Ezra Pound, sobre el Dinero.

Por Carolina Hartley – Mayo 26, 2010

Nunca estamos lejos de dinero. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y energía en busca de dinero. Pero, ¿cómo esta cosa pasó a convertirse en intermediario entre nosotros y el mundo que nos rodea? Antes de la aparición del dinero, se utilizaba el trueque. ¿Por qué el dinero suplanto al trueque y quien es el custodio del sistema de dinero?

Estas preguntas son peligrosas: Le costaron a Ezra Pound doce años. Pound fue víctima de la persecución política a instancias de los financieros y sus secuaces como Franklin Delano Roosevelt. Estas personas temían de Ezra porqué el preguntó “¿Cuál es la función del dinero?”, y se le ocurrió una respuesta incómoda.

Pound entiende que el dinero es un billete de Intercambio. Las personas que fabrican cosas pueden comerciar fácilmente con otras personas que fabrican cosas mediante el dinero. Sólo debe haber tanto dinero como cosas para el comercio. Otra forma de decir esto es: La oferta monetaria debe aumentar o disminuir según el cambio en la producción económica.

Aquí está el problema. Si la oferta monetaria crece más rápido que la cantidad de bienes que se produjeron, entonces el robo tiene lugar. El ladrón Crea dólares extraños y los gasta primero: en el momento en que el resto de nosotros esperamos a que un dólar valga una cierta cantidad. En el momento en que los dólares del ladrón hayan sido absorbidos por la economía, nos damos cuenta que nuestros dólares están comprando menos. Esta es la inflación. El ladrón se ha metido en nuestros ahorros y negociado con las cuentas de mala calidad.

¿Qué sucede cuando la oferta monetaria se contrae en comparación con los bienes producidos? A continuación, una nueva característica del dinero emerge. Los bienes no siempre son durables – tomar el pan, por ejemplo. Un panadero debe vender su pan en cuestión de días, de lo contrario se pierde. El dinero no está sujeto a tales consideraciones. Un ladrón puede acumular dinero hasta que los bienes del panadero se pudran, y luego comprar su panadería con un descuento enorme.

El “ladrón” en ambos de estos ejemplos tiene un lugar especial en la sociedad: que controla el suministro de dinero y “el dinero futuro” denominado crédito. El control de la oferta de dinero es poderío económico; es un privilegio soberano. Las personas que realmente controlan una nación controlan su suministro de dinero. [1]

La crítica de Pound de la clase financiera fue que eran malas soberanos. Manejaron la oferta de dinero para su propio beneficio: eran ladrones. En contraste, los Padres Fundadores eran buenos gobernantes porque diseñaron un sistema donde Congreso administraba la oferta de dinero; y el Congreso era responsable ante una gran franja de la población.

Pound identificó el agarre, la naturaleza tipo vampiro de las finanzas internacionales, y la naturaleza venal de sus partidarios en los gobiernos nacionales [2] Él estaba interesado en encontrar maneras de limitar sistemáticamente su poder:. Perfeccionar lo que comenzaron los Padres Fundadores en el artículo 1 Sección 8 de la Constitución Norteamericana. Esta es la razón por la cual Pound estudió la obra de Silvio Gesell.

Una de las ideas de Gesell fue eliminar la disparidad entre el dinero y los bienes perecederos. Una manera de hacer esto es la de descontar el valor de los billetes grandes con el tiempo: los tenedores de billetes grandes tendrían que conseguir que se fuesen sellados todos los meses, cada sello representa una disminución de su valor. De esta manera, los acaparadores asumirían el coste de su comportamiento y se les anima a la inversión. Denominaciones pequeñas no se descuentan.

Gesell reconoció que la economía es como un cuerpo y el dinero es como su sangre. Si la sangre se acumula sistemáticamente en un mismo lugar, resulta en una enfermedad. Su sello de descuento desalentó a que las personas se aprovechen de la simple falta de dinero de los demás. (Nota: esto es muy diferente de ser forzados a prestar dinero a personas que no son sujetos de crédito.) El ahorro en la forma de inversión fue alentado sistemáticamente.

Pound señala que el sistema de Gesell funcionó imperfectamente en Alberta, Canadá principalmente debido a errores de planificación que podrían ser fácilmente corregidos. El sistema funcionó muy bien en la localidad austriaca de Wörgl, y fue dado de baja con prontitud por los principales intereses financieros.

Estos intereses financieros estaban tratando de preservar su privilegio: que se beneficiaron del aumento de la productividad de las sociedades a las que ordeñaban. Pound no veía cómo por haber nacido en una familia de banqueros; o por comprar el último político; debiera darles el derecho a esos beneficios. A Ezra le gustaron las ideas de Major Clifford Douglas: la gente que trabajaba debía recibir esos beneficios. Esta es la esencia del Crédito Social.

El texto de la versión de 1933 del libro de Mayor Douglas Crédito Social, se puede encontrar aquí. Pound apreció las ideas de Clifford Douglas, pero pensó que necesitaban una mayor exploración. Lo que Pound realmente sentía apasionante era arreglar el problema de dinero. Ezra escribió durante la Gran Depresión, cuando, al igual que ahora, la gente era cautivada por la supuesta seguridad del oro.

Pound nunca fue un defensor del dinero respaldado por oro. Él entendió cuán fácilmente estos sistemas pueden ser subvertidos por controlar el suministro o el mercado de de compensación para la mercancía respaldo. Gran parte del poder de Gran Bretaña durante el siglo 19 vino del hecho de que Londres era el mercado de compensación para el oro; y otras naciones usaron una moneda bajo el patrón oro. Tuvieron que ir a Inglaterra para administrar su dinero!

En palabras de Ezra:

‘’El truco es simple. Cada vez que los Rothschild y otros caballeros en el negocio del oro tienen oro para vender, ellos elevan el precio. El público es engañado mediante propaganda de la devaluación del dólar, u otra unidad monetaria de acuerdo con el país elegido para ser victimizados. El argumento es que el alto precio de la unidad monetaria es perjudicial para el comercio de la nación.

Pero cuando la nación, es decir, el pueblo de esa nación posee el oro y los financieros poseen los dólares u otras unidades monetarias, el patrón oro se restaura. Esto eleva el valor del dólar y los ciudadanos de los países “ricos”, así como los ciudadanos de otras naciones, son engañados’’

 Para prevenir las naciones de ser “estafadas”, es por ello que Pound apoyó el fascismo en Italia. Vio el fascismo como el único sistema disponible para los italianos mediante el cual les era posible lidiar con la amenaza de las finanzas internacionales. El fascismo de Mussolini permitió al país ser gobernado a la usanza italiana – y hasta que los intereses bancarios angloamericanos fueron amenazados, la cosa funcionó mejor en Italia de lo que lo había hecho en mucho tiempo.

Pound nunca apoyó el fascismo en América. Tenemos nuestra Constitución, que describe un gobierno para los estadounidenses corren a la usanza estadounidense. Si no está roto, no lo arregles. Pound se dio cuenta de que el desafío de América estaba aplicando las leyes que ya tenemos. Leer su libro Jefferson y / o Mussolini para toda su argumentación. [3]

Ezra fue un verdadero historiador económico. Explicó su análisis de la siguiente manera:

“La definición de una idea, según lo observado por alguien que entienda los acontecimientos del día, puede arrojar más luz sobre el proceso histórico que muchos volúmenes.”

“La historia, vista por un economista monetarista, es una lucha continua entre los productores y no productores, y los que tratan de ganarse la vida mediante la inserción de un falso sistema de contabilidad entre los productores y su justa recompensa.”

 “Los usureros actúan a través de fraude, falsificación, supersticiones, hábitos y, cuando estos métodos no funcionan, ellos permiten perder una guerra. Todo gira en torno al monopolio, y los monopolios particulares giran alrededor del gran monopolio monetario ilusionista “.

El análisis de Pound identificó el cancro en la vida americana: La cooperación entre el gobierno y las finanzas para defraudar al público. “Monopolio monetario”. Los monopolios no existen sin la aprobación del gobierno tácito. Los beneficiarios del monopolio financiero han colaborado con los funcionarios venales contra los productores por un largo tiempo. La historia de las mayores fortunas de América, desde la Guerra Civil, al menos, han seguido esta tendencia.

Históricamente, la banca fue iniciada por familias como empresas privadas. A medida que estas empresas crecieron y se emitieron los recibos de depósitos de oro y plata, desarrollaron gradualmente la banca de “reserva fraccionaria” emitiendo más billetes de lo que poseían en oro en depósito. A pesar de que los reyes podían acuñar monedas de oro y plata que poseían en sus casas de la moneda real, la banca de reserva fraccional era un negocio peligroso, y los reyes no querían jugar con su poder soberano por entrar en ese negocio. Más bien, los reyes y en especial los parlamentos, se convirtieron en dependientes de estos banqueros de reservas fraccionarias para los préstamos, y otorgarían fueros de monopolio a un grupo de banqueros privados para crear un banco nacional o central que luego tendría el poder de regular el tamaño de la cantidad de dinero a través de sus actividades de reserva fraccionaria, a la vez que recoge los impuestos, emitía papel moneda nacional y vendía la deuda soberana en nombre del gobierno.

Estos bancos nacionales o centrales confirieron ventajas significativas a los bancos privados que organizan y les pertenecen. Los bancos privados fueron autorizados a pedir prestado a la ventanilla de descuento a precios especiales siempre que publicaran las reservas en el banco central. Por supuesto, la verdadera ventaja de el banco central para sus propietarios y organizadores era la información privilegiada. Durante los años del patrón oro, tener un asiento en el consejo de un banco central significaba que el insider sabría cuando los préstamos de emergencia estén al alza, telegrafiando el inicio probable de una crisis bancaria y caída de la bolsa. En el caso de la guerra, es una tarea fácil para un banco privado con asientos en varios bancos nacionales diferentes de calcular los depósitos y los ingresos de los estados litigantes y los préstamos que aseguran a financiar sus ejércitos, permitiendo así a los pocos privilegiados a apostar por un posible ganador.

El patrón oro era popular entre los banqueros por la sencilla razón de que la oferta de oro se incrementó de manera irregular pero en promedio más lentamente que el aumento de la población, lo que significa que el valor de los préstamos aumentaría gradualmente con el tiempo al igual que el gravamen de la amortización. Los deudores resentían el poder del oro, por lo tanto, el atractivo político de William Jennings Bryan y su famoso discurso de la “Cruz de Oro” . Coincidentemente el patrón oro fue finalmente abandonado en 1971, seis años después de que la píldora anticonceptiva descendió sobre el mundo civilizado.

Pound reconoció dos amenazas muy importantes para la comunidad bancaria internacional que surgieron del Tercer Reich. En primer lugar, Hitler abandonó el patrón oro, lo que significó que la Alemania nazi de repente tenía el poder para evitar el impago de su deuda en el futuro, simplemente mediante la impresión de dinero – un poder que los EE.UU. copiaron de Alemania al igual que copió las autopistas. En segundo lugar, y mucho más importante, el Reich tomó de vuelta el poder de los bancos centrales mediante el financiamiento de proyectos de infraestructura directamente, la emisión de notas en el pago a los trabajadores, contratistas y proveedores en lugar de primero tomar prestado el dinero de un banco central a interés. (Vea aquí y aquí). Si esta práctica se hubiera extendido, los banqueros no serían más poderoso que los fontaneros.

Por otra parte, siempre y cuando la oferta de este dinero recién impreso en forma de notas coincida con el aumento del PBN y la productividad futura de las nuevas carreteras, rieles y fábricas, la impresión de dinero no produciría necesariamente la inflación. El Reich también emitió deuda directamente a los ciudadanos y las empresas alemanas para financiar el milagro económico de Hitler, pero los bancos centrales perdieron el control de la oferta monetaria y la pérdieron la capacidad de desencadenar pánicos bancarios y depresiones en el interior del Reich. Era una amenaza mortal, y tenía que ser detenida. Pound estaba en lo cierto.

El experimento de Hitler en la libertad de la banca estaba rota, y la asociación de finanzas / gobierno se conservó a costa de millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial.

Esta colaboración entre finanzas / Gobierno explica el romance de las élites americanas con el socialismo internacional. Ellos no sabían cómo hacer dinero de otra manera. La competencia es un pecado. Monopolios gubernamentales organizados son rentables cuando se controla el gobierno. Si no hay restricciones nacionales sobre trasladar ganancias, pueden esconder su botín en paraísos fiscales. El crimen perfecto.

Pound recomendó los escritos de John Adams, Thomas Jefferson y Martin Van Buren [4] para una explicación práctica de cómo la joven República se arrebató a sí misma de las finanzas de Londres. Recomendó el estudio clásico (Política de Aristóteles y las obras de Demóstenes) para entender los trucos que los financieros utilizan. El dinero controlado a nivel nacional era la la política popular hasta la Guerra Civil; cuando Pound señala que una amnesia colectiva tomó la mente del público estadounidense. La tragedia y el olvido. Este es también el momento en que Lincoln dejó que los banqueros tomen el poder de nuevo con la National Banking Act.

Ezra no se deleitan con el victimismo. El “monopolio monetario” fue posible gracias a la pereza de los votantes. En su libro ”ABC de la Economía”, Pound castiga el público estadounidense por dejar que su dinero caiga en manos de los enemigos y los hombres irresponsables. Los estadounidenses alrededor del año 1930 eran ignorantes acerca del dinero y la banca; ahora la situación es aún peor. Es una tragedia nacional que hemos sido lo suficientemente vagos para dejar que el Congreso venda sus responsabilidades; y dejar que las élites hostiles controlen nuestro crédito.

La manera de arreglar la situación es disolver la Reserva Federal; Forzas al Congreso para gestionar la oferta de dinero como se describe en la Constitución; y votar la corrupción o incompetencia fuera de la oficina. Los patriotas revolucionarios nos dieron las herramientas; necesitamos dar un paso hasta la placa y utilizarlos.

Nuestra amnesia y la pereza han ofrecido demasiada ayuda. Pound señaló que las élites hostiles estaban sobrerrepresentadas en el mundo académico y los medios de comunicación – una situación que se ha agravado con el tiempo. Ahora estamos recogiendo la cosecha: las escuelas que carecen de los clásicos; universidades que enseñan Economía castrada; y el hijo de Gloria Vanderbilt en la televisión. Ezra lo vio venir, y él nos dijo cómo solucionarlo.

 


 

Carolina Hartley (email ) es licenciada en Finanzas y Economía de la Universidad de Chicago. Ella también es estudiante de la estética y la historia social, aunque no desde la perspectiva ortodoxa.

 [1] la recomendación reiterada de la Pound del trabajo de Christopher Hollis ‘Las Dos Naciones” se basa en la excelente explicación del libro del poder económico británico durante los siglos. Regresar al texto.

[2] “Ezra Pound discursos”: Radio Discursos de la Segunda Guerra Mundial. Editado por Leonard W. Doob. Greenwood Press, 1978. Regresar al texto.

 [3] Pound recomienda la correspondencia entre John Adams y Thomas Jefferson y los escritos de Van Buren para la historia económica de los Estados Unidos.

 Panfletos de Pound en dinero son excelentes; el primer “Una introducción a la naturaleza económica de los Estados Unidos” y “una tarjeta de visita” son particularmente útiles. (Publicado por Peter Russell, Londres. 1950.) Regresar al texto.

 [4] Las Obras de John Adams: segundo Presidente de los Estados Unidos: con vida del autor, notas e ilustraciones, por su nieto, Charles Francis Adams. Little, Brown and Co. de Boston desde 1850 hasta 1856.

 Los escritos de Thomas Jefferson, Memorial Edition, Volúmenes XX, Washington, 1903-1904.

 La autobiografía de Martin Van Buren, escrita en 1854 y que permanece en manuscrito hasta su publicación como Vol. II del “Informe Anual de la Asociación Histórica Americana para el año 1918,” Government Printing Office Washington 1920.

 Pound también recomienda ”Jefferson y Hamilton” por Claude G. Bower. Regresar al texto.

 URL Fuente: http://www.theoccidentalobserver.net/authors/Ezra-Pound-on-Money.html

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El enigma capitalista.

Recuerdo que en mis tiempos de universitario, los catedráticos de cualquier tendencia política hablaban del señor Marx con un tono siempre apologético y casi de santidad. Uno, que por naturaleza era algo curiosillo, muy desconfiando y bastante rebelde, decidió por cuenta y riesgo propios adentrarse en los mundos nirvánicos de la mencionada santidad de los barbudos y así fue cómo empecé a leer El Capital. Nunca terminé de leerlo. De hecho sólo conozco un ser humano que ha sido capaz de tal proeza.  Me acuerdo que, a medida que avanzaba en la soporífera lectura, iba en aumento mi grado de estupefacción. Me habían explicado que ese libro tenía todas las claves para conocer y explicar el capitalismo. Pero una vez puesto en faena, constaté que las dudas del principio persistían a lo largo de sus cientos de páginas. El mamotrético libro de la suprema santidad de los acólitos de Tréveris, sólo me proporcionaba decepciones. Pues decepcionante es abrir el libro de las supuestas fórmulas que todo lo resuelven  y no hallar ninguna respuesta a tus interrogantes. El libro en cuestión se pierde en una interminable retahíla de ejemplos descriptivos que a nada conducen. Pero de todo lo expuesto por el santo padre de la supuesta economía alternativa, no hay un sola clave de cuál es la raíz del problema capitalista. El barbudo sólo insiste, obsesivamente, en un punto: la plusvalía ¡pues vale! ¡Vale!, y ¿qué más es el capitalismo?, ¿dónde está su matriz?, ¿dónde su esencia originaria? Preguntas que no son contestadas y ni siquiera planteadas.

No había respuesta a mis interrogantes. La religión del hijo de Tréveris nada me había resuelto. Y no dejaba de estar sorprendido de que al mentado santo se le atribuyeran tantas virtudes, aportando tan pocas respuestas.

Pasaron los años y un día adquirí  El enigma capitalista, de un desconocido señor, que respondía al nombre de Joaquín Bochaca. Caballero desconocido para la multitud, sin barbas, sin pretensiones de ninguna santidad, sin ribetes de aspirar a crear ninguna religión, pero certero, muy certero en sus conclusiones. Supongo que por esto ha pasado desapercibido. La lectura de ese poco conocido libro fuer para mí una revelación, un impacto. En 123 páginas, contestaba todo lo que el prominente barbudo no había ni tan siquiera intuido en centenares y centenares de hojas.

A veces lo difícil, no es saber las cosas sino saberlas explicar fácilmente. Lo complicado de los conocimientos no es adquirirlos sino, muchas veces, saberlos transmitir de manera asequible pero sin desnaturalizarlos. De la sabiduría lo difícil es la pedagogía. La virtud del libro del señor Bochaca es que supo hacer claro, sencillo y evidente, aquello que es muy complejo. Es, sin duda, el mejor estudio que existe sobre qué es el capitalismo.

Con un lenguaje asequible a todos los públicos, con los ejemplos justos y necesarios y sin perderse en una innecesaria exhibición de conocimientos, va directo a la sustancia del problema. Desde la primera página ha cogido el toro por los cuernos. Y empieza a dar respuestas, una detrás de otra, a todas las dudas que, durante años, habían barruntado por mi, entonces joven, mente.

¿Qué es el capitalismo? ¿Cuál es su verdadera base? ¿Cuál es su auténtica esencia? La respuesta es tan elemental que tal ver por eso pasa desapercibida: el dinero. Curiosamente el barbudo de Tréveris, no dedica ni una sola palabra no al origen, ni a la importancia de quienes controlan en dinero, ni al mundo de la banca. ¿Cómo se puede pretender analizar el capitalismo, sin haber estudiado de dónde sale el dinero, quién lo crea y por qué lo crea? No deja de sorprendernos este preocupante desconocimiento del barbudo. Pero prosigamos…

La clave es el dinero. Pero ese dinero es de propiedad privada. ¿Sorprendente? Sí, pero tan cierto como que el sol sale todas las mañanas. Todas las grandes entidades financieras del mundo, empezando por la Reserva Federal de los EE.UU son privadas. Quien tiene la potestad de ordenar la creación del dinero, es quien tiene el verdadero control de la savia de la economía. Sobre esta savia, y en un segundo círculo, se crearán los bancos, los empréstitos, las hipotecas, las transacciones, las grandes operaciones financieras y un largo etc. Quien tiene el control del dinero, controla este segundo círculo que, convencionalmente llamamos economía, y quien controla la economía, controlará la política: quien controla el dinero, la economía yl apolítica, es el amo del mundo e impone sus criterios. Así de simple.

Puesto ante esta evidencia ponernos a habla de burguesía, superestructura, macroeconomía, plusvalía, propiedad privada de los medios de producción, lucha de clases y similares, es puro bla, bla, bla… Una cortina de humo.

Es de sentido común que los amos del dinero  serán una minoría, un grupo reducidísimo de familias. Una verdadera elite del dinero.

Esta elite, estos verdaderos amos y señores del mundo, tienen en sus manos todos los resortes de la sociedad, absolutamente todos. Nada se les puede escapar pues sin ellos (más exactamente el dinero) nada funciona, nada es viable, en las actuales circunstancias. Por tanto ellos deciden el momento oportuno (oportuno para sus intereses, evidentemente) de las crisis, de las recuperaciones económicas, de las pérdidas de poder adquisitivo, de las deudas, de las inflaciones, de las ficción del patrón Oro, de la carta blanca otorgada a la baca, de qué países son de primera, segunda o tercera división y un largo etc.

Estos amos del dinero han perseguido desde el primer momento un único y prioritario objetico; la subversión del orden económico natural:

Este orden económico natural, se ha basado siempre en cinco premisas esenciales:

 

1)      La moneda es un instrumento de medida y cambio y no una mercancía (1)

2)      “La riqueza de una nación reside en el trabajo y la cultura de sus habitantes” (2)

3)      “Lo primero, lo esencial, es la agricultura y no sólo desde un punto de vista primario, existencial sino espiritual. La agricultura significa la asociación de los hombres con su tierra natal; es la vida misma de los pueblos y aldeas, es la raigambre a la que pertenecemos” (3)

4)      “Si la agricultura es imprescindible para existir, es decir, para sobrevivir, la industria lo es para vivir, materialmente hablando, y para llevar a cabo una gran política, si queremos referirnos al aspecto total, es decir, político de la nación” (4)

5)      “La finalidad del comercio exterior consiste en importar de otros países lo que no puede producirse –o se produce demasiado caro- en el propio, y exportar al extranjero los propios excedentes que allí se pueden necesitar” (5)

La consciente subversión de este esquema natural, ha tenido dos objetivos básicos

Romper el esquema de las sociedades europeas que, gracias a la agricultura, aún conservaban un cierto sentido de identidad y un cierto aire de espiritualidad.

Simple, lisa y llanamente, conseguir los mayores beneficios posibles en el menor tiempo posible.

La demolición de la economía natural ha sido sustituida por la prostitución de la economía ante la fianza (6). El modelo resultante es el actual: alta política financiera en todo su esplendor. De esta realidad han derivado todos los restantes problemas e incertidumbres.

Hecha la anatomía del capitalismo, el auto se dispone a darle al lector las indicaciones de cuáles pueden ser las soluciones (7). Cualquier posible solución pasa, evidentemente, por restablecer el orden económico natural y para este fin es imprescindible restablecer el control estatal del dinero. Una vez dado este paso se ha de crear un nuevo patrón económico que tenga como equivalente el trabajo, y finalmente la “admisión del principio de que la máquina debe quitar trabajo al hombre, y realizándolo de la mejor, más  rápida y más barata manera posible” (8). Operativamente el Estado creará una “hipoteca económica” sobre las capacidades, recursos, diseños, producción, potencialidades y habilidades de todo tipo que tenga la nación, en cualquiera de sus facetas. Es decir, se emitirá dinero sobre la capacidad real que tiene un pueblo para crear cosas reales, para crear una riqueza real. Es una economía ajustada a la realidad natural de los recursos y capacitaciones laborales de una sociedad. Y si queremos mantener el equilibrio económico en las relaciones exteriores, entonces se tiene que ajustar al principio del intercambio. Resumiendo: el trabajo genera riqueza y esta riqueza devenga en el que trabaja y todo ello garantizado por el interés del propio Estado. Esto es una economía real y natural. La actual es una economía virtual y que se sostiene casi de milagro, ya que no tiene ninguna sólida base, todo es ficticio.

Otro aspecto a tener muy en consideración en esta nueva economía, ha de ser la prohibición total de cualquier forma de usura o especulación (especialmente en productos de alimentación, ropa y otros productos que el Estado pueda considerar de interés prioritario), la existencia de una propiedad privada limitada y responsable, y la desaparición del mayor número posible de intermediarios, especialmente en los productos de primera necesidad. Este último paso facilitaría la congelación de la inflación. Los bancos volverían a su función natural; guardar los ahorros de sus imponentes.

El señor Bochaca (9) siempre ha dejado muy claro que cualquier alternativa económica nacida en el propio sistema, no es una alternativa creíble.  Cualquier pretendida alternativa que no aborde, prioritariamente, el problema de quién es el amo del dinero, tampoco es creíble. Los males del actual modelo económico, sólo se pueden resolver actuando sobre la auténtica esencia de todo el entramado y retornándole a la economía su codificación de instrumento diseñado para ayudar al correcto funcionamiento de una sociedad y nunca para someterla a la tiranía del dinero

 

Claudi Abril

Fuente: http://identidadytradicion.blogia.com/2010/110701-el-enigma-capitalista.php

  1. J. Bochaca El enigma capitalista, Barcelona 1977, p. 3
  2. 2.       Ídem
  3. Ob. Cit, p. 51. El autor en esta reflexión sigue el mismo orden de ideas que Napoleón ya expuso en su tiempo.
  4. 4.       Ídem
  5. 5.       Ídem
  6. Ob. Cit, pp. 56-68
  7. Ob. Cit, pp.101-123
  8. Ob. Cit, p.103
  9. En su libro ya citado o en La Finanza y el poder y en muchos otros artículos conferencias y entrevista personales.

 

Libro Completo PDF: El Enigma Capitalista – Joaquin Bochaca.
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/09/enigma-capitalista.pdf

Manifiesto contra la Usura, y la servidumbre del interés del dinero.

Gottfried Feder.

El manifiesto contra la Usura, es sin duda la obra mas importante de Gottfried Feder, representa uno de los pilares de nuestra postura económica y política. En la misma, Feder analiza la situación de las naciones productoras del mundo a principios del siglo XX, en concreto Alemania, endeudadas y gobernadas económicamente por los acreedores internacionales, los grandes banqueros, el poder económico, la plutocracia Y propone una serie de medidas concretas que se pueden resumir en el título del manifiesto: abolición del interés del capital.
Feder utiliza el término “mammonismo” para describir lo que la palabra usura define sin más complicaciones, la acumulación y multiplicación del dinero. La principal fuente de energía de la usura es la que proviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del interés, bajo una concepción social fundamentalmente errónea según la cual toda propiedad tiene derecho a renta, que la pura posesión de dinero proporciona derecho a una renta de interés. El interés posibilita la vida del zángano a costa de los pueblos creadores y de su capacidad del trabajo.

Para costear su intervención en la primera guerra mundial, el estado alemán hubo de emitir sucesivamente una serie de bonos de deuda pública, que terminaron acumulando una deuda monstruosa, que obligaba cada año a destinar la mayor parte de las recaudaciones de impuestos a pagar los intereses de la misma. Un círculo vicioso sin final y que jamás podría ser liquidado.

Al imprimir los bonos, el Estado recogía dinero de los ciudadanos que los comprasen, a cambio de futuros intereses. Pero… en lugar de emitir esos bonos, ¿no pudo el Estado imprimir simplemente billetes por el mismo valor de esos bonos? Hubiera conseguido el mismo dinero y sin necesidad de intereses futuros.
Lógicamente el dinero se hubiera devaluado, al existir más cantidad, pero en la medida de que los bonos en verdad son como billetes, tienen un precio (a parte del beneficio del interés), no habría gran diferencia en ese sentido. En ambos casos se está introduciendo más papel moneda al mercado con exactamente el mismo aumento de bienes. (Ver Teoria cualitativa de la moneda)

¿Por qué debe una nación endeudarse emitiendo deuda pública o pidiendo prestado a un banco privado cuando podría fabricar el dinero por su cuenta?
El préstamo bancario es una estafa en toda regla, el préstamo “autoriza” al Estado a imprimir más dinero, y al banco acreedor a ganarlo de la nada. El préstamo no evita la devaluación del dinero: la inflación, por existir más cantidad, más al contrario la agrava a causa del interés.
La realidad es que el Estado no necesita esa “autorización” de ningún banco, no necesita pagar ningún interés a nadie para fabricar más dinero.
Para Feder el único banco posible debe de ser estatal, un banco cuyo único fin es custodiar el dinero y conceder préstamos sin interés para la producción de bienes. En lugar de recaudar por intereses recaudaría participando en los beneficios, pero para reinvertirlo en la sociedad.

Feder distingue entre el capital prestamista y el capital industrial. Es el trabajador la verdadera riqueza, el verdadero creador de bienes, y no el usurero. Entendemos como trabajador tanto al obrero como al inventor, o al empresario, y entendemos como usurero al rentista.
La deuda de una nación la pagan siempre aquellos que trabajan y producen. El trabajador se convierte en el esclavo de los acreedores de la nación.
Como a principios del siglo XX, recordemos, gran parte de la población alemana había comprado bonos de deuda del estado, y para evitar su oposición masiva a estas ideas, Gottfried explica las ventajas para el pequeño rentista del quebrantamiento del interés de la deuda: el pequeño rentista es un trabajador que recibe un extra a su salario gracias al interés de los bonos en los que invirtió en su día. Pero para pagar ese interés, el Estado, como hemos dicho, aplica a todos los trabajadores y productores una serie de impuestos, tanto directos, como indirectos en los bienes que consumen.
El librar al Estado de la obligación de pagar esa deuda libraría también al Estado de la necesidad de saquear el fruto del trabajo del pueblo para pagar intereses, con lo que los trabajadores ganarían más y podrían comprar más barato, sin tantos impuestos que van principalmente destinados a incrementar el capital de los especuladores y de los que viven de las rentas. Al trabajador medio le compensaría lo que dejaría de recibir por lo que dejaría de tener que pagar.

Fragmento inicial:
”El Mammonismo es la grave enfermedad que todo lo alcanza e invade, de la cual padece nuestro actual mundo civilizado y, mas aun, toda la humanidad. Es una epidemia devastadora, como un veneno corrosivo, que ha hecho presa de todos los pueblos de la tierra. Por Mammonismo ha de entenderse: por una parte, el poder mundial del dinero, la potencia financiera supraestatal reinante porsobre el derecho de autodeterminación de los pueblos, la así llamada internacional dorada y, por otra parte, una disposición del espíritu que se ha adueñado de amplios círculos populares: el ansia de lucro insaciable, una concepción de la vida orientada exclusivamente a los valores materiales, que ya ha conducido y continuara conduciendo a una alarmante caída de todas las normas morales. Esta cosmovisión llevada al paroxismo esta corporizada en la plutocracia internacional. La principal fuente de energía del Mammonismo es la queproviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del interés. De la idea del préstamo a interés, totalmente inmoral, ha nacido la internacional dorada. La disposición espiritual y ética surgida de la avidez por el interés y la usura de cualquier índole ha tenido como consecuencia una impresionante descomposición y corrupción de la burguesía. La tesis del préstamo a interés es el invento diabólico del gran capital. Solo ella posibilita la indolente vida de zángano de una minoría de poderosos del dinero, a costa de los pueblos creadores y de su capacidad de trabajo; es ella quien llevado a los contrastes abismales, inconciliables, al odio de clases, del que nace la guerra civil y la lucha fratricida. El único remedio, el remedio radical para la curación de la humanidad sufriente es: El quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero.”

Libro completo en PDF:
https://economiadisidentenac.files.wordpress.com/2015/08/manifiesto-contra-la-usura.pdf