francesa. (Yo también añadiría la “revolución desde arriba” maniobrada por Enrique VIII, que muy destacadamente implicó a otro tortuoso Cromwell).

Goodson declara que después de la derrota de Napoleón, Nathan Mayer Rothschild estuvo activo insistiendo en un sistema bancario que aseguraría el control de Europa. El zar Alejandro I rechazó cualquiera de tales planes y en cambio creó una nueva Santa Alianza entre Rusia, Prusia y Austria, las cuales iban a ser empujadas a un conflicto catastrófico algunas generaciones más tarde. Lo que fue creado en 1860 fue un banco estatal ruso que sirvió bien a la gente durante décadas, con préstamos baratos, incluyendo préstamos con bajos intereses para tierras para los agricultores, estando al comenzar el nuevo siglo la mayor parte de la tierra poseída por la gente que la trabajaba. Los impuestos y la deuda eran los más bajos en Europa, y la legislación social y laboral estaban entre las mejores.

Goodson indica que los bolcheviques llevaron a ese feliz Estado a su destrucción. Los detalles de esto y la bienvenida a las finanzas internacionales acordada por la Revolución de Marzo de 1917, y a los banqueros que igualmente apoyaron a los bolcheviques, están documentados en mis libros [Kerry Bolton] Revolution from Above [Londres, 2011, pp. 57-65] y The Banking Swidle. Añadiré aquí que gran parte de la negativa representación de los Zares, que continúa hasta el presente, fue el resultado de la propaganda individual ofensiva contra Rusia del periodista estadounidense George Kennan, estando subvencionado éste por Jacob Schiff de Kuhn, Loeb and Co., quien también proporcionó los medios financieros para que Kennan adoctrinara —según él mismo— a 52.000 prisioneros de guerra rusos después de la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, el cual retornó a Rusia para preparar un núcleo de genta revolucionaria que finalmente derrocó al Zar [Bolton, The Banking Swindle, op. cit., pp. 145–147].

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Eisarb1-350x400l libro Inside the South African Reserve Bank: Its Origins and Secrets Exposed, presenta el relato de Goodson de la manera en que él fue obligado a dimitir prematuramente antes de que su período expirara —aunque sólo un breve tiempo antes— como uno de los directores del South African Reserve Bank. Goodson tiene el conocimiento de una persona enterada acerca de los mecanismos de los bancos de deuda y finanzas y de la reserva, y él es también el líder del Partido por la Abolición del Impuesto a la Renta y de la Usura (Abolition of Income Tax and Usury Party) [9], y ha sido durante mucho tiempo un asesor económico. Es este libro el que ha sido aparentemente objeto de una amenaza de demanda judicial por parte del Estado sudafricano, que está muy interesado en mantener mudo a Goodson en cuanto a su conocimiento de primera mano de la corrupción en el sector financiero.

[9] Abolition of Income Tax and Usury Party, http://mype.co.za/new/abolition-of-income-tax-and-usury-party-aitup/34050/2014/02

Goodson muestra que Sudáfrica fue el primer Estado después de la Primera Guerra Mundial en sucumbir a las maquinaciones para la creación de un banco central. Esas maquinaciones él las atribuye al general Smuts, ministro de Hacienda a pesar de su carencia de conocimientos en finanzas [10]. Al igual que el senador Aldrich, cuyo llamado “Plan Aldrich” fue promulgado en 1913 para crear el Banco de la Reserva estadounidense en 1914, siendo Aldrich simplemente la voz en el Senado para los Schiff, Warburg, Rockefeller, J. P. Morgan, y los demás, el plan de Smuts para un banco de la reserva fue iniciado e ideado por su amigo, el banquero sir Henry Strakosch, cuyo plan siguió de cerca al del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos.

[10] Quizá análogo a la reciente del ministro de Finanzas del Gobierno laborista neozelandés, Michael Cullen, cuya especialidad académica era la Historia, y quien, tras ser preguntado por un miembro del New Zealand Social Credit Institute, afirmó que el crédito es creado a partir de las cuentas de ahorro de los depositantes de los bancos.

La comisión que fue establecida con miembros de todos los partidos parlamentarios hizo una fuerte crítica al plan y expresó su preocupación en cuanto a por qué estaba siendo impulsado (como el “Plan Aldrich”) sin un adecuado debate. El coronel Creswell del Partido Laborista sudafricano propuso un banco estatal. La oposición parlamentaria al plan de Strakosch, y el llamado a un banco estatal hecho por el Partido Laborista, son de particular interés, y Goodson proporciona el detalle de los discursos parlamentarios [Goodson, Inside the Reserve Bank, pp. 71-73]. En 1920 el Parlamento votó a favor del plan de Strakosch, mientras que todos los 19 miembros laboristas y tres nacionalistas votaron en contra. El general Hertzog del National Party había querido que el asunto fuera totalmente investigado dentro de dos años, pero fue dejado de lado. Strakosch contribuyó también decisivamente al establecimiento del Banco de la Reserva de India en 1935. Su papel parece similar al de sir Otto Niemeyer del Banco de Inglaterra, que en ese entonces recorría la Commonwealth británica insistiendo en que fueran creados bancos centrales con accionistas privados.

Además, Strakosch pagó las deudas de Winston Churchill, y a partir de aquel momento la historia del mundo se embarcaría en un curso trágico: una guerra mundial al servicio de las finanzas internacionales que destruirían al británico y a todos los otros Imperios europeos, a ser reemplazados por un Imperio del dinero, mientras Roosevelt estipuló las condiciones de la posguerra al patético Churchill para el desmantelamiento del Imperio británico [11].

[11] Véase: K. R. Bolton, “The Geopolitics of White Dispossession”, Richard B. Spencer editor, Radix (Washington Summit Publishers), vol. 1, 2012, pp. 105–130. Además: K. R. Bolton, Babel Inc., Londres, 2013, “Decolonization as the Prelude to Globalization”.

Goodson rastrea los orígenes de la Gran Depresión como un ejemplo de manipulación del crédito, y hace la semblanza de aquellos que buscaron una alternativa: C. H. Douglas y su Crédito Social, el profesor Irving Fisher, y Gottfried Feder, el paladín reformador bancario primario de Alemania [12]. Las innovativas reformas emprendidas por los nacionalsocialistas fueron debilitadas por Hjalmar Schacht, el presidente del Reichsbank, un íntimo de la fraternidad bancaria internacional a quien debía evitársele el destino de los otros altos funcionarios estatales en Núremberg debido a sus conexiones, incluyendo en particular su amistad con Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra.

[12] Véase: Gottfried Feder, Manifiesto para el Quebrantamiento de la Esclavitud Financiera del Interés, http://www.mov-condor.com.ar/libros/gottfried_feder.htm. Además: G. Feder, The German State on a National and Socialist Foundation (Historical Review Press, 2013 [1932]). Feder probablemente recibiría hoy más atención entre los reformadores bancarios si no hubiera sido por su influencia sobre la Economía nacionalsocialista (como la recibiría el poeta Ezra Pound, autor de una serie de agudos folletos sobre la banca, si no hubiera sido por su apoyo al Fascismo italiano).

En 1939 Schacht emitió un ultimátum a Hitler orientado a revertir la economía de Alemania de vuelta al viejo sistema, y fue despedido. Mientras el régimen de Hitler ha sido criticado por marginar a idealistas como Feder e incluso acusado de servir a las finanzas internacionales y de no poner totalmente en práctica su programa “socialista”, de hecho, mucho fue emprendido, y Goodson alude al “Plan Schacht” que fue sustituído final y decisivamente por el “Plan Feder” en 1939. Goodson sostiene que la guerra le fue impuesta a Hitler por la misma razón que tuvo que enfrentar Napoleón, con Polonia en este caso como la mano del gato de los banqueros.

En uno de los muchos casos donde Goodson coloca el sistema bancario en el contexto histórico más amplio, él relata lo que sería llamado ahora la “limpieza étnica” que fue emprendida por las autoridades polacas contra alemanes étnicos en Polonia. Goodson calcula el número de víctimas étnicas alemanas en Polonia en 58.000, culminando en la Masacre de Bromberg del 3 de Septiembre de 1939, en la cual 5.500 alemanes étnicos fueron asesinados. El plan de paz de Hitler fue sumariamente rechazado por el Gobierno polaco debido a la interferencia de Gran Bretaña en garantizar la seguridad de Polonia.

Goodson luego procede a esbozar los muchos logros socioeconómicos del régimen de Hitler, tales como los préstamos a bajo interés para viviendas y el sistema de trueque que vio a Alemania capturando los mercados desde Europa a Sudamérica, y el debilitamiento del sistema internacional de finanzas alrededor del mundo, el aumento de los ingresos y las grandes obras públicas, mientras que, a pesar de persistentes afirmaciones en contrario, el gasto en armas era relativamente bajo.

Mientras Alemania prosperaba en medio de una depresión mundial, la Italia Fascista había emprendido ya un curso similar una década antes, con gigantescas obras públicas, y gradualmente había adoptado la banca estatal. Japón, lo cual los lectores podrían estar sorprendidos de enterarse, había sido desde los años ’20 ampliamente atraído hacia la teoría del crédito social de C. H. Douglas, habiendo seguido tales políticas a partir de 1932, y completado sus reformas en 1942, basado en la legislación bancaria alemana. Esto estableció a Japón como una gran potencia económica, y en 1940 éste anunció la Gran Esfera de Co-Prosperidad de Asia del Este, que amenazaba al sistema económico global creando un bloque comercial autárquico.

El pretexto para la acción contra Japón, sostiene Goodson, comenzó con su ocupación pacífica de la Indochina francesa con el permiso de Francia, para interrumpir las rutas de suministro de China. Luego vinieron las sanciones económicas de Inglaterra, Holanda y Estados unidos. Las repetidas tentativas de Japón en diplomacia y compromiso fueron sistemáticamente rechazadas por EE.UU., culminando en un ultimátum de este último para la retirada de Japón de China, seguida de un bloqueo económico. Con la ocupación estadounidense de Japón, el sistema bancario y la estructura corporativa fueron demolidos bajo los auspicios de un banquero estadounidense.

Hacia el final de la guerra, sin embargo, Sudáfrica estaba intentando adoptar un sistema bancario similar al de los Estados del Eje y de algunos de los Estados de la Comunidad Británica de Naciones, a saber Nueva Zelanda y Australia, y un proyecto de ley fue presentado por Hofmeyr, ministro de Finanzas, pero como estos países mencionados también, este banco central ha dejado de embarcarse en un curso de creación de crédito estatal. Fue el Partido Laborista Sudafricano el que sistemáticamente exigió un banco estatal que emitiera el crédito estatal. En efecto, las citas referidas por Goodson de los discursos hechos por miembros del Partido Laborista en el Parlamento acerca de la creación de crédito son, como los del decidido laborista John A. Lee de Nueva Zelanda, muy instructivas.

Goodson luego sigue con una explicación del sistema de la banca de Nueva Zelanda de la época, que fue dada por los proponentes sudafricanos del crédito estatal. Sin embargo, debo añadir que la creencia del Partido Laborista sudafricano de que el ministro de Hacienda de Nueva Zelanda, Walter Nash, era “uno de los defensores más fuertes del sistema bancario estatal”, es un error. Nash fue uno de los más acérrimos oponentes de John A. Lee contra los esfuerzos de éste para conseguir que el Partido Laborista cumpliera sus promesas electorales de 1934, que finalmente causaron la expulsión de Lee del partido [Erik Olssen, John A. Lee, Dunedin, New Zelanda, 1977].

Después de referirse al sistema bancario australiano, el senador laborista sudafricano Smith siguió describiendo en términos similares al sistema bancario nacionalsocialista, viéndolo correctamente como análogo, aunque a una escala mucho mayor, con el de Nueva Zelanda. Smith, señalando que él no era un partidario de Hitler, declaró, no obstante, que las cosas pueden ser aprendidas de otros, incluso de Hitler. Esto es suficiente hoy para destruír la reputación de alguien, en un momento en que elconocimiento profundo y la objetividad son considerados como heréticos en sí mismos [13]; y nosotros podemos decir que Goodson mismo es un ejemplo actual de esto.

[13] K. R. Bolton, “Reductio ad Hitlerum as a Social Evil”, Inconvenient History, vol. 15, Nº 2, http://inconvenienthistory.com/archive/2013/volume_5/number_2/reductio_ad_hitlerum_as_a_social_evil.php

Goodson prosigue con su propia saga como uno de los directores en el Consejo del Banco de la Reserva sudafricano. En 2002 él intentó mostrar que el banco era una entidad privada, no una institución estatal. En 2003, con el 71,1% de los votos de los accionistas, Goodson fue elegido como un director sin poderes ejecutivos. El Consejo no hizo ningún secreto de su preocupación por la elección de Goodson, quien intentó educar a los miembros del Consejo acerca de la naturaleza de la banca de reserva fraccionaria. El año siguiente una campaña encubierta del vice-Gobernador del Consejo, Gill Marcus, un partidario acérrimo del Congreso Nacional Africano [ANC, partido sudafricano pro-negro y marxista, en el poder desde 1994], para derrocar al Gobernador, fue notada por Goodson, y a Marcus se le dijo sin ninguna ceremonia que se marchara, sólo para volver en 2009 como el nuevo Gobernador designado por el Estado. Una de sus nuevas medidas fue limitar el período de los directores no-ejecutivos, y a éstos se les pidió dimitir antes del final de sus períodos.

Entre las tentativas de Goodson en 2011 para tratar con la corrupción y la incompetencia en la sudafricana Bank Note Company y la Casa de Moneda sudafricana, la actitud de Marcus se hizo crecientemente antagonista hacia él. En Febrero de 2012 el Consejo se movió contra Goodson para tenerlo silenciado, y éste fue suspendido. Junto con estas medidas, Goodson fue difamado por el Mail & Guardian (de Sudáfrica) el mes siguiente [14]. Goodson había hecho algunos comentarios heréticos acerca de Alemania en una entrevista radial con Deanna Spingola en 2011, que fueron usados como un pretexto para lanzar la campaña contra él. Goodson proporciona una lista sustancial en cuanto a por qué él ha adoptado un acercamiento escéptico en cuanto al “Holocausto”, puesto que las difamaciones contra Goodson se enfocan en su escepticismo del “Holocausto”. Goodson también fue condenado por haber elogiado las políticas financieras del régimen de Hitler, y cita a lumbreras de la época que habían hecho lo mismo, citando a David Lloyd George, Winston Churchill, el Duque de Windsor, y al economista J. K. Galbraith.

[14] Lisa Steyn, “Reserve Bank’s Holocaust Denier”, Mail and Guardian, 1º de Abril de 2012, http://mg.co.za/article/2012-04-13-reserve-banks-holocaust-denier

Goodson fue llamado a una reunión en Mayo de 2012 para resolver su status, y surgió un acuerdo de compensación que terminó con su cargo sólo unos meses antes del final de su término. Se esperaba que él permaneciera mudo acerca de las medidas que habían sido tomadas contra él por el Banco, pero él considera la exposición de las fechorías financieras como algo de interés público y no como parte de ningún compromiso (de silencio).

Goodson concluye con una extensa discusión acerca de cómo los problemas bancarios podrían ser solucionados, citando un completo informe que él había presentado a Marcus Gill, el cual no había entendido nada de ello, y quien a su vez lo había reenviado a un economista para su revisión, el cual igualmente no sabía nada del asunto, como está relatado en la consiguiente discusión que él tuvo con Goodson. De ahí la situación es planteada hasta el presente, y Goodson explica la actual grave situación de la deuda global, incluyendo una discusión larguísima e inesperada acerca de la manera adversa en que es afectada la tasa de fertilidad. Esto incluye los impactos demográficos sobre los países Blancos, y en Japón y China (en el ejemplo de China, debo decir: “así lo espero”). Él concluye con ejemplos de banca comunitaria y estatal (Dakota del Norte, Guernesey, Libia), finalizando su libro con detalles sobre cómo el sistema bancario de Sudáfrica podría ser reorganizado, junto con anexos de borradores de proyectos de ley acerca de la mecánica de la reforma bancaria.–

Frases II

Algunos conceptos que a simple lectura parecen contradictorios pero que hacen al equilibrio.

1)-La economía es libre, pero se halla entrelazada con la política y el estado.
De ahí se deduce, con respecto a la relación entre el estado y la economía, en primer término, el derecho de vigilancia, del estado sobre la economía, y en segundo término, el derecho de intervención del estado mediante policiales, administrativas y de política financiera, en caso de que así lo exija el interés de la comunidad (G. Feder)
-En un estado fuerte, expresión de las fuerzas morales de la nación, no es necesario dar a la economía una forma que la constriña artificialmente. En tal estado, la economía puede ser libre tranquilamente…No es necesario atarla con disposiciones especiales, dado que ya está ligada por el predominio de la vida política.
En cuanto la economía, en ejercicio de su libertad, pueda dañar en lo más insignificantemente el bien común, tiene el estado, en todo momento, la posibilidad de intervención.
-El Gobierno y la conducción del partido se han expresado drásticamente contra la intervención injustificada de la economía. La liga par la defensa de la clase media industrial, ha sido disuelta en su forma actual. Tales medidas deben asegurar a la economía un desarrollo libre y tranquilo.

Arthur Reinhold Herrman y Arthur Nitsch.

Frases I

”EL pueblo y la nación significan, en el socialismo internacional, tanto en la realidad como en la teoría, residuos y estorbos, en el camino hacia el socialismo que deben ser apartados de raíz, sin miramientos tan pronto como sea posible” (Reventlow)

Por el contrario, para el socialismo nacional el pueblo como tal es principio y fín, potencia y acto.
”El pueblo es para el, una idea, cuya realización tan completa como posible, significa el contenido de su aspiración” significa además el total rechazo de la ideología del capitalismo que coloca al capital y no al hombre como eje de la economía.

Max-Neef: “El rescate financiero es la mayor inmoralidad de la historia de la humanidad”

BARCELONA // Manfred Max-Neef (Valparaíso, Chile, 1932) redescubrió la economía en los montes peruanos. Cara a cara con las comunidades indígenas, se dio cuenta de que todo lo que sabía como brillante profesor de Berkeley no le servía para nada a la hora de comunicarse con esas gentes. “En el momento en que miré a lo ojos a la pobreza, me quedé mudo”, afirma este economista y ambientalista chileno, que en 1983 obtuvo el Right Livelihood Award, considerado el Premio Nobel Alternativo de Economía.

En la década de los 50 llegó a ser directivo de la petrolera Shell. Hasta que decidió dejar la empresa privada y, como afirma, “poner los pies en el barro”. Algo que, asegura, es el gran déficit de los economistas actuales, que “son los que menos entienden el mundo real”. La Marea ha tenido la oportunidad de conversar con él en una fugaz visita a Barcelona. Con la experiencia de su avanzada edad, augura un futuro muy negro para las generaciones futuras. Más cuando, desde la crisis de 2008 y el rescate de los actores financieros que la provocaron, se ha llevado a cabo “una de las peores monstruosidades de la historia”.

Este otoño se cumplirán seis años de la caída de Lehman Brothers, considerado el pistoletazo de salida del crack financiero que aún sufrimos. ¿Cómo valora la gestión de la crisis que han llevado a cabo las autoridades económicas, capitaneadas por el FMI?

Todo lo que ha ocurrido es una conexión de cosas que no hay que hacer. Para mí, lo más desconcertante y preocupante es que no importa cuántas veces quede en evidencia que ciertas políticas económicas son desastrosas; se sigue insistiendo en las mismas. Los economistas se creen científicos, por lo menos decidieron ser científicos los neoclásicos, a finales del siglo XIX. Para ser científicos decidieron que la economía se pareciera lo más posible a la física, con lo cual hicieron una serie de inventos absurdos y modelos matemáticos que son verdaderos disparates. Además, si la economía fuese una ciencia y los economistas, científicos, actuarían como científicos; ¿y cómo actúa un científico cuando una teoría determinada falla? Inmediatamente se ponen con toda la intensidad a buscar cuál es la alternativa a esa teoría, porque esta no funciona, y ¡se destierra y se acabó!

Pues eso no es exactamente lo que los economistas parecen hacer.

¡No lo hacen! Tienen actitud científica cero, se insiste en los mismos errores. Lo que ocurrió desde octubre de 2008 es, a mi juicio, una de las peores monstruosidades de la historia. Con todas las especulaciones, la basura que vendían los bancos, absolutamente repugnante… de repente se ven en una situación crítica y hay que hacer todo lo imaginable e inimaginable para salvar a los delincuentes. O sea, no se salva a las víctimas, las víctimas no tienen ninguna importancia, lo que importa es salvar a los delincuentes, a los que provocaron la crisis. Y en cuestión de un par de meses logran juntar a nivel de todo el mundo, para salvar a esos delincuentes, del orden de diecisiete billones de dólares.

Sí que había dinero…

El informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), de poco antes de octubre de 2008, indicó que para superar el hambre en el mundo se necesitan del orden de 30.000 millones de dólares al año. Divide diecisiete billones por treinta mil millones: obtienes seiscientos años de un mundo sin hambre. ¿Dónde estaba esa plata? Yo mismo, que trabajé en las Naciones Unidas años atrás, hasta hace poco estaba convencido de que era verdad que no alcanzaban los recursos para resolver el hambre. ¡Pero sí hay mil veces más recursos para salvar a los delincuentes! Eso, para mí, es tal vez el acto inmoral más grande que se ha cometido en la historia de la humanidad.

Cómo explica que se recete austeridad a Europa y luego el economista jefe del FMI reconozca el “error” a la hora de valorar el impacto de las medidas. ¿No sabían lo que iba a ocurrir?

No hay que ser economista, ¡es cuestión de sentido común! Si tú no tienes nada, perdiste la casa, perdiste tus ahorros, y yo te digo: ‘¡Pero sé más austero!’, se llega a lo que llegaron ustedes aquí en España; nunca había ocurrido, que en España llegara un momento en que muera más gente por suicidios que por accidentes de tráfico. Y yo pregunto, ¿esos suicidios eran realmente suicidios? ¿O eran asesinatos de un sistema económico perverso? ¿Qué manera tienes de ser más austero cuando no tienes nada? ¡Pegarte un tiro! ¡Esa es la máxima austeridad! Eres un patriota, porque ayudas a la economía al eliminarte. Esa es la situación. Para mí, desde un punto de vista científico, ético, moral, desde todo punto de vista, todo lo que ha ocurrido es una asquerosidad inconmensurable, y que va además contra el más elemental sentido común. ¿Qué lógica tiene hacer sufrir a una población hasta los extremos más indecibles para beneficiar a la economía? ¡Si la cosa es al revés! La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía. ¡La economía no es Dios! Las consecuencias son que una economía como esta mata a más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, pero no hay culpables. Todos esos muertos son muertos impunes.

¿Responde a una cuestión de ineptitud o de intereses?

Es perversidad. A menos que sean absolutos imbéciles, que supongo que no lo son. Pero les conviene más eso que lo otro. La gente no interesa, la gente es prescindible, y eso está dentro de la teoría económica neoclásica. ¿Sabes que en un libro de texto de economía neoclásica, la solidaridad es un acto irracional? ¡Si eso te lo enseñan! Lo de que la única racionalidad es maximizar tu utilidad, todo lo otro es irracional…

Así que el problema comienza en la educación económica… ¿No se forma correctamente a los economistas?

No. En la época en que yo estudié Economía estudiábamos todas las escuelas económicas. Dos cursos fundamentales del currículum eran Historia Económica e Historia del Pensamiento Económico; ninguna de esas está en ningún currículum hoy día. Los economistas no tienen ni idea de la historia económica del mundo ni de qué otros economistas pensaron qué cosas, porque este ya es un modelo definitivo para la eternidad, o sea que ¿para qué quieres saber lo que pensaban otros? Fíjate qué estupidez. Y eso en todas las universidades, se pueden contar con los dedos de la mano las que se han zafado de eso. En consecuencia ahí tienes una institución que en estos momentos tiene una inmensa responsabilidad, y es la Universidad.

¿Qué implica este tipo de educación?

Que son economistas absolutamente incultos, y además con teorías que impiden que entiendan el mundo real. Lo único que tienen es un modelo matemático, y ese modelo es la realidad. Y si resulta que ese modelo no funciona no es porque el modelo esté mal, sino que la realidad hace trampas, y la función de la realidad es adaptarse a tu modelo. Esa es la actitud. Mientras sigan produciéndose economistas así no hay manera de cambiar, porque son los economistas los que tienen acceso al poder: los políticos, los empresarios, consultan a los economistas. O sea, ¡le consultan al que menos entiende el mundo real! Es una comedia dramática. Completamente absurda.

¿Qué implicación tiene en ello la entrada de grandes empresas y bancos a las universidades?

Uno de los problemas que tiene la Universidad hoy en día es que dejó de ser lo que era y terminó vendida al mercado. La Universidad funciona de acuerdo a lo que le pide el mercado. Y el mercado son las empresas… Hay muchas empresas que hacen donaciones sabrosas a muchas universidades para que eduquen de la manera en que a ellos les conviene. Harvard educa a niños para Wall Street, esa es la función. Se llamará la mejor universidad del mundo, que yo tengo mis serias dudas, pero los educa para Wall Street. Está todo determinado para satisfacer las codicias de grupos de poder.

Ha afirmado usted en reiteradas ocasiones que los economistas no entienden lo que es la pobreza.

Una cosa es saber y la otra comprender. Saben todo lo que se puede saber sobre la pobreza, pero no la comprenden. Tienen todas las estadísticas, y sobre eso hacen planes para la superación de la pobreza. Pero no han estado en la pobreza, no han convivido en la pobreza, no han olido, ni han comido ni han dormido la pobreza. Y eso es tremendamente importante y fue gravitante en mi vida. Yo era un joven brillante profesor en Berkeley, una de las mejores universidades del mundo. Tenía 27 años, orgulloso. Cuando me fui a trabajar con organismos internacionales a zonas de pobreza, recuerdo que estaba en la sierra peruana, en una comunidad indígena, un día muy feo, había llovido… Yo estaba parado en el barro y frente a mi, otro hombre pequeño, flaco, sin trabajo, cinco hijos, una mujer, una abuela… Y nos miramos, y en ese momento fue para mí como una puñalada, ¿qué le puedo decir a este hombre? Y me di cuenta de que no tenía lenguaje. No tenía nada coherente que poder decirle. En el momento en que miré a lo ojos a la pobreza, me quedé mudo.

De ahí acuña después el concepto de economía descalza

Me di cuenta de que todo lo que había estudiado no me servía para nada. Ahí cambié radicalmente como economista y surgieron mis principios de economía descalza, desarrollo a escala humana, etc. Una cosa es tener información y la otra es comprender. Y yo diría que, como problema general, nuestra época se caracteriza porque sabemos muchísimo pero comprendemos muy poco. Y la diferencia entre saber y comprender te la puedo ilustrar de mi manera favorita: puedes estudiar todo lo que se pueda estudiar, desde una visión teológica, antropológica, sociológica, biológica, química, bioquímica, neurológica… sobre un fenómeno humano que se llama amor. El resultado es que vas a saber todo lo que se puede saber sobre el amor, pero nunca vas a comprender el amor a menos que te enamores. Es decir, que sólo puedes comprender aquello de lo eres parte. Si no eres parte, sólo tienes información.

Información no nos falta hoy en día…

Piensa que nunca en la historia de la humanidad se ha juntado tanto conocimiento como en los últimos cien años, ¡y mira cómo estamos! Me pregunto para qué diablos sirvió todo ese conocimiento con un mundo destrozado, hecho pedazos, como en el que estamos viviendo ahora. No necesitamos saber más, lo que necesitamos es comenzar a comprender, y para comprender tienes que integrarte. Mientras no nos demos cuenta de que todo está integrado con todo, mientras sigamos con un mundo atomizado, con una visión cartesiana, no se resuelven los temas. La pobreza es eso. Tú eres parte de los pobres. Por eso yo siempre he dicho que uno no puede hacer nada por los pobres, uno sólo puede hacer con los pobres. Métete, ve qué potenciales hay en una comunidad pobre, y sobre esos potenciales, construye. Pero desde tu oficina, con aire acondicionado y con todas las estadísticas, hacer el gran plan como lo hacen en el Banco Mundial no sirve para nada.

Desde 2008 hasta ahora. ¿Podemos encontrar algún ejemplo de medidas económicas bien aplicadas en algún país?

El ejemplo más notable y más espléndido es el de Islandia. Es el único país que no socializó el disparate. Islandia tenía cuatro bancos, que eran bancos nacionales. Privatizó los bancos, que se metieron inmediatamente en el baile de todos los otros bancos. A la vuelta de seis meses ya tenían deudas que eran como cinco veces el PIB de Islandia. Llegó el momento del colapso, y la reacción de toda la ciudadanía de Islandia fue ‘nosotros no pagamos un centavo, si quebraron, que quiebren, y además que se vayan a la cárcel’. Quebraron los cuatro bancos, juzgaron a los tipos, fueron a la cárcel y están presos. El único país que lo hizo. Ahora, llama la atención de que se sepa tan poco eso, que no se haya divulgado, y la razón es obvia, imagínate que hubiese provocado contagio, y que ustedes hubiesen hecho lo mismo. ¿Te das cuenta qué terrible para los pobres banqueros? Eso me recuerda a una propuesta muy simpática que hizo mi amigo Galeano, por qué no creamos el movimiento ‘sea generoso y ayude a una banquerito’. Islandia hizo lo que había que hacer, y mira cómo está Islandia ahora, espléndida.

¿Por qué no se hizo en otros lados?

Si los otros lo hubieran hecho se habría resuelto el problema. Pero surgen conceptos como ‘es que es demasiado grande para que caiga’, ‘es demasiado poderoso para ir a la cárcel’, todo ese tipo de conceptos, ‘too big to fail’, ¡demasiado grande para fracasar! Todos esos conceptos estúpidos. Si tú quieres ser delincuente impune tienes que ser lo más grande posible. Pero anda a robar una gallina porque tienes hambre, que vas a pasar cinco años preso. Eso sí que es inaceptable, es un peligro para la sociedad. Estos monstruos ahí están, más gordos que antes. En medio de la crisis, la plata para salvarlos se la repartieron con bonos multimillonarios para que se fueran a casa. El que menos se llevó 20 millones de dólares en el bolsillo, por el buen trabajo realizado. ¿Y los que perdieron la casa porque no pudieron pagar la hipoteca? ¿Los que perdieron el trabajo, el ahorro? Bien, gracias, ahí están.

Ha mencionado antes el concepto de desarrollo a escala humana, ¿en qué consiste?

Es un desarrollo que está orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Y no está basado meramente en el crecimiento, porque el crecimiento y el desarrollo son dos cosas completamente distintas. Y el desarrollo no necesita necesariamente de crecimiento. El crecimiento es una agregación de magnitudes cuantitativas, y el desarrollo, de elementos cualitativos, creativos. El desarrollo no tiene límites y el crecimiento sí: no hay nada que pueda crecer para siempre. Y como decía Kenneth Boulding, ‘el que piensa que en un mundo finito el crecimiento perpetuo es posible, o está loco o es economista’. Lo que yo propongo hoy día para una nueva economía, coherente con los problemas que tenemos, es una economía que se basa en cinco postulados y un principio valórico irrenunciable:

– La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
– El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.
– El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no implica necesariamente crecimiento.
– Ninguna actividad económica es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas.
– La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito que es la biosfera, en consecuencia el crecimiento permanente es imposible.

Y el principio valórico en que debe sustentarse es que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia por la vida. Recorre esa lista uno por uno y verás que lo que tenemos hoy es exactamente lo contrario.

¿Y llegaremos, como humanidad, a darnos cuenta a tiempo de esto?

No sé, porque no tengo una bola de cristal, pero el ser humano es siempre lo suficientemente estúpido para no reaccionar mientras no se haya llevado un golpe. De manera que creo que queda mucho sufrimiento por delante todavía. Y en muchos aspectos ya hemos cruzado el punto de no retorno. El mundo ya nunca volverá a ser lo que fue.

Si tuviese la oportunidad de tomar las riendas de la economía mundial, ¿por dónde comenzaría a corregir errores?

Ya te dije antes, primero educar a economistas que entiendan el mundo. Eso para mí es el paso número uno. Y en seguida, reforzar al máximo el mirar hacia adentro, fortalecer las economías locales y regionales, fortalecer lo pequeño y lo mediano, y olvidarse de la pura globalización. Porque esta globalización ha terminado siendo tremendamente destructiva, con impactos espantosos en el planeta, llena de absurdos y de disparates que son imposibles de comprender. Donde vivo yo, en el extremo sur de Chile, que es una zona agrícola maravillosa, el otro día, cuando fui a comprar la verdura, estaba sacando unos ajos, y resulta que ahora los ajos que se venden en Valdivia ¡son ajos que vienen de China! Cuando nosotros producimos ajos maravillosos.

Efectos de la globalización…

¡30.000 kilómetros de viaje de ajos a un lugar donde se produce ajo! ¿Puedes entender una estupidez como esa? Y el argumento del economista es que es más barato. Claro, ahí está la trampita genial de los economistas, que inventaron esa cosa que se llama externalidades, que los impactos que provoca es una externalidad que no tiene nada que ver conmigo. El impacto que significa ese traslado en términos ambientales, de emisión de gases, etc. eso no entra en el precio. El hecho de que vas a destruir el producto local tampoco entra en el precio. Que ese ajo viene subsidiado por el gobierno chino, eso tampoco se considera en el precio. Simplemente se cuenta que este vale 3 y este otro 3,50. Los economistas están llenos de esos trucos, y lo de las externalidades es uno de los más escandalosos, porque es no hacerte responsable de los efectos que tú estás provocando. Eso es inaceptable. Anticientífico por definición.

Tiene que ver con no tener en cuenta escenarios que vayan más allá de lo inmediato…

Claro que sí. Yo siempre me pregunto, toda esta gente que está destruyendo el medio ambiente de forma escandalosa, ¿ninguno de estos tíos se ha puesto a pensar que va a tener nietos, biznietos, y en el mundo que les van a dejar? ¡Creo que no se les pasa ni siquiera por la mente! El negocio está en la plata que voy a ganar de aquí al próximo año con esta especulación. Eso es lo que interesa, el resto no tiene ninguna importancia. ¡Por eso es muy perverso!

Fuente: http://www.lamarea.com/2014/07/06/manfred-max-neef-el-rescate-de-los-delincuentes-financieros-es-la-mayor-inmoralidad-de-la-historia-de-la-humanidad/

 

Manifiesto contra la Usura, y la servidumbre del interés del dinero.

Gottfried Feder.

El manifiesto contra la Usura, es sin duda la obra mas importante de Gottfried Feder, representa uno de los pilares de nuestra postura económica y política. En la misma, Feder analiza la situación de las naciones productoras del mundo a principios del siglo XX, en concreto Alemania, endeudadas y gobernadas económicamente por los acreedores internacionales, los grandes banqueros, el poder económico, la plutocracia Y propone una serie de medidas concretas que se pueden resumir en el título del manifiesto: abolición del interés del capital.
Feder utiliza el término “mammonismo” para describir lo que la palabra usura define sin más complicaciones, la acumulación y multiplicación del dinero. La principal fuente de energía de la usura es la que proviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del interés, bajo una concepción social fundamentalmente errónea según la cual toda propiedad tiene derecho a renta, que la pura posesión de dinero proporciona derecho a una renta de interés. El interés posibilita la vida del zángano a costa de los pueblos creadores y de su capacidad del trabajo.

Para costear su intervención en la primera guerra mundial, el estado alemán hubo de emitir sucesivamente una serie de bonos de deuda pública, que terminaron acumulando una deuda monstruosa, que obligaba cada año a destinar la mayor parte de las recaudaciones de impuestos a pagar los intereses de la misma. Un círculo vicioso sin final y que jamás podría ser liquidado.

Al imprimir los bonos, el Estado recogía dinero de los ciudadanos que los comprasen, a cambio de futuros intereses. Pero… en lugar de emitir esos bonos, ¿no pudo el Estado imprimir simplemente billetes por el mismo valor de esos bonos? Hubiera conseguido el mismo dinero y sin necesidad de intereses futuros.
Lógicamente el dinero se hubiera devaluado, al existir más cantidad, pero en la medida de que los bonos en verdad son como billetes, tienen un precio (a parte del beneficio del interés), no habría gran diferencia en ese sentido. En ambos casos se está introduciendo más papel moneda al mercado con exactamente el mismo aumento de bienes. (Ver Teoria cualitativa de la moneda)

¿Por qué debe una nación endeudarse emitiendo deuda pública o pidiendo prestado a un banco privado cuando podría fabricar el dinero por su cuenta?
El préstamo bancario es una estafa en toda regla, el préstamo “autoriza” al Estado a imprimir más dinero, y al banco acreedor a ganarlo de la nada. El préstamo no evita la devaluación del dinero: la inflación, por existir más cantidad, más al contrario la agrava a causa del interés.
La realidad es que el Estado no necesita esa “autorización” de ningún banco, no necesita pagar ningún interés a nadie para fabricar más dinero.
Para Feder el único banco posible debe de ser estatal, un banco cuyo único fin es custodiar el dinero y conceder préstamos sin interés para la producción de bienes. En lugar de recaudar por intereses recaudaría participando en los beneficios, pero para reinvertirlo en la sociedad.

Feder distingue entre el capital prestamista y el capital industrial. Es el trabajador la verdadera riqueza, el verdadero creador de bienes, y no el usurero. Entendemos como trabajador tanto al obrero como al inventor, o al empresario, y entendemos como usurero al rentista.
La deuda de una nación la pagan siempre aquellos que trabajan y producen. El trabajador se convierte en el esclavo de los acreedores de la nación.
Como a principios del siglo XX, recordemos, gran parte de la población alemana había comprado bonos de deuda del estado, y para evitar su oposición masiva a estas ideas, Gottfried explica las ventajas para el pequeño rentista del quebrantamiento del interés de la deuda: el pequeño rentista es un trabajador que recibe un extra a su salario gracias al interés de los bonos en los que invirtió en su día. Pero para pagar ese interés, el Estado, como hemos dicho, aplica a todos los trabajadores y productores una serie de impuestos, tanto directos, como indirectos en los bienes que consumen.
El librar al Estado de la obligación de pagar esa deuda libraría también al Estado de la necesidad de saquear el fruto del trabajo del pueblo para pagar intereses, con lo que los trabajadores ganarían más y podrían comprar más barato, sin tantos impuestos que van principalmente destinados a incrementar el capital de los especuladores y de los que viven de las rentas. Al trabajador medio le compensaría lo que dejaría de recibir por lo que dejaría de tener que pagar.

Fragmento inicial:
”El Mammonismo es la grave enfermedad que todo lo alcanza e invade, de la cual padece nuestro actual mundo civilizado y, mas aun, toda la humanidad. Es una epidemia devastadora, como un veneno corrosivo, que ha hecho presa de todos los pueblos de la tierra. Por Mammonismo ha de entenderse: por una parte, el poder mundial del dinero, la potencia financiera supraestatal reinante porsobre el derecho de autodeterminación de los pueblos, la así llamada internacional dorada y, por otra parte, una disposición del espíritu que se ha adueñado de amplios círculos populares: el ansia de lucro insaciable, una concepción de la vida orientada exclusivamente a los valores materiales, que ya ha conducido y continuara conduciendo a una alarmante caída de todas las normas morales. Esta cosmovisión llevada al paroxismo esta corporizada en la plutocracia internacional. La principal fuente de energía del Mammonismo es la queproviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del interés. De la idea del préstamo a interés, totalmente inmoral, ha nacido la internacional dorada. La disposición espiritual y ética surgida de la avidez por el interés y la usura de cualquier índole ha tenido como consecuencia una impresionante descomposición y corrupción de la burguesía. La tesis del préstamo a interés es el invento diabólico del gran capital. Solo ella posibilita la indolente vida de zángano de una minoría de poderosos del dinero, a costa de los pueblos creadores y de su capacidad de trabajo; es ella quien llevado a los contrastes abismales, inconciliables, al odio de clases, del que nace la guerra civil y la lucha fratricida. El único remedio, el remedio radical para la curación de la humanidad sufriente es: El quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero.”

Libro completo en PDF:
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/08/manifiesto-contra-la-usura.pdf

El Puente del Diablo.

Este es un capítulo del libro “El enigma capitalista” de Joaquín Bochaca. Describe descaradamente las artimañas de las finanzas internacionales gráficamente. Editado en 1977, mucho antes del boom sobre “economía para principiantes”, nos habla del tinglado montado por los amos del dinero y por tanto del poder. No ha cambiado nada desde entonces. ¿Ni cambiará? Depende de nosotros. Al final, os dejo el link del libro completo en pdf.  Imagen

Es imprescindible tener una idea totalmente clara de esa función de engarce llevada a cabo por las Finanzas. Un ejemplo que ilustra de una manera insuperablemente gráfica tal función nos lo facilita el llamado “ejemplo del puente”, que ha sido utilizado por cinco escritores, como mínimo 1. Un puente que, por las cosas y raras y nocivas que en el mismo ocurren llamaremos el Puente del Diablo.

Dicho puente une las dos riberas de un río, las cuales representan a la Producción y al Consumo. El puente, por supuesto, son las Finanzas, y el tráfico que por él transita son las mercancías y servicios, es decir, la riqueza de una comunidad. Y damos por sabido que en todo sistema económico, aparte los niños, los ancianos y los impedidos, todos viven una doble vida, es decir, son, a la vez, productores y consumidores. Así un industrial produce, por ejemplo, lingotes de acero y consume alimentos, ropa, etc. y un agricultor produce cereales y consume semillas, tractores, así como los servicios de los
detallistas en el mercado central y, por supuesto, también una parte de sus propios cereales. Es decir, todos trabajan en la ribera de la Producción y viven en la del Consumo.   Imagen

El puente presenta las siguientes características:
a) Es un artificio para que el tráfico cruce la orilla, y nada más.
b) Ha sido construído en beneficio exclusivo de la comunidad.
c) Aparte del servicio que ejecuta, carece de todo valor artístico; no es más que piedra, acero, cables y andamiaje.
d) Es obra humana, no divina, y en consecuencia pueden introducirse en la misma todas las modificaciones que su mejor aprovechamiento hagan aconsejable, y, como dice Colbourne, “no debe ser reverenciado ni por el beneficio que reporta ni por el hecho de que fuera una cosa extraordinaria para nuestros abuelos” 2.
e) Pertenece a la comunidad que lo necesita y emplea, y no al personal que se cuida de su mantenimiento y de cobrar el peaje de tránsito.
f) En consecuencia, incumbe a los propietarios de dicho puente, tomar todas las decisiones que consideren necesarias para el normal funcionamiento del mismo, y contratar al personal que se ocupe de la ejecución de tales decisiones; este personal,
naturalmente, será pagado por los propietarios del puente y a ellos deberá rendir cuentas de su gestión.

Y no obstante…   Imagen

Veamos las cosas rarísimas que suceden en este diabólico puente. Para ello, comparémoslas, párrafo por párrafo, con las cosas que deben suceder en un puente bien administrado.
a) Es una ciencia cuya finalidad es la obtención del poder político. En la actualidad, no hay un sólo gobierno en el mundo que no se halle compuesto, esencial o mayoritariamente, por testaferros de la Alta Finanza. No se excluyen de esta aseveración, como luego veremos, los gobiernos de los llamados países socialistas.
b) Es considerado (el puente) como si, en vez de haber sido construído en beneficio de la comunidad, hubiera sido construído en beneficio de los encargados del cobro del peaje de tránsito, pues el Dinero ha llegado a ser una mercancía más, sujeta a los avatares del negocio, en vez de ser un instrumento de medida y cambio.
c) Para contribuir al engaño colectivo, se ha rodeado al puente de una leyenda dorada, segun la cual, para transitar por el mismo los usuarios deben dejarse guiar por los consejos de los magos, expertos en los arcanos de la hermética bancaria.
d) Aún cuando el puente sea obra humana, se actúa como si fuera pura emanación de la voluntad divina, tan alejado, pues, de nuestra capacidad de comprensión, que en vez de ensanchar el tamaño del mismo para acomodarlo al tráfico, es precisamente éste el que, con perjuicio para toda la comunidad, debe amoldarse a las inmutables dimensiones del puente.
e) El puente NO pertenece a la comunidad que lo necesita y emplea, sino que los instrumentos de la Finanza, es decir, los bancos, son entidades privadas, incluyendo a los llamados bancos nacionales, o Centrales, como la Banque de France, el Bank of England, el Federal Reserve Bureau, etc.
f) En consecuencia, los empleados del puente no son designados por los propietarios(?)- -usuarios, ni son pagados por éstos, ni, lógicamente, rinden cuentas de su gestión a los mismos. Muy al contrario, obtienen inmensos beneficios personales y, paralelamente, poder político, en su propio beneficio. Imagen

Más adelante, veremos que aún suceden muchísimas más cosas raras en ese puente del Diablo. Pero una cosa es evidente, y es que el puente no funciona como debiera; pues bien, cuando la administración deficiente es causa de que el tráfico no funcione con fluidez y se transforme en una auténtico tumulto, lo lógico es pedir cuentas de su gestión a los encargados de su mantenimiento y, si procede, echarlos a la calle. Pero ello no ocurre así en la realidad; muy al contrario, se le hace creer a la gente que la única manera de que las cosas marchen bien en el futuro consiste en confirmar en sus puestos de privilegio a los empleados del puente. Cualquier debate acerca de la función económica de la Distribución, es decir , de las Finanzas, es tabú para nuestros expertos en Economía. Así lo han decretado los budas financieros que les pagan su miserable pitanza.
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1 “The Green Magicians”, de Thomas Porter.- “The ABC of Money”, de Felix J. Imagen
Frazer.- “La Economía Nueva” de Maurice Coulborne.- “Le Crédit Social et le
Catholicisme”, de G. H. Lebesque.- “The Paradox of Capitalism”, de Richard R.
Morrisson.
2 M. Coulborne: Ibid Id. Op. Cit.

http://www.nacionalsocialismo.org/Bochaca-El%20enigma%20Capitalista.pdf